La solución no es un país dividido

mayo 7, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

No hay forma que un país pequeño y con escasos recursos económicos como Honduras pueda enfrentar esta pandemia y sus consecuencias, que tal como sigue avanzando es toda una avalancha sanitaria que nos puede regresar a los niveles más bajos en todos los aspectos, cuando hay personas que se obstinan en crear las condiciones para profundizar la división y revivir antagonismos que no tienen sentido. La solución a los graves problemas que empezamos a enfrentar como país por la pandemia y que apenas despuntan, no la vamos a encontrar con un país dividido. No hay ningún plan que se pueda echar a andar si los líderes del país, autoridades, empresarios, medios de comunicación y los políticos, lejos de prestar todo el concurso, sus experiencias y sus conocimientos para ponerlos al servicio de Honduras, se obstinan en extinguir lo poco que queda del contrato social, profundamente averiado con los acontecimientos políticos del 2009 y 2017.



Solo tenemos una oportunidad para que las condiciones que nos depara la pandemia por las graves repercusiones que ya estamos sufriendo no nos hagan caer a las profundidades que conllevan a  la catástrofe, y esa gran oportunidad que, paradójicamente es lo rescatable de las situaciones difíciles, está en que los hondureños asumamos la mejor actitud que es, que todos los hondureños nos unamos alrededor del gran objetivo que es vencer al coronavirus asumiendo con disciplina todas las medidas que son de obligatorio cumplimiento para salvarnos nosotros mismos y de esta manera, si los demás hacen lo propio, salvarnos todos a la vez.

Hay que comprender esta gran oportunidad que nos presenta la pandemia, si autoridades, empresarios, medios de comunicación y ciudadanos somos capaces de hacernos un solo haz de voluntades, porque el cúmulo de problemas que tenemos a la vista y que será mayor en el momento en que el país tenga que enfrentar la era post pandemia, nos aplastará con más facilidad si para entonces seguimos divididos.

El futuro de Honduras no pasa solo por el ojo de la aguja política, en el sector intelectual y académico hay mucho talento que tiene una gran capacidad que aportar, y es lamentable que no se aprovechen los aportes de esos compatriotas que tienen conocimiento de sobra para reparar los huecos de la calamidad. Si el gobierno se detiene solo a escuchar a los políticos de al lado y a pelearse con los del otro lado, se perderá un tiempo valioso que lo aprovechará el virus para crecer y enseñorearse en contra de la salud de los hondureños. Y ya lo decíamos ayer, que alguien se empeñe en torpedear el trabajo del valiente colectivo sanitario que busca a los posibles contagiados para someterlos a cuarentena con el respectivo tratamiento, denota que la mala fe está campeando en muchas personas, que por hacerle daño al gobierno se llevan de encuentro a la población al incitarla a que se escurra y se esconda de los agentes sanitarios cuando toquen a su puerta para hacerles la prueba.

Si los hondureños no prevenimos la catástrofe que nos puede ocasionar la pandemia por no tener la voluntad de hacerle frente haciéndonos un solo bloque, quedaremos en la historia como un país destrozado, no tanto por las consecuencias de la pandemia, sino por la tozudez de los líderes de todos los sectores, y bien se ha dicho a lo largo de la historia que un país puede avanzar o estancarse conforme lo quieran sus dirigentes.

Para el caso, entre los líderes sectoriales que oímos y vemos en los foros televisivos la mayoría le temen más a la crisis económica que a la sanitaria y subrayan con énfasis que aprenderemos a convivir con el virus pero su desesperación no se centra en el avance peligroso del COVID-19 sino en que se reabra la economía antes de que sepamos cuál es el nivel máximo de contagio que hay en el país. Esto es jugar con fuego, porque una vez que la actividad comercial sea reabierta y la pandemia llegará a cobrar más fuerza en la medida que haya más gente circulando, como temen los ciudadanos en EEUU, nos exponemos a sufrir una recaída peligrosa que nos puede sumir en una cuarentena más extensa y más rigurosa. Porque dándose esa situación que ni siquiera queremos imaginar, el gobierno tendría que acudir a usar todas las instancias que le permite la ley para salvar al país de una catástrofe sanitaria.

Entonces podrían sobrevenir otro tipo de peligros que deben evitarse a toda costa; el próximo año deben celebrarse elecciones primarias y generales para mantener la alternancia en el poder mediante la elección de nuevas autoridades, y por nada del mundo debe pensarse que la pandemia puede ser un obstáculo para el ejercicio democrático. El Partido Nacional al que sus adversarios acusan de propiciar la extensión de JOH en la presidencia, ya tiene dos candidatos presidenciales que no están jugando y que tienen aspiraciones serias. El temor de los opositores solo retrata su inseguridad y los exhibe en su pobreza, porque en este momento deberían estar abocados a contribuir a la lucha contra el virus y casi todos brillan por lo que no hacen en favor de la población donde están los electores.

En este sentido queremos recordarle a la oposición que hay millones de hondureños observando lo que hace el gobierno nacionalista en la gestión de la pandemia, y sin duda que lo calificarán en las urnas. En cambio, serán los opositores los que al no hacer nada, serán víctimas de su ambición en las urnas. Entonces, el mejor paso que pueden dar en este momento, es integrándose al llamado de unión que demandan las circunstancias. Porque al coronavirus, solo lo podemos enfrentar y salir de él, si los hondureños unimos nuestros esfuerzos para combatirlo. El grito solo es uno: ¡hondureños, unámonos todos contra el coronavirus!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 7 de mayo de 2020.

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