La ruta de la muerte

enero 16, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La creencia de que el derecho a emigrar es algo natural que no se puede evitar ni impedir tuvo su razón y vigencia cuando los países no habían creado los marcos jurídicos internacionales para protegerse y todos los seres humanos podían entrar y salir de los territorios. Así fue que los irlandeses llegaron a Norteamérica sin necesidad de visa de entrada, ni Cristóbal Colon tuvo que sacar permiso para ingresar en los países que fue descubriendo en cada expedición. Aún a principios del siglo pasado, viajar de un país a otro no requería cumplir requisitos tan rigurosos como el de tener un pasaporte para identificarse, pero en la medida que todos los países evolucionaban fueron creando sus propias regulaciones en base a las nuevas normas que se conocen como Derecho Internacional, Público y Privado, Ley de Migración y Extranjería, Ley de Seguridad Interna de los Estados, etc.



Cuando todo este marco entró en vigencia la emigración fue sometida a lo que se conoce como regulación migratoria, entonces la emigración siguió siendo un derecho pero ya no de carácter natural sino un derecho que se puede disfrutar siempre y que las personas cumplan los requisitos que imponen las leyes de cada país. Poner en la mente de centenares de compatriotas que pueden llegar a EEUU, pasar por los países intermedios, Guatemala y México, sin tener que observar las leyes locales, es una incitación peligrosa para todas las personas que creen en aquellos “incitadores de oficio” que promueven las caravanas que deberán transitar una extensa ruta de más de mil kilómetros, y que ha sido bautizada como “la ruta de la muerte”, dados los innumerables riesgos y peligros que deben afrontar los viajantes durante la travesía que además de larga, conlleva cruzar ríos y desiertos donde hay toda clase de víboras, fieras y alimañas, además enfrentar a las peores bestias que hay en el camino, como son los bandoleros de todo tipo que capturan a los migrantes en tránsito para exigir rescate por dejarlos vivos.

Ya no hay migración como derecho natural, quienes así se lo presentan a los ciudadanos y personas humildes que anhelan una mejor vida fuera de Honduras, son los bandoleros hondureños que bajo un disfraz político o escondidos en un falso ropaje religioso, engañan a la gente por motivos inconfesables. La ruta extendida para atravesar los territorios de Guatemala y México está plagada de adversidades; si para las personas mayores resulta extenuante, transitar una larga distancia con niños pequeños y mujeres en mala condición física, es una temeridad que equivale a citarse con la muerte. El paso extenso tiene una variedad de climas que deben ser soportados, desde los más calurosos hasta los más fríos, todo esto aparte de los peligros enumerados por la presencia de toda clase de bichos y animales, y las fieras humanas.

Si al principio las caravanas eran recibidas con simpatía en los pueblos fronterizos de Guatemala y México, las condiciones cambiaron cuando los migrantes no tuvieron el cuidado de observar una conducta respetuosa donde acampaban, y su estancia provisional empezó a resultarles un verdadero calvario al ser rechazados en forma humillante, fuera porque dejaban basura y ensuciaban los sitios donde pernoctaban o por el atrevimiento de desafiar a las autoridades locales que representan a las leyes.

Fue impresionante ver como las caravanas desconocieron en la forma más grotesca a las autoridades policiales en la frontera, rompiendo por la fuerza portones y derribando valladares fronterizos para continuar su paso. Esta conducta les ha sido inculcada a los migrantes por quienes promueven las caravanas, que son personas reconocidas en Honduras por su conducta irreverente e irrespetuosa con nuestras leyes.

Los migrantes de la última caravana entraron a la frontera con Guatemala con la misma actitud agresiva e irrespetuosa provocando una respuesta irritada de las autoridades de ese país que han anunciado que no pasarán hasta la frontera con México. Esto significa que pronto aparecerá un cerrojo militar policial, que, aunque las autoridades de todo país están obligadas a actuar respetando los derechos humanos de los viajantes, al mismo tiempo sus leyes los acogen para preservar los aspectos de seguridad interna donde se contempla que cualquier persona extranjera que desee ingresar a su país, debe hacerlo cumpliendo las leyes.

Resulta inhumano que los personajes que siguen promoviendo las caravanas de migrantes hacia EEUU, en forma ilegal, lo hagan sabiendo que están enviando a todas estas personas humildes a transitar la ruta de la muerte, por la cual, con todas las advertencias de los países mencionados, resulta imposible poder llegar en forma ilegal a EEUU, en cambio, se exponen a perder la vida, si no es por las adversidades del clima, por cruzar ríos profundos, por el veneno de una víbora o decapitados al no poder pagar el rescate que exigen los bandoleros de los desiertos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 16 de enero de 2020.