La Navidad lo restaura todo

diciembre 25, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Ninguna época es tan oportuna para restaurarlo todo como la Navidad, es el tiempo en que podemos recuperar hasta la esperanza perdida y recuperarnos del fracaso y el desconsuelo. Es el tiempo en que, aún con las personas que tenemos desencuentros de opiniones y pensamientos, nos cruzamos un saludo y si nos vemos, no falta el apretón de manos y hasta el abrazo. Desde la infancia, mis padres, especialmente mi papá de origen chino, solía decirnos que la fiesta de la Navidad es de pureza, de expresarnos la paz los unos a los otros. De ofrecer algo de lo que tenemos y que otros anhelan, porque no han sido tan afortunados para poder obtener lo más prioritario para un ser humano como son los alimentos.



El año pasado, mientras hacía algunas compras en un supermercado, se me acercó un ex compañero de estudios en la facultad de leyes. Con pena en su rostro me contó que no le iba bien en su oficina legal, ya que los trabajos habían escaseado y los que pudo realizar no le habían pagado. Como favor me pidió que si podía comprar algunos artículos esenciales para la cena de Nochebuena y que me los pagaría los días siguientes. Fui tocado en el alma y en el corazón, le dije al ex compañero que me siguiera y que pusiera en su carretilla lo que necesitara. Como vi que actuaba con suma prudencia, y que tomaba de los estantes muy pocas cosas, me atreví a ser yo el que tomara los mismos artículos que compraba para mi, igual cantidad para él. Al final con sentimiento franco me dijo que al nomas tener dinero pasaría por mi oficina cancelando la cuenta. Le dí un fuerte apretón de manos y un abrazo y le dije en tono bajo: «no te preocupes, de repente la próxima vez podría ser yo el que te pida que me hagas el favor».

Recordé que con el ex compañero no tuvimos afinidad política en la facultad, éramos contrarios en pensamiento político, pero ese día de Navidad no había espacio para diferencias políticas, actuaba como un esposo y padre de familia que había prometido en su casa que esa noche no faltaría lo necesario para disfrutar la Nochebuena. Y eso es lo grandioso de la Navidad, que borra las diferencias de toda clase entre las personas. La Navidad es la clave para renovar las esperanzas y las buenas relaciones entre las personas.

Este pensamiento de actuar bien y ser buenas personas está en el sentimiento de todas las personas, en usted, en nosotros y en el rincón de la conciencia todos los demás. Si todos los seres humanos actuáramos con el espíritu de inocencia donde la luz encendida es el ánimo de compartir en lugar de hacernos daño, hace rato que no existieran las confrontaciones ni las guerras. Todo está en que, en lugar del rechazo y el desánimo, anidemos en nuestra conciencia una cuota de amor y energía ética.

La Navidad es la clave que cada mes de diciembre convierte nuestros sentimientos, que durante el año se pueden abigarrar por los desencuentros y los conflictos, en buenos deseos, que nos orilla a una hermosísima conducta de dar a los demás algo de lo que tenemos. Ayer tuvimos la hermosa experiencia al visitar el hogar Salvador Aguirre, donde se acogen a la hospitalidad compatriotas de la tercera edad que han perdido sus hogares o sus familiares creen que es el mejor lugar para pasar sus últimos años; allí nos encontramos con un viejo ícono del Club Olimpia, Jorge «El Indio» Urquía.

Lo grato fue que todavía me recordaba a pesar de tantos años de no vernos, y más aún encararme que fui yo en mis tiempos de relator deportivo que le bauticé como «El Indio» Urquía por sus facciones físicas propias de un indio. Me emocionó ver a su alrededor a antiguos compañeros del Club Olimpía y a un ex jugador famosísimo que anotó el primer gol hondureño en un campeonato mundial: «Pecho de Aguila» Zelaya. Me dio gusto a ver a viejos militantes como Raúl Suazo, Belarmino Rivera, «Tonín» Mendoza junto al ex mundialista motagüense, haciéndole compañía al «Indio» Urquía. Quién me hubiera dicho en mis tiempos de relator deportivo que tantos años después nos fundiríamos en apretones de mano los unos y los otros en una época tan especial como es la Navidad.

Porque esa es la grandeza de la Navidad, hasta mis amigos con los que caminamos con pensamiento político opuesto, me han puesto sus mensajes con buenos deseos de Navidad. Y por supuesto, no he dudado en responderles con iguales o mayores deseos. Esto es lo que representa la Navidad para todos los seres humanos: ¡la Navidad es capaz de restaurarlo todo, incluso los afectos perdidos!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy 25 de diciembre de 2019.

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