La solidaridad: el don más virtuoso

noviembre 9, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Hace apenas unos pocos días dijimos que el pueblo hondureño tiene unas virtudes extraordinarias que hoy ratificamos con el enorme despliegue de solidaridad con los compatriotas damnificados en el Valle de Sula, que es la región más afectada por la depresión ETA, no solo en nuestra población sino en su estructura productiva que es de suma importancia para la economía nacional. El despliegue que han hecho tanto los sectores particulares y sociales como las autoridades de gobierno en el escenario del más importante valle de nuestro país ha sido absolutamente afortunado, porque la inmensidad de tareas que hay que atender en esa región no se puede coordinar desde las cómodas oficinas gubernamentales de la capital.



Todos los funcionarios, desde el Presidente de la República hasta el resto de los subordinados del equipo gubernamental deben estar apostados en el Valle de Sula, mojándose los zapatos, los pantalones y algo más adentro, El gobierno debe olvidarse por lo menos durante las próximas dos o tres semanas de sus aposentos oficiales en Tegucigalpa. El desastre provocado por las lluvias desatadas por la depresión ETA exige que toda acción gubernamental para recuperar la normalidad del Valle de Sula, dentro de lo que sea posible, debe hacerse en el terreno donde está el daño. La actual situación no permite que la coordinación de las acciones en el Valle de Sula se haga a control remoto. La eficacia de las acciones expondrá la efectividad del gobierno de JOH que tiene en esta oportunidad el desafío más duro para demostrarse y demostrarle a los hondureños y a los cooperantes qué tan efectivo es en el escenario de la ejecución.

Tenemos que aplaudir la entrega que han demostrado las Fuerzas Armadas que se han desplazado en todo el país de una manera abnegada que está fuera de toda duda en esta tormenta igual que se les ha visto a los militares durante la crisis sanitaria. Para los que vilipendian a las Fuerzas Armadas y las ven como si fueran un ente abstracto, durante las inundaciones por las lluvias así como a lo largo de la pandemia, las Fuerzas Armadas se han mostrado como lo que realmente son, hombres y mujeres, hondureños, que con su esfuerzo y su trabajo han estado plenamente unidos con el pueblo hondureño, del que forma parte, dando lo mejor de sí mismos, sin aspavientos y sin pedir reconocimientos.

En estos momentos, cuando la desgracia pone a prueba a una nación, es cuando se pueden ver quienes tienen compromiso con el país y su población, y aunque contra las autoridades de gobierno hay todo un aluvión de críticas de una oposición cerril, que la hay en todos los países, lo que no se puede ocultar ni mucho menos negar es que la reacción en el sitio del desastre es evidente. Y la población afectada lo testimonia, eso reconforta porque un gobierno que se queda pasmado ante la tragedia, compartiendo el victimismo de los afectados, es un gobierno esperpento, porque todo gobernante debe saber que al buscar el poder  asume el  compromiso nacional más serio, al convertirse en el timonel de todos los asuntos de Estado, sin importar la dimensión de las situaciones.

Tampoco hay que esperar que el gobierno lo pueda hacer todo, porque como hemos dicho una de nuestras actitudes más desastrosas es querer tener al gobierno hasta en los frijoles, cuando hay tareas que competen por compromiso a la ciudadanía. Y tenemos que expresar con alegría y no menos hidalguía que el accionar de miles de hondureños, ofreciendo su aporte a los damnificados es admirable. Así como hay minúsculos sectores del país, nos referimos a los que rumian su sectarismo infecundo, que no mueven un dedo para sumarse a la solidaridad, y si lo hacen es para despotricar sobre cualquier cosa. Por ejemplo, el gobierno salvadoreño ha tenido un gesto de hermandad solidaria con Honduras enviando un contingente de ayuda con artículos que afortunadamente no tuvieron que usar porque la tormenta no hizo daños considerables en su país. Otras veces ha sido Honduras la que ha enviado ayuda a El Salvador y a los demás países hermanos del istmo como cuando han ocurrido terremotos en Guatemala, Nicaragua y El Salvador. Este gesto del gobierno salvadoreño no lo debemos olvidar, especialmente cuando nos tocara corresponderles por alguna desgracia. Las situaciones son así, agrado se paga con agrado y los gestos son correspondidos con creces.

Pero por ahora queremos congraciarnos por la felicidad y la emoción que nos ha embargado estos días cuando hemos visto un desparrame de solidaridad entre hondureños, desde particulares, pequeñas y medianas empresas cuyos propietarios y familiares han dejado sus ocupaciones empresariales para lanzarse a cumplir una misión solidaria con sus hermanos necesitados en estos momentos de desgracia, porque hay miles de compatriotas que lo perdieron todo, aunque salvaron lo más precioso que es la vida. Es un momento crucial pero aunque pudiera resultar desafortunada como expresión, y hasta un contrasentido, este es un momento de alegría, porque los hondureños vivimos tan ensimismados y enmarañados en nuestras reyertas políticas y futbolísticas, que pocas veces tenemos la oportunidad de palpar la felicidad como cuando nos ocurre una situación de desgracia como la que vivimos: en medio de una pandemia e inundaciones.

Si para trabajar juntos para conseguir un futuro mejor nos tiene que sobrevenir una desgracia es imprescindible que los hondureños establezcamos una hoja de ruta para trabajar en planes de prevención. El Valle de Sula debe ser prioridad nacional, a su alrededor hay que invertir y trabajar mucho en obras de alivio y mitigación. Es tiempo de concretar la represa de Jicatuyo para contener las aguas del caudaloso rio Ulúa en tiempos de lluvia, igual que debe hacerse algo con el río Chamelecón. Los ríos son fuente de riqueza, pero su poder es destructivo si se les abandona y se les deja a que corran a sus anchas cuando vienen las tempestades. Hay mucho trabajo por hacer para evitar futuras inundaciones, pero si trabajamos juntos y lo hacemos de corazón, el Valle de Sula y los miles de hondureños que habitan y trabajan en el tendrá un futuro mejor.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 9 de noviembre de 2020.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *