La nación de la democracia

julio 4, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La historia de Estados Unidos está construida con los más firmes cimientos de una sociedad, con los materiales más genuinos y sólidos, capaces de sostener a la que hoy sigue siendo la nación más grande y poderosa del planeta, como es Estados Unidos. Cada año, cuando los estadounidenses celebran un aniversario de su fiesta patria, que es la fecha en que alcanzaron su independencia de Inglaterra, la celebración se extiende a muchos países del planeta que buscan vivir bajo un paraguas democrático similar al que protege a Estados Unidos.



Su modelo económico, su sistema político y su estructura social, es ejemplar, más no perfecto, porque siendo la democracia la forma de vida donde más se respira la libertad también tiene sus bemoles, como se ha demostrado a lo largo de la historia de EEUU. Hoy, el sistema democrático de EEUU está viviendo momentos cruciales bajo la presidencia de Donald Trump, porque este mandatario tiene un estilo muy impropio en relación con el sistema de pesos y contrapesos, que es lo que engrandeció a los EEUU, donde el Presidente de la República no puede pasar por encima de los otros poderes y demás instituciones, y aquellas decisiones ejecutivas que son trascendentales para la ciudadanía, requieren la aprobación de las cámaras, como jamás un presidente de ese país tiene predominio sobre los magistrados y jueces.

Donald Trump ha querido romper esa tradición democrática y por momentos lo ha conseguido, comenzando por imponer magistrados que son afines a su estilo político, algo que nunca antes se había visto en la sociedad norteamericana. Su estilo provocador, de desconocer la majestuosidad constitucional, lo llevó a retar al sistema de investigación oficial que ejerce el Fiscal General. Escrutado como pocos presidentes lo han sido, se ha llegado a dudar que su elección fuera en forma correcta, luego que trascendiera que hubo injerencia por la vía electrónica de ‘hackers’ rusos que influyeron en el resultado electoral.

Esta es una situación todavía no esclarecida del todo, mientras tanto, en todo este tiempo Trump se ha encargado de minimizar el resultado de la investigación del Fiscal, echando diversas cortinas de humo con las que ha distraído la atención de la opinión pública, incluso se puede decir que Trump ha vencido a los grandes periódicos y cadenas de televisión que han querido hurgar este capítulo, con una serie de argumentos increíbles, que solo sirven para demostrar que él es un presidente experto en mandar, con un don sobrenatural con el que aplasta a cualquiera que se atreva a ponérsele en frente.

En otros tiempos, una denuncia de una mujer que pusiera en evidencia a un presidente, acusándolo de haberla violado dentro de un almacén, hubiera bastado para que la opinión pública lo guillotinara y un fiscal lo hubiera obligado a renunciar. A Trump le bastó decir que no conocía a esa mujer y que no era su tipo, con lo que dejó minimizado el episodio y la denuncia quedara en otra más en su historial de abusador. Otro candidato no hubiera ganado la candidatura presidencial republicana, si le hubieran aparecido la cantidad de denuncias y quejas que varias mujeres formularon en contra de Trump. Pero este, no solo puso a la justicia muy distante de sus aspiraciones, sino que se jactó de que a las mujeres las controlaba agarrándolas por su parte más íntima.

Ver para creer, cuando el día de la elección se fueron viendo los resultados favorables en la mayoría de los Estados de la unión americana, expresando su respaldo a Donald Trump. La majestuosidad de la democracia le favorecía cuando el sistema político tradicional, creía a pie juntillas que un candidato de ese temple no podría ser favorecido para ejercer la presidencia. Trump, no solo ganó sino que apenas transcurrido el primer año en la presidencia, inició el camino a la reelección para un segundo período. Y ya hay varios estudios que lo dan como fuerte aspirante a ganar el segundo mandato, a pesar de su actuación controversial en el manejo de la política exterior que está dejando mucho que desear, porque lo Trump es una política al estilo ping pong, unas veces ataca y la mayoría se repliega y se desdice. Abrió la guerra comercial contra China, pero luego reculó. Acusó a Corea del Norte y luego viajó a reunirse con el sátrapa norcoreano Kim Jong-un, a quien dejó pasmado con sus musarañas mientras departían en un establecimiento de comidas.

¿Es reprochable la sociedad estadounidense por haber elegido a un presidente de la calidad de Donald Trump? No lo es, porque lo grandioso de la democracia de Estados Unidos es su espíritu de libertad que no tiene límites, ni siquiera para equivocarse. Y podría hacerlo por segunda vez, a pesar de todo lo que ha hecho y deshecho Donald Trump en materia de migración, donde pisoteó una de las bondades sagradas de Estados Unidos: acoger a todo inmigrante que quisiera hacer de EEUU su segunda Patria. Como lo hicieron los antepasados del mismo Trump, que fueron inmigrantes que buscaron llegar a EEUU para hacer posible su sueño americano. Hoy, ese sueño americano ha quedado hecho polvo por la política anti-inmigrante de Donald Trump, pero no obstante todo esto, EEUU una vez transcurrido la era Trump, deberá recuperar su nobleza tradicional, porque la democracia estadounidense seguirá funcionando y un nuevo presidente borrará la mala huella que habrá dejado Donald Trump, que se ha atrevido a desafiar al sistema de pesos y contrapesos más admirable del planeta.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 4 de julio de 2019.