La otra peste

abril 3, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La pandemia del coronavirus se está expandiendo con mucha rapidez por casi todo el planeta, y en muchos países las urgencias de los sistemas de salud se ven desbordadas por la cantidad de contagiados. En Honduras todavía estamos a varias semanas del pico que alcanzará la pandemia, pero desde ahora reconforta ver el masivo desprendimiento de instituciones y personas que desde ya ofrecen su concurso a las autoridades para contribuir a atender las necesidades. El cardenal Oscar Andrés Rodríguez, a nombre de la Iglesia Católica, ofreció instalaciones y camas para alojar a más de 500 personas que pudieran resultar contagiadas. Connotados profesionales hacen gestiones internacionales para captar insumos y materiales médicos necesarios para esta situación.



La policía que ha vivido bajo un ametrallamiento despiadado por la mala conducta de algunos de sus elementos, ha protagonizado estas semanas acciones conmovedoras procurando el bien a personas desvalidas y discapacitadas que la enaltecen como un cuerpo policial que pareciera tener otra actitud, por lo menos por sus buenos hechos que han estado a la vista del público.

Aparejada a este cúmulo de hechos positivos prodigados por gente e instituciones de buena voluntad que se han hecho un solo haz para ayudar al necesitado, por desgracia también ha estado presente la habitual tontuna destructiva que vibra en las redes sociales, por donde se dan cita los expertos en difundir las peores falsedades con las cuales no solo se vapulea el trabajo que hace la gente buena sino que se llega al propósito malsano de fomentar la intranquilidad en la sociedad y específicamente contra personas honorables y sus familias.

Un ejemplo de maldad lo experimentamos ayer cuando individuos de mala fe machacaron con una falsedad que atenta contra la dignidad de un buen amigo, reconocido profesional de la medicina siquiátrica, que por esas circunstancias de la vida resultó contagiado por el coronavirus mientras se encontraba con su familia y varios amigos en la ciudad de Miami, por lo que hubo de ser hospitalizado en el Hospital Jackson, donde se mantiene estable en período de recuperación. La falsedad de que el prestigioso psiquiatra había fallecido fue transmitida en forma insistente en las redes sociales donde encontró suficiente eco hasta el grado de convertirse en una fuente que fue tomada por espacios noticiosos televisivos que dieron por cierto el falso difundido.

Nada para convertir las falsedades en supuestas verdades como las redes sociales y más aún, sorprende que personas de alto nivel educativo se entreguen con facilidad para rendirle crédito a cualquier cosa que trascienda en las redes sociales que, a la par del coronavirus tiene un inmenso poder destructivo como cualquier otra peste. Demás está decir que el nerviosismo cundió en los familiares y amigos del prestigioso psiquiatra, y peor cuando en Tegucigalpa espacios televisivos serios se plegaron a la falsedad para darla como un hecho cierto.

La gente tiene que saber que toda falsedad que se transmite por las redes sociales tiene un trasfondo malintencionado. En lo personal he comprobado que casi todos los contenidos que aparecen en las redes sociales son mentiras, situación que se origina en que, como en las redes sociales predomina el anonimato, debe haber cero credibilidad para todo lo que circule en las redes sociales, incluso supuestos artículos que nunca se han publicado en ningún medio serio, en las redes sociales aparecen atribuidos a reconocidas televisoras y periódicos de EEUU, los que proceden a desmentir de inmediato para evitar el daño a su reputación.

En las redes sociales por lo general hay una mirada absolutamente negativa y que sin embargo, es acogida con entusiasmo por toda clase de personas, desde las de bajo nivel educativo hasta personas de alto nivel intelectual. Al final, todo es cuestión de las actitudes con que las personas sobreentiendan la vida.

Pero, viendo el caudal de acciones positivas que está brotando en medio de la pandemia, que desborda en un entusiasmo patriótico como el de la Iglesia Católica, nos regocijamos al ver este y otros maravillosos ofrecimientos que nos estimulan a pensar que por muy dura que resulte la batalla contra el coronavirus, los hondureños, pueblo y autoridades, seremos capaces de enfrentarla y derrotarla.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 3 de abril de 2020.