La paguita descansando

mayo 26, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los dirigentes de la Cámara de Comercio de Tegucigalpa anticipan que la mayoría de las empresas hondureñas no podrán pagar el decimocuarto salario en el mes de junio, dadas las escuálidas economías de los negocios después de casi tres meses de no percibir ingresos por el cierre de la actividad comercial por las medidas sanitarias establecidas para evitar la propagación del coronavirus. Esto es una realidad porque después de tres meses con las arcas vacías, sin tener que vender y sin tener que cobrar, las empresas están sobreviviendo con los alivios financieros que han obtenido en los bancos por una disposición del gobierno que dura hasta el 23 de junio. Pero, la realidad es pasmosa, porque las empresas podrán ir abriendo sus actividades lentamente pero igual será la respuesta del público, después del creciente desempleo que ha producido la pandemia.



En todo este tiempo, los empresarios han venido aprendiendo en este panorama una serie de experiencias que nunca imaginaron que pudieran enfrentar, como el hecho de sostener el pago de una planilla con una gran cantidad de empleados descansando pero que están recibiendo su salario mientras se quedan en la casa atendiendo la recomendación de no salir a la calle, salvo por la urgente necesidad de aprovisionarse de alimentos y medicinas. Esto ha permitido que muchas empresas han descubierto que pueden funcionar en una situación de emergencia con una quinta parte del personal y que saliendo de este trance por los pocos ingresos que reciban por largo tiempo deberán reducir su tamaño para poder seguir operando, so pena de continuar en números rojos que es la señal inequívoca de cierre o quiebra.

¿Qué es lo que se les viene de ahora en adelante a las empresas? Como no tienen una varita mágica para producir dinero a montón, tienen que reducir su planilla después de junio, o quizás antes, porque hay casos de empresas que ya en este momento ni siquiera con el alivio financiero pueden cubrir el monto de su planilla mensual, que no es su culpa, porque cerrada la economía, por un lado no hay venta, y sin dinero son pocos los que pueden comprar.

Los empleados que sin trabajar, descansando en sus casas están recibiendo su «paguita» cada quincena y cada 30 de mes, son los que más tranquilos la están pasando, pero esa felicidad tendrá un límite cuando se enteren que sus empresas desfallecen, porque sus escuálidas cuentas ya no tendrán disponibilidad para emitir pagos y no habrá manera de forzarlas porque voluntad les sobra a los empresarios, lo que ya no tendrán son recursos a su favor para seguir sosteniendo la planilla normal. Este será el efecto por la consecuencia de una economía cerrada por la pandemia que obliga a todos los sectores a asumir posiciones de comprensión. Los empresarios, por un lado, deben comprender que no pueden forzar la reapertura de la economía mientras no se conozca con claridad cuál es el tamaño del contagio o el pico de la pandemia, que es de donde las autoridades pueden empezar a planear la reapertura de la economía. Y los trabajadores deben poner de su parte una enorme comprensión cuando sus empresas lleguen al momento extremo de tener que concertar con ellos cuál es la suma que les pueden seguir transfiriendo para que atiendan sus más elementales necesidades. La realidad es esta, el país está a dos fuegos: si se reabre del todo la economía el país se puede convertir en un desparpajo de contagio incontrolable con un sistema de salud que rebalsará de personas enfermas. Aquí es cuando hablamos de poner en la balanza: o se atiende primero la crisis sanitaria para después atender la parte económica o se prioriza la crisis económica corriendo el riesgo de que toda Honduras se vea atrapada por el coronavirus.

Como el escenario es tan incierto del todo por la amenaza de la pandemia con sus rebrotes anunciados, lo que menos podemos hacer los hondureños es sacar a flote toda nuestra capacidad de comprensión para entender las medidas que deben tomarse para evitar la ruina total de las empresas que sería la ruina general del país, porque la economía del país radica en sus empresas. Por lo tanto, los empleados deben saber que la «paguita descansando» no será por mucho tiempo, porque a las empresas se les está agotando el combustibles y a muchas de ellas ya días se les terminó, están caminando como las «calforatas viejas», a puro empujoncitos de los bancos, pero estos tampoco son barril sin fondo. ¿Entendieron los amigos que todavía reciben «la paguita» mientras descansan?

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 26 de mayo de 2020.