La política y su incidencia

noviembre 29, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Este fin de semana los nacionalistas han movido toda su musculatura y su logística para celebrar su convención que es su máxima autoridad política, y de nuevo el Partido Nacional es el que domina la palestra del activismo, demostrando todas las intenciones de ganar un nuevo período gubernamental, para el que ya se apuntaron algunos aspirantes, unos que ya levantaron la mano y dieron el paso al frente, y otros que aunque no tienen duda en participar prefieren esperar un tiempo más para hacerlo.



Contrario a lo que muchas personas califican como inconveniente por creer que es muy prematuro comenzar una nueva temporada política faltando dos años para las elecciones, es bueno instruir a nuestros compatriotas que los dinamismos políticos y la actividad económica caminan de la mano en el devenir de la realidad de todos los países democráticos del mundo, excepto en aquellos donde imperan gobiernos totalitarios. La política tiene una alta incidencia en el desarrollo económico de un país, siempre y cuando el ejercicio se haga con el cuidado que amerita tratar un asunto tan importante para el país.

Cuando los políticos y los partidos realizan una política curtida de errores e irresponsablemente se conducen como enemigos y no como líderes positivos, el país corre por rumbos equivocados, porque el desatino de los conductores termina por llevar a las naciones al despeñadero. Hay de políticos a politiqueros, en la actualidad tenemos de ambos bandos por desgracia, pero para fortuna de los hondureños si bien hemos estado crispados por una situación que como sociedad nos ha fragmentado, todavía quedan dentro de la actividad política cabezas talentosas que tienen suficiente visión para poder mirar más allá de la simple nariz, donde se pueden encontrar las salidas para que Honduras no caiga en la inacción que es tan grave como el peor de los entuertos.

Lo que no debe pasar en la política es que los líderes lleguen a creer que el partido del que forman parte es de su exclusiva propiedad, como si fuera su hacienda particular. Casos como el que ocurrió cuando el popular «Gordito» Castellanos falleció trágicamente, lo que fue un verdadero infortunio para el PN y para Honduras, no debe repetirse. Si un líder sale del panorama político, por fallecimiento o porque pierde vigencia en el electorado, no significa que deba ser sustituido por su consorte, esto además de ser ridículo es un agravio para la dirigencia y militancia del partido. No queremos decir que las esposas de los políticos no tienen derecho a ser electas, perfectamente tienen derecho a ser opción para el electorado, lo que no debe suceder es que las esposas de los políticos salten a la tarima política amparadas en la trayectoria de su esposo.

En LIBRE sucede lo peor de este vicio que estamos criticando; Mel Zelaya dice que para ser candidatos del partido, después de su esposa Xiomara Castro, están sus hijos Pichu y Héctor, con lo cual todos los demás aspirantes quedan pintados o deberán hacer cola por si los hijos de Mel faltaran o se hicieran a un lado. Uno de los aspirantes, el diputado Jorge Cálix, al oir semejante declaración de su máximo líder, con una diligencia asombrosa se apresuró a irse a la sombra, comprendiendo que no tendrá ninguna opción de ser candidato presidencial en LIBRE, siendo que es un partido que pertenece a la familia de Mel Zelaya, tal como funciona cualquier empresa o sociedad familiar, que al faltar la cabeza de la familia pasa a mano de los sucesores. Con esta declaración de Mel Zelaya, LIBRE debe concebirse como un una institución política de la familia Zelaya y sus sucesores.

Lo que queremos decir es que la política no es mala, los malos son los líderes y dirigentes, especialmente cuando se apropian de una institución política para manejarla como algo de su propiedad particular. Una institución política manejada de esta manera no tiene posibilidad de evolucionar, porque todos sus movimientos y todas sus acciones internas permanecerán inmóviles cuando no sean del criterio o de la conveniencia del propietario del partido.

Lo que hace dinámico y democrático a un partido político es el desempeño activo de sus distintas fuerzas o movimientos internos. En el seno de la convención nacionalista, para que el PN resulte fortalecido lo saludable es que participen todos los aspirantes internos. En la convención no se elegirá al candidato presidencial, porque este resultará electo en las próximas elecciones primarias que podrían celebrarse a finales del próximo año o en los primeros meses del 2021.

Para la democracia hondureña no es mala la actividad política cuando se practica en convenciones de partido, estas sirven para tonificar y aglutinar a las fuerzas internas, tal como sucede en EEUU. La celebración de estos acontecimientos políticos demuestra que en el país hay instituciones y personas que no le tienen miedo a la libertad, y que más bien rechazan la dispersión, porque toda sociedad o partido dividido tiende a ir al fracaso.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 29 de noviembre de 2019.