La MACCIH y las insensateces

enero 20, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La llegada de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad a petición del gobierno hondureño a la OEA, como lo dijimos en su momento, significó un parteaguas, marcó un antes y un después en Honduras al iniciar las autoridades una lucha sin precedentes contra el flagelo social que corroe al mundo, como un verdadero monstruo con dos enormes tentáculos: la corrupción y la impunidad.



La petición que el gobierno de Honduras planteó a la OEA fue tener una misión que apoyara y potenciara a las instituciones nacionales que trabajan en esa dirección. La MACCIH, en estos dos años hizo cosas buenas, pero dejó de hacer otras, por razones de concepción política de los funcionarios nombrados por la OEA, que en su mayoría son de origen suramericano, reconocidos por su militancia de izquierda en sus respectivos países.

Durante la permanencia de la MACCIH, nuestras instituciones, entre las cuales están el Ministerio Público y el Poder Judicial a la cabeza, siguieron realizando sus tareas, investigando todos los casos de corrupción que han salido a la palestra pública, nada más que el vocero de la MACCIH era el que sacaba la cara y aparecía como el gran forjador de la justicia. Esto ocurrió así porque el Fiscal General de la República, Óscar Chinchilla, actuando con la seriedad de un funcionario de su categoría, siempre ha preferido mantener un perfil bajo, dejando que sea la Misión la que aparezca en público anunciando los resultados. Igual conducta adoptó por su condición el Presidente de la Corte Suprema de Justicia

El pueblo hondureño debe entender cómo funciona todo esto. Quién investiga todos los casos es el cuerpo de fiscales del Ministerio Público, entre los cuales está la UFECIC, que no es una unidad independiente, es parte del Ministerio Público. La gran falla de la MACCIH es que, como la UFECIC decide investigar solo los casos de determinados sectores, y en cambio privilegia a otros con la impunidad por razones de orden ideológico-político, la misión aparece con un déficit de investigación que la exhibe con una actuación sesgada.

Como el gobierno de Hernández fuera el que solicitó el apoyo de la OEA, al no haber renovado la estancia de la Misión, se gana que el ojo inquisidor público lo haga responsable por no llegar a un acuerdo para que la MACCIH continúe en Honduras. El gobierno ha explicado que el acuerdo con la OEA no se renovó por la falta de consensos en nuestro país, donde ciertamente ha habido muchas quejas por este desequilibrio con que la MACCIH procedía al investigar a unos, mientras privilegiaba a otros con la impunidad.

Asombra ver como funcionarios de organizaciones de sociedad civil se han pronunciado abundando en la insensatez, entre todas la que nos pareció más exagerada ha sido la de la coordinadora del CNA, Gabriela Castellanos, al decir que con la no renovación de la MACCIH en Honduras ya no habrá Estado de Derecho, expresión que puede ser por desconocimiento del marco teórico jurídico o por el simple afán de estar en la cresta de la figuración pública. Es precisamente porque el Estado de Derecho está funcionando más que nunca que se permite que organizaciones de sociedad civil como el CNA trabajen de manera coadyuvante con los operadores de justicia sin ser parte del estamento oficial.

Es el Estado de Derecho el que reclama que sean las instituciones como el Ministerio Público, el Poder Judicial y la Procuraduría General de la República, las que encabecen la lucha contra la corrupción y la impunidad, porque para eso existen  constitucionalmente. Decir que sin el apoyo de una misión de la OEA, Honduras ya no será un país de leyes, es el exabrupto más disparatado.

Pensar que sin la presencia extranjera no tendremos un Estado de Derecho, es la reflexión más aberrante; un ciudadano que crea que Honduras no será un país de leyes sin el apoyo de los extranjeros demuestra que ni en su pensamiento ni en su corazón existe una pizca de patriotismo y de amor a Honduras.

Debemos tener esperanza y fe en nuestras instituciones, el Fiscal General, Óscar Chinchilla, ha dado muestras y pruebas contundentes de su capacidad y seriedad en su difícil trabajo, por sus resultados nadie puede dudar de su compromiso empeñado por investigar y combatir la corrupción y la impunidad. Igual hay que tener fe y esperanza en el Poder Judicial, que asume la parte más complicada que es aplicar la ley para hacer justicia.

Al gobierno le queda cumplir su promesa de no desmayar para buscar la cooperación de otras instancias internacionales que puedan apoyar a Honduras en la lucha contra la corrupción y la impunidad, sin que ese apoyo sea malinterpretado por funcionarios extranjeros que buscan aprovecharse de estos cargos más para ganar figuración internacional que para apoyar al país en un objetivo importante.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 20 de enero de 2020.