La MACCIH: más cáscaras que nueces

diciembre 10, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El debate sobre la continuidad o no de la MACCIH en Honduras, como se está llevando, desnaturaliza la esencia del acuerdo inicial que, a iniciativa del gobierno hondureño, se suscribió con la OEA, y que no fue para terminar de dividir a la nación hondureña, sino para potenciar a las instituciones, y no sustituirlas en la lucha contra la corrupción y la impunidad. Todo esto pasa por el protagonismo de los miembros de la MACCIH, que no se han enmarcado debidamente en lo convenido entre el gobierno y la OEA, sino que varias veces han actuado en forma sustitutiva pasando por encima del  Ministerio Público, haciendo denuncias de casos de corrupción, con nombres y apellidos, como si la misión fuera una instancia del organigrama de la justicia hondureña.



El protagonismo negativo de la MACCIH llega al extremo al desatender una petición del Congreso Nacional, que actuando en forma legítima como primer poder del Estado, tiene amplias facultades para pedir rendición de cuentas a cualquier entidad nacional, organización o empresa internacional que haya suscrito acuerdos con el gobierno, para realizar trabajos que tienen que ver con la buena marcha del país. Negarse a una petición formulada en la debida forma por el Poder Legislativo, que encarna la representatividad del pueblo hondureño, es entrar en rebeldía y quien quiera que se rebele a un llamado de una autoridad superior, delinque.

Lo decíamos ayer, el grave problema de algunos hondureños que pertenecen a organizaciones de la sociedad civil, es que adoptan posiciones contrarias al interés nacional por creer que por la relevancia que han alcanzado están por encima de las instituciones. Y las retan y hasta las vituperan, lo cual los degrada, porque, creerse lo que no es, termina siendo un factor de perdición para quien se trepa en la tarima de la arrogancia.

El acuerdo con la MACCIH perfectamente puede ser prorrogado por un periodo definido, perentorio, porque las funciones de la Misión contemplada en el convenio fueron redactadas con una absoluta claridad. En primer lugar, la MACCIH viene en plan de apoyo a las instituciones, pero a veces los miembros de la Misión han usurpado funciones del MP, al convertirse en denunciantes de casos de corrupción. Todos los coordinadores de la Misión han cometido el soberbio abuso, de subir al estrado de la denuncia, mencionando casos con nombres y apellidos. En ese momento han dado la impresión que el Ministerio Público, comenzando por el Fiscal General, no hacen su trabajo, y que no les queda de otra que sustituirlos, lo cual es un abuso desde todo punto de vista.

Es una temeridad escuchar a un ex Fiscal General tratar de ignorante al Congreso Nacional, porque según él, los diputados desconocen que la MACCIH no investiga, sino que su trabajo solo es apoyar. ¿Es que este personaje vive en Marte o en Júpiter, y no ha visto las diversas comparecencias de todos los coordinadores de la MACCIH frente al atril, haciendo las denuncias como si ellos fueran los autores de las investigaciones? En ese momento han actuado como investigadores, dando con lujo de detalles los nombres de los autores de supuestos hechos de corrupción, mientras el MP se llamó al silencio. Ante la vista de propios y extraños, la MACCIH se ha lucido como una Misión que sustituye al MP.

Si los señores dirigentes de la sociedad civil y de la oposición política creen que es bueno para Honduras que la MACCIH pase del papel de apoyar, al plano de sustituir a las instituciones, con todo el respeto les decimos que en ese momento también las organizaciones de la sociedad civil están faltando al cumplimiento de las leyes, porque según nuestra Constitución, los estamentos institucionales tienen sus facultades que son indelegables y como tal son insustituibles; mucho menos para que piensen que cualquier misión internacional que suscriba acuerdos con el gobierno puede arrogarse facultades que solo competen a las instituciones.

Mucho cuidado con este proceder que deslegitima a las instituciones, que pueden no ser perfectas por culpa de las personas que no actúan en forma eficiente, pero ¿en qué momento algún ex funcionario puede alegar a su favor que ha hecho un papel perfecto cuando le ha tocado estar al frente de una de estas instituciones? Y sin embargo, a pesar de sus errores, nadie levantó la voz para pedir que alguien de afuera viniera a desplazarlo.

Si la MACCIH continúa, porque así lo decidiera el gobierno, debe ser por un período definido, improrrogable, y que se le determine el perfil de los casos en que pueda apoyar a las instituciones. Que no le sea permitido a sus miembros asumir el liderazgo para hacer denuncias de casos, como lo han hecho sus coordinadores, porque este papel debe asumirlo solo el Ministerio Público a través del Fiscal General o de la Fiscalía correspondiente que hubiera realizado la investigación.

Finalmente, es un irrespeto lamentable el que funcionarios de EEUU de manera imprudente exijan al gobierno hondureño la continuidad de la MACCIH. Como sería un irrespeto que el gobierno de Honduras le exigiera al gobierno de EEUU que tome una medida que por soberanía solo compete a aquel gobierno. La injerencia o intromisión también cae en el campo de la corrupción.

Esa no es manera de querer que las instituciones hondureñas se corrijan, cuando la  enseñanza viene con la mácula de la ignominiosa intromisión. Entendamos todos: la corrupción y la impunidad no se eliminan con otro tipo de corrupción. Y una de las formas de corrupción más detestables es cuando se le falla al honor de la nación, poniéndose a la orden de funcionarios extranjeros que vienen de una estirpe de emperadores ideológicos como se creen los creadores del socialismo del siglo XXI y todos los que pretenden dominar el mundo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 10 de diciembre de 2019.

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