La muerte anda en motocicleta

febrero 28, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En los últimos tres años, las muertes por accidentes en motocicletas se han disparado, pasando a ser la mitad de la siniestralidad que se registra en las calles, avenidas y carreteras. Aunque no se cuenta con estadísticas oficiales, solo tomando los datos que aparecieron en los medios estos primeros dos meses del 2019, la tercera parte de las personas muertas en accidentes de tránsito conducían motocicletas y en la mayoría de los casos, la imprudencia temeraria de los motociclistas fue el factor trágico. Los partes de tránsito y el soporte que dan las cámaras del 9-1-1, que cumplen una función eficaz para poder ver la causa de los accidentes, confirman que la imprudencia de los conductores de motos, que incurren en riesgos increíbles por el empeño de movilizarse más rápido que los demás vehículos, hace que los motociclistas no vean el peligro extremo de medirse en velocidad con vehículos pesados como los buses, camiones y furgones.



Pero, frente a cualquier vehículo, sea liviano o mediano, un motociclista lleva las de perder, porque va desprotegido del todo, y aunque lleve un casco protector en la cabeza, el resto del cuerpo queda expuesto a los golpes que reciba de cualquier vehículo con el que haga impacto. La muerte anda hoy en motocicleta, porque los conductores de estos vehículos livianos de locomoción parecieran que han perdido todo el sentido humano del riesgo. Uno va por esas calles de DIOS y cuando menos se espera un motociclista nos rebasa por la derecha, y como si fuera poco no mide el peligro de cruzarse enfrente para tomar otro carril. Esto obliga a los que conducen de manera responsable, a manejar a la defensiva de los motociclistas, para evitar atropellarlos y poner en peligro su vida.

Los expertos consideran que los riesgos de manejar una motocicleta es de tal peligro porque es un vehículo en que el conductor es la carrocería, y más del 75% de los accidentes con moto se atribuye a imprudencias y errores al conducir, pero también hay que decir que con tanto imprudente manejando carros, sobre todo a exceso de velocidad, los motociclistas que conducen de manera responsable, quedan inermes frente a los locos del volante. Y además, muchos de los motociclistas que conducen a velocidad excesiva, desempeñan labores de conserjería donde deben cumplir entregas en un tiempo determinado. Pero estos casos son la excepción, porque las autoridades de tránsito que han analizado y estudiado el problema, concluyen que en la mayoría de los casos es la imprudencia de los motociclistas es el factor trágico.

Al estar mejorando las ciudades en calidad de infraestructuras, con calles, avenidas y carreteras de buena calidad, los motociclistas y los conductores de vehículos se embriagan con el vértigo de la velocidad, perdiendo toda noción de riesgo con el consabido resultado fatal de encontrar la muerte en forma aparatosa. Si las autoridades no pueden fijar una decisión rápida para regular velocidades en las calles y avenidas, igual en las carreteras, ya sea fortaleciendo y mejorando la vigilancia e imponer multas rigorosas, que sean establecidas en la ley, las cifras trágicas por muertes de motociclistas pronto serán peores que los muertos provocados por las epidemias.

Los motociclistas son muy dados a violar las normas, igual hoy tenemos una cantidad de personas que van conduciendo su carro hablando por el celular, desconectados de la responsabilidad que implica el estar conduciendo un vehículo. Y ahora vemos hasta los motociclistas conduciendo su moto y hablando por celular, en una flagrante irresponsabilidad temeraria.

Tenemos en esta irresponsabilidad de conducción vehicular una verdadera amenaza social que no la podemos desapercibir ni mirarla de lejos como un hecho donde los que manejan de esa forma es porque no aprecian su vida, ni la de los demás. Esto ya es un problema social que está ocurriendo en Honduras, donde no pasa una hora sin ver el drama de encontrar a un motociclista restregado en las calles por un vehículo. Son muertes lamentables, porque pueden ser trabajadores muy útiles, padres de familia, estudiantes, profesionales en distinta materia, ciudadanos que no tienen capacidad económica más que para comprarse una motocicleta para movilizarse por su cuenta y no depender del transporte colectivo.

Aguirre y Fierro en uno de sus poemas épicos, se lamentaba que la muerte no anda a caballo, y que por esos caminos donde la gente no anda en un vehículo, va y viene al galope la muerte y la desgracia. Hoy la gente no anda a caballo, sobre todo en las ciudades, pero al andar en motocicleta, anda guiado por la muerte.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 27 de febrero de 2019.