La pelea de Ali que advierte a Mayweather

agosto 22, 2017

Cassius Clay vivió una experiencia avergonzante en una pelea contra el japonés Inoki, el contexto de dicho duelo se asemeja al Mayweather vs MacGregor

 

Estados Unidos



El contexto de una increíble anecdota de Muhammed Ali es difícil no compararla con lo que vivirá Floy Mayweather el próximo sábado 26 de agosto cuando enfrente al peleador de Artes Marciales Mixtas Connor MacGregor.

Fue entre junio y julio de 1976, Cassius Clay mejor conocido con su nombre islam, Muhammed Ali, viajó a Tokio, Japón para pelear con el luchador japonés Antonio Inoki. Cuando el pugilista salió de la nación asiática, lo hizo con una infección en la pierna izquierda, dos coágulos internos y la amputación como una seria opción.

¿Cómo fue que Ali terminó en esa pelea? Simple, inició con un desafío del boxeador. ¿Hay algún luchador asiático capaz de enfrentarse a mí? Le daré un millón de dólares si me vence”. Es la combinación entre bravuconada y dinero, los mismos ingredientes que existen entre Mayweather y MacGregor.

Al formular esa pregunta se encontraba presente el presidente de la Federación de lucha japonés Ichiro Yada, quien tomó a palabra lo dicho por Ali, a tal punto que la prensa nipona hizo una portada al respecto. Las conexiones pertinentes se llevaron a cabo y Clay pisó suelo japonés para cumplir el compromiso, ¿Por qué? “Por seis millones de dólares, ese es el motivo” declaró el pugilista.

¡Y a qué no adivinan a qué se dedicaba el luchador japonés! Inoki era un actor para empezar y en aquel entonces se dedicaba a promover las Artes Marciales Mixtas, deporte que hizo famoso a MacGregor.

El combate, en todo caso, fue ridículo. El 26 de junio de 1976, en el Budokan de Tokio, Inoki completó 15 rounds por los suelos intentando el único movimiento que la normativa creada por Ali le permitía: patearle por encima de la rodilla. El estadounidense, por su parte, apenas llegó a conectar seis golpes y dedicó la mayoría de su tiempo a alejarse del japonés. Los jueces finalmente decretaron el empate aunque, en realidad, era una nulidad.

«Money back! Money back!», reclamó el público en el último round y Ali podría haber rebajado el cabreo con gestos y arengas, pero tenía una mayor preocupación: las botas de Inoki le había provocado un corte en la pierna y su médico, Ferdie Pacheco, aseguraba que los coágulos internos fruto de las patadas del japonés podían acabar en amputación. Pese a oponerse de inicio, el mito no tuvo más remedio que regresar a Estados Unidos y ser ingresado, no sin consecuencias para su agilidad, durante varias semanas.

Inoki, en cambio, aprovechó la fama del combate para meterse en política, fue elegido para la Dieta de Japón y acabó incluso negociando con Sadam Husein la liberación de presos en Irak antes de la Guerra del Golfo. También montó una empresa de promoción de eventos que hoy, en su país, vende hasta condones.

Aquí la pelea completa.

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