La reconstrucción no debe ser una oportunidad perdida

diciembre 21, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El sistema evaluador de la CEPAL es uno de los más confiable del continente dada su alta experiencia en la materia durante varias décadas en que sus equipos de profesionales, en los que se reclutan a expertos peritos evaluadores, son los más recomendados para hacer una radiografía confiable de los estimados de pérdidas que ocasionan las tragedias naturales. Por lo tanto, cuando la CEPAL ha evaluado los daños ocasionados por los dos huracanes en nuestra zona atlántica y muy especialmente en el industrial Valle de Sula, y calcula que por lo menos hay más de 45 mil millones de lempiras perdidos, sin incluir el lucro cesante que es lo que se ha dejado de percibir por causa de los daños, el gobierno de Honduras debe tenerlo como el punto de partida para elaborar los presupuestos que se requerirán para enfrentar la reconstrucción nacional.



No se puede pensar en un proceso serio de reconstrucción si no se tiene el principio elemental para comenzar que es el presupuesto de costos que es la ruta que permite saber cuánto de recursos se requiere para las distintas obras. El estimado de la CEPAL es la mejor base en ese sentido, porque los organismos internacionales requieren datos fidedignos para proceder con los respaldos financieros que necesita Honduras como país para enfrentar la tarea monumental más importante del nuevo siglo. Haber solicitado que fuera la CEPAL la que hiciera los estimados de los daños  ha sido un paso afortunado que han dado las autoridades hondureñas, hecho que infunde confianza tanto a organismos internacionales como a gobiernos extranjeros que han manifestado interés en apoyar la reconstrucción de Honduras.

No hay que ver la reconstrucción nacional con la visión arcaica de recomponer lo que se dañó, porque de esa manera estaríamos incurriendo en el grave error de parchar cuando lo que procede es construir nuevas bases productivas que eleven el factor eficiencia que es el que permite mejor productividad y mayor rentabilidad. Es decir, no hay que pensar en una reconstrucción al estilo tradicional, las asesorías internacionales que nos pueden dar la CEPAL, el BID, el Banco Mundial y el BCIE, nos pueden orientar para construir una vertebración productiva, social y económica moderna, que garanticen que lo que se construya tenga una duración estable, que no sea interrumpida por los futuros eventos meteorológicos que desde ya se pronostican por razones del cambio climático.

La reconstrucción del país no solo debe beneficiar a los sectores que perdieron sus medios de producción, o a las personas que perdieron sus bienes y haberes fundamentales, la reconstrucción es una grandiosa oportunidad que no se debe desaprovechar, y por lo tanto procurar que deba ir mucho más allá, incluso aspirar a que todas las áreas de producción dañadas por las inundaciones tengan las ampliaciones agregadas que las hagan más competitivas. Es el momento de salir del rezago en que nos hemos mantenido cuando los demás países del área han dado grandes zancadas mientras Honduras se estancaba.

La llegada de dos huracanes nos provocó enormes daños, pero al surgir en un momento histórico cuando además atravesamos por una pandemia sin precedentes, ha hecho que la mirada del mundo se haya clavado sobre nuestro país, observando la acción y reacción de nuestras autoridades. No es fortuito ni por lástima que organismos internacionales y gobiernos extranjeros ofrezcan todo su apoyo para la reconstrucción de Honduras, es señal inequívoca que han visto el trabajo de las autoridades hondureñas que se han sumido en un batallar incesante en todos los campos, porque si aquí todo fuera desconfianza nadie nos hubiera ofrecido apoyo.

El trabajo de la reconstrucción nacional obliga al gobierno y a la sociedad hondureña a implantar un nuevo modelo de trabajo en función del país, ésta ya no es una tarea exclusiva del gobierno, es un trabajo que nos compete a todos los ciudadanos del país, pero no para deshacer ni para deconstruir, es una obligación moral en la que nos toca aportar una cuota de sacrificio. La reconstrucción ha comenzado con un paso en firme al haber solicitado el acompañamiento de la CEPAL para formular un estimado de daños sobre el que se podrán elaborar presupuestos reales y no ficticios. Este es un asunto fundamental para garantizar que toda inversión que se haga cumpla con los requisitos de transparencia que es lo que generará confianza, que es fundamental.

Hemos iniciado con buen paso el camino de la reconstrucción buscando transitar por la senda de la transparencia para garantizar confianza a los hondureños y a la comunidad internacional. Este  modelo de reconstrucción iniciado con la participación de la CEPAL estimando los daños ocasionados por los dos huracanes pasados hay que verlo como el medio para garantizar no solo la recuperación de todo lo que se perdió, sino como el instrumento efectivo para lograr el anhelado desarrollo de nuestro país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 21 de diciembre de 2020.

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