La negligencia es la otra epidemia

octubre 7, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Transcurridos tantos días sin que los hospitales móviles comprados a un fabricante turco entren en operación, por una y muchas razones de orden técnico y mecánico, es evidente que INVEST-H y el proveedor hicieron la peor adquisición, porque la industria turca en este ramo tiene muy bien ganado un prestigio mundial. Al comprarse hospitales más baratos por ahorrar dinero, la adquisición pasa una factura que termina pagándose con el sacrificio de la salud de la gente, sin contar que tiene un alto coste político que ya lo está sintiendo el gobierno. La negligencia es otra epidemia que nos cae como un aluvión en medio de la pandemia, porque en términos objetivos, encomendarle a un organismo que supuestamente tenía la suficiente capacidad para hacer una efectiva gestión de compra de enseres tan urgentes como los hospitales móviles, procede si se tiene la certeza de que quien hará una compra tan urgente tiene la experiencia y la capacidad necesaria para no cometer errores garrafales.



No recordamos qué funcionario del gobierno se atrevió a avalar la capacidad de Marco Bográn, a quien calificó de ser un ejecutivo de gran experiencia y capacidad para realizar este tipo de adquisiciones, pero quien se atrevió a meter las manos al fuego por Bográn, a estas alturas, ante el derrumbe evidente que resultó la gestión de este señor, no hallará dónde suavizar las quemaduras al irse conociendo el fracaso de los hospitales, porque los primeros dos aún no entran en operación por una serie de fallas encontradas. Y los restantes cinco, con en ese torpedeo continuo que se dispara desde Honduras, se dice que lo que viene en los barcos es pura chatarra hospitalaria que no tiene mucho que ver con los primeros dos hospitales que ya fueron instalados pero que aún no funcionan por los desperfectos encontrados.

La insensibilidad burocrática es una de las grandes fallas en los esquemas gubernamentales, observada en todos los gobiernos hondureños; es la madre de la negligencia que le hace perder al Estado grandes sumas de dinero, que quizás son mayores que la que se puede cuantificar por actos de corrupción. La negligencia es más producto de la incapacidad y la incompetencia que de la mala voluntad. En nuestro país la negligencia es muy común, aceptada por el compadrazgo político que resulta cuando el gobierno paga favores políticos. Un caso crucialmente escandaloso fue el saqueo del Seguro Social, que resultó cuando el gobierno de Pepe Lobo puso esa institución en manos de un movimiento político que recibió el Seguro Social como su cuota de poder.

Si hacemos una revisión cronológica de la negligencia institucionalizada en Honduras, veremos que lo que ha perdido el país por pura negligencia e incompetencia alcanzaría para ponernos al día en todas las obligaciones, y sobraría dinero para ejecutar todas las demás obras de desarrollo que necesitamos. La falla actual es haber creado INVEST-H como un cargo político de relumbrón y eficiencia, poniendo al frente a una persona como Marco Bográn que supuestamente era un ejecutivo con el mejor diagnóstico de certeza que había en Honduras, con toda la capacidad para asegurar las más difíciles operaciones. Todo parecía ser que tenían a Marco Bográn como el prototipo de ejecutivo sorpresa para colorear positivamente las operaciones más urgentes en los momentos de apremio de la pandemia. Pero resultó que las pinceladas que dio Marco Bográn fueron malos pasos, al escoger a un tipo con cara de mafioso como intermediario para comprar los hospitales.

Al conocerse que la compra de los hospitales ha sido un fiasco para todos, hasta para los mismos turcos que con este fracaso que ha tenido uno de sus empresarios en Honduras, tendrán una devaluación que mermará su prestigio de ser constructores de hospitales móviles de gran calidad, el único camino que le queda a INVEST-H es proceder judicialmente contra el empresario guatemalteco-mexicano, que no debe quedar eximido de responsabilidad, mientras su contraparte en el negocio ya se encuentra entre las rejas. Esta mala compra hecha por INVEST-H le hace perder tiempo al gobierno en su tarea de dedicarse a atender a las personas para salvar vidas, o cuando menos hacer lo posible por evitar la muerte de muchos hondureños.

Cada gobierno siempre tiene una falla que le resulta un talón de Aquiles, el de JOH ha hecho un despliegue de actividades para responder a la pandemia evitando la propagación del virus, y sus resultados están a la vista al tener el reconocimiento internacional, pero la falla de operaciones como la adquisición de hospitales a un costo alto y que han resultado ser un fiasco, le resulta una jodienda de marca mayor, porque en tiempo de campaña, a pocos meses de elecciones, ningún argumento es más útil a la oposición que esta falla, que en medio de una pandemia le ha caído a los opositores como filete de exportación para satisfacer el gusto. Pero que no es todo, porque aunque Marco Bográn y colaboradores vayan a la cárcel, es producto de un procedimiento que vulnera la joya del debido proceso que es la presunción de inocencia. Porque con toda la incompetencia y la mayor negligencia del mundo que ha demostrado Marco Bográn, no puede ser declarado culpable mientras no sea vencido en juicio.

Pero la manera como fue capturado y puesto en prisión Marco Bográn, igual que ha sucedido con otros ex funcionarios, constituye una violación a la presunción de inocencia, que en nuestro país fiscales y jueces vienen violando con un olímpico menosprecio al Estado de Derecho. Y si la negligencia es una epidemia, la actuación justiciera de fiscales y jueces es una verdadera pandemia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 7 de octubre de 2020.

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