La libertad de prensa y la tolerancia

mayo 3, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En el mundo se celebra hoy el Día de la Libertad de Prensa, que aunque muchas personas dicen que no es lo mismo que la libertad de expresión, porque la primera, es decir, la libertad de prensa es la defensa de los intereses de los periódicos, televisoras y emisoras de radio, en el fondo la libertad de prensa y la libertad de expresión que concierne a empresas, periodistas y ciudadanía en general, van de la mano, porque caminan en actitud de respeto a la verdad, porque si no hay comunión de ideas entre empresas periodísticas y periodistas, al final no hay posibilidad de luchar para que no existan restricciones ni limitaciones en  el derecho de expresarse.



Con el surgimiento de las redes sociales, ambos conceptos, libertad de prensa y libertad de expresión, han sido distorsionados por un sector de la sociedad que tiene una actitud flagrante para decir y contar hechos completamente alejados de la realidad y la verdad. En ciertos blogs de la manera más irresponsable, se transmiten intencionalmente noticias falsas, conocidas como las ‘fake news’, que han llegado a propagar desde magnicidios hasta inventarse derrocamientos, no digamos a aniquilar honras y dignidades de muchas personas.

Ni la libertad de prensa ni la libertad de expresión comulgan con la falsedad, y cuando por errores o por deslices periodísticos se incurre en propagar inexactitudes, los medios de difusión como los periodistas, por exigencia de la ley, deben disculparse y conceder espacios para que los afectados hagan la aclaración de cuál es la realidad de los hechos.

La diferencia entre la libertad de prensa y la libertad de expresión con la comunicación que se practica en las redes sociales, estriba en la tolerancia y el respeto que los medios informativos y los periodistas tienen con la ciudadanía, y el abuso de la falsedad y el irrespeto que caracteriza a los espacios que cobran vigencia en las redes sociales, en los que  la distorsión de los hechos y el mal hábito de mentir, ofender y ultrajar, resultan ser la norma de quienes practican el seudo-periodismo de redes sociales.

En un simposio periodístico celebrado en Europa, el respetable académico español, don Fernando García de Cortázar, sostenía que las informaciones que salen en los blogs de redes sociales no deben tomarse como parte del género periodístico, porque todas las noticias que salen en esos espacios digitales, por lo general son un conjunto de palabras bajo sospecha, porque no tienen la seriedad ni la credibilidad para ser consideradas en el concepto de la información, porque en su gran mayoría las noticias que aparecen en las redes sociales son verdaderas falsedades, mientras que, tanto la libertad de prensa y la libertad de expresión, son dos trincheras cavadas contra el desasosiego, contra la mentira y contra los que quieren violar las leyes para beneficiarse. Trincheras desde las cuales las empresas periodísticas y los periodistas, que no pueden ocultarse frente a la ley, están obligados a defender la libertad, la democracia, el respeto a las leyes, y el respeto a la dignidad de la Patria.

Mientras el seudo-periodismo en redes sociales escandaliza con las falsedades, los medios informativos y los periodistas navegamos con la bandera de la tolerancia, permitiendo que en nuestros mismos medio, las personas que no están de acuerdo con nuestras opiniones puedan hacer uso del derecho a disentir y a expresarse. Es conveniente que la gran masa de audiencias de televisión, radio y periódicos, perciba esta enorme diferencia que existe entre la libertad de prensa y la libertad de expresión con los espacios que proliferen en las redes sociales, donde hay una explosión de falsedades que el público que vive inmerso en las redes sociales por el teléfono, las digiere con atención, y hay muchos que las aceptan como ciertas.

Al establecerse el Día de la Libertad de Prensa, que está muy ligada a la libertad de expresión, porque sin la primera no existiría la segunda, es porque la mayor parte del público que se auto exige la debida calidad de la información, no le concede a las redes sociales la libertad de maniobra para desinformar, y en el momento que surge un ‘fake news’, el público ya aprendió a distinguirlo y de inmediato le pone el sello de “falso” para lanzarlo al cesto de la basura.

Abundan los usuarios de las redes sociales que tocan las trompetas de la mentira, pero el muro de la verdad es muy poderoso y no permite que las falsedades se conviertan en verdades a medias; esos muros son la libertad de prensa y la libertad de expresión, donde una simple opinión no es una certeza, pero es respetable porque siempre hay alguien que se responsabiliza por ella y la defiende, y desde ese momento es válida. En cambio, las opiniones vulgares y noticias falsas que trascienden en las redes sociales, aunque son leídas por miles de personas muy afectas a la vulgaridad y al morbo, al final de cuentas no se imponen, porque caen por el efecto del peso de la mentira que no dura todo el tiempo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 3 de mayo de 2019.