La realidad del país y el futbol

marzo 28, 2017

Tegucigalpa, Honduras

La cuasi eliminación de la selección hondureña de la próxima copa mundo quedó planteada esta tarde con el empate obtenido en casa por la famosa H, que no pudo conseguir más que un punto frente a la selección costarricense, de manera que en términos de ranking hoy nos hundimos en la última posición de la tabla, de la cual solo los ilusos engañabobos pueden alentar esperanzas de obtener una clasificación por la vía del sistema del repechaje, que consiste en alcanzar la cuarta posición, detrás de México, Costa Rica y EEUU, siempre y cuando los otros dos aspirantes que son Panamá y trinidad Tobago obtengan resultados similares o peores que los del equipo hondureño. Y después intentar ganarle a una selección  africana o australiana.

Se ha vuelto una costumbre inveterada quedar a expensas de lo que hagan los otros y no en lo que haga el equipo hondureño, para clasificar a un mundial. Y las dos ocasiones anteriores que lo logramos fue producto de los milagros del futbol, que esta vez se nos negado, porque tampoco se puede avanzar en la vida solo por obra de milagros.



La realidad del futbol hondureño, como de tantas otras cosas en las que no estamos a nivel competitivo, es más de descomposición que de progreso, esto debido a que los hondureños vivimos sumidos en el cortoplacismo, es decir, todo lo llevaos al ritmo del “coyol quebrado, coyol comido”, enemistados de la planificación y de las estrategias a mediano y largo plazo. Ahora mismo, todo el mal lo atribuyen los expertos y también los inexpertos del futbol, al entrenador colombiano Jorge Luis Pinto, quien a nuestro criterio es el mejor profesional en la materia que ha venido a Honduras, pero para su infortunio, le tocó dirigir una de las camadas de futbolistas con las condiciones más pobres y con  toda clase de carencias.

El futbol hondureño no tiene escuelas de alto rendimiento, como las tiene Costa Rica, que está a nivel de las potencias futbolísticas.  En estas escuelas los niños se preparan desde los seis a los doce años para aprender las técnicas del futbol, que le llevan a manejar los cinco elementos fundamentales que debe poseer un buen futbolista: saber cabecear, dar pase a larga distancia, recibir el balón a distancia con control para avanzar, driblar o eludir a cuanto contrario se enfrente y saber patear con fuerza el balón con los tres golpes de pie: empeine, cajón y punta. Estos elementos no lo aprender nuestros futbolistas infantiles en ligas menores porque sus equipos no tienen recursos para contratar entrenadores calificados que les enseñen como jugar el futbol como la técnica lo indica.

Pero bien, la realidad del futbol es de descomposición por todo lo que ha pasado y ha arrastrado a este deporte por la secuela que llevó  a dos dirigentes de la máxima autoridad del futbol hondureño a ser detenidos en EEUU, por situaciones anómalas perseguidas por autoridades norteamericanas, debido a que los dineros del futbol mundial, manejados de manera ilícita contaminaron el sistema financiero estadounidense. No se puede pedir que el futbol vuele  en virtudes cuando la dirigencia máxima está enjaulada, lo que tiene a   la federación hondureña  pasando penurias por la falta de recursos para proveer debidamente al equipo nacional, que no pudo lavar la cara de la corrupción a través de una clasificación, de manera que el fracaso al nivel de la más alta dirigencia de la federación de futbol ha sido ratificada por el fracaso que obtienen los jugadores en el campo de juego.

No hay ley que diga  que se puede  nadar en abundancia cuando se navega en las aguas del fracaso, porque la cárcel para los dos principales dirigentes de la federación hondureña se traslada al fracaso de la selección en el campo de juego. Una cosa no puede estar divorciada de la otra. Esto por un lado, pero como decíamos al principio, acompañado de tener una de las camadas más pobres en materia de futbol, lograr una tercera clasificación a una copa mundo de manera consecutiva, era como esperar peras del olmo.

Esta es la verdad sobre unos y otros, sobre dirigentes y futbolistas, no se puede evocar un triunfo en el campo de juego con  una selección empobrecida no solo de recursos sino también de habilidades, porque por mucho que se aspire dentro de las posibilidades que tenemos de jugar once contra once, lo cierto es que, tiene más para ganar el que tiene respaldo económico, moral y deportivo. En cambio, donde no hay músculo deportivo, ni económico ni moral, los resultados que se pueden esperar son pobres, porque lo que han exhibido nuestros jugadores en el campo en lo que van estas eliminatorias, es la escasa capacidad o mejor dicho la capacidad de hacer nada.

Quedar haciendo logaritmos absurdos,  de que si el otro equipo pierde y los demás no hagan nada,  es hacer las ecuaciones del tonto, porque los únicos cálculos aritméticos valederos en el futbol son los puntos obtenidos que dan los partidos ganados. Hoy con el empate no ganamos un punto, perdimos dos puntos   que es peor. Es decir quedamos como en el cuento de Genaro, botados por la mula, por la mula de desidia y  de incompetencia que se ha adueñado del futbol hondureño. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 28 de marzo de 2017.

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