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Entre la percepción y la realidad

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Una de las cosas buenas que nos ha dejado esta última etapa del repechaje para nuestra Selección Nacional, es el hecho que meses previos a los partidos, apenas trascendió que Honduras era el rival de Australia para pescar la última oportunidad para participar en la Copa Mundo, los medios televisivos australianos se enfrascaron en una jornada de sorna, burla y desprecio contra nuestro país. De todo lo peor nos decían, llegando a calificarnos por la maledicencia de un periodista australiano, porque también allá se cuecen habas, que éramos un país jungla, donde a la gente la mataban a plena luz del día, olvidando que los capítulos sangrientos son cosa que ocurren en casi todo el mundo.

Los jugadores australianos llegaron, estuvieron pernoctando 5 días en San Pedro Sula, conocieron varios sitios y pudieron comprobar que la mala imagen que se ha levantado contra Honduras corresponde a una percepción sobre los eventos delictivos vinculados al crimen organizado, contra el que, el Estado hondureño está librando una lucha sin cuartel, las 24 horas del día, los 365 días del año. Gran parte de la campaña de desprestigio contra Honduras es tarea que se han echado sobre sus espaldas sujetos políticos criollos, opositores que se mueren por el poder, para lo cual han llegado a la deleznable situación de desprestigiar al país en los ámbitos internacionales.

Especialmente en esta campaña electoral, hay personas que se han dado a la tarea de viajar con la misión expresa de cultivar un desprestigio que según ellos, debilita al gobierno hondureño, lo cual les abre el camino para facilitar su ascenso al poder. Pero como la verdad resplandece como el astro rey, al que no puede tapar con un dedo, poco a poco esa mala imagen que riegan estos sujetos trasnochados, se diluye cuando grupos extranjeros nos visitan y comprueban que, si bien hay hecho criminales en Honduras, estos no corresponden a la vida cotidiana de la sociedad hondureña, sino al hecho concreto del negocio de las drogas, que campea además en los países vecinos, incluyendo a México, Colombia y Venezuela.

A los australianos les habían envenenado sus medios televisivos, haciéndoles creer que éramos un país con un sistema de vida canibalesco, donde nos devorábamos y donde ni siquiera se podía transitar por las calles porque la gente, propia y extranjera, vivía acechando por matar a conocidos y desconocidos. Los australianos se han llevado un resultado favorable que les pone a la puerta de la clasificación, pero además han borrado la pésima impresión que les habían vendido sus medios y periodistas australianos, donde también hay gente irresponsable que no se mide la lengua para denigrar sin fundamento.

En Australia viven centenares de hondureños que emigraron a aquel país en busca de un sueño que han concretado, para su fortuna, haciendo su vida en un ambiente de bienestar superior al hondureño, por lo que recibir la mala impresión de su país viviendo allá, en los medios australianos, imaginamos que para ellos era una pesadilla y una vergüenza. A su regreso los australianos deberán desdecirse de su mala impresión, y los mismos periodistas australianos habrán reconocido que para ellos ahora es un deber morderse la lengua por todas las malas expresiones que le dedicaron en carácter de mofa a nuestro país.

Pero cosas como estas suceden, cuando un país como el nuestro que ha estado bajo la artillería pesada de una opinión pública internacional morbosa, no necesita de enemigos peligrosos en el ámbito internacional cuando hay personas hondureñas que se encargan de llevar como mal propósito, el desprestigio contra Honduras. Candidatos políticos como el de LIBRE, no se toca el hígado para decir las peores cosas en contra del país.

Es bueno que los políticos de oposición entiendan que su papel opositor no los debe obnubilar para convertirse en agresores que actúan contra los intereses de su mismo país. No hay derecho para que los políticos se conviertan desde su papel de opositores, en enemigos destructivos del país que los vio nacer. Pero si no tienen la delicadeza cívica de entender su verdadero papel de opositores, y se dedican a hacerle daño a Honduras porque creen que eso les granjea simpatía electoral, al resto de los ciudadanos nos corresponde el deber de negarles con el voto el derecho a desgobernarnos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 10 de noviembre de 2017.