La libertad de prensa en cuidados intensivos

mayo 25, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La libertad de prensa en Honduras como en gran parte del mundo está enferma, requiere de cuidados intensivos, pero no porque el gobierno o demás autoridades nos asfixien, sino por la aparición de la siniestra forma de dar noticias en las redes sociales, donde casi todo lo que se publica no solo está alejado de la verdad, sino que persigue propósitos malsanos para destruir honras y honores. Por eso decimos que la libertad de prensa, hoy más que nunca, atraviesa por un momento delicado, porque quienes han usurpado la actividad periodística desde las redes sociales quieren anular el periodismo serio, por una infinidad de razones que tienen que ver con la obsesión de poder y por la maldad de destruir el sistema democrático.



Defender el periodismo ejercido en forma correcta depende de los propios periodistas, ya que somos nosotros los que tenemos en nuestras manos la defensa de lo que constituye uno de los baluartes de las naciones democráticas, donde los periodistas jugamos un papel esencial en la consolidación de la democracia. Las personas que se ocultan al cometer sus actos malignos y solo dan información que tergiversa la realidad, cocinando la verdad, lo que buscan es anular el periodismo ejercido en forma correcta, un mal que no es exclusivo de Honduras, puesto que en EEUU y Europa, los medios serios están librando una batalla contra los tergiversadores de oficio que se ocultan en las redes sociales.

Hay que resaltar el valor de un periodismo serio, independiente, que tiene el deber de contar en su punto lo que sucede, sin adjudicarse la propiedad de la verdad, porque como dijera cierta vez un periodista español de diario El País de España, al público hay que darle todas las aristas de una noticia y es la gente la que al final decide conque parte de la información se queda. Cuando se diseña un modelo de periodismo donde lo trascendental es denigrar y destruir, por medio de las redes sociales que permiten ocultar la identidad de quien propaga los infundios, surge la sociedad del morbo, porque ese periodismo por desgracia tiene poder para construir sociedades irreconocibles donde la gente se deja atrapar por el chisme, por la diatriba y la calumnia. Para agraviar a cualquiera no hay como las redes sociales, donde es imposible identificar a un calumniador que con habilidad se oculta mucho mejor que lo hacen los ratones y las cucarachas.

La aparición de las redes sociales ha descolocado al periodismo serio y mientras algunos periodistas nos esforzamos por hacer que se valore el rigor de los soportes informativos a los que acudimos para dar una información correcta, otros periodistas, especialmente jóvenes, se mimetizan y se suman a las redes sociales, dejando la seriedad por la vulgaridad, porque sienten que allí no tendrán el reparo de la ley, y pueden botar sus tapaderas para escupir odio, veneno y mentiras. Ese deterioro del periodismo, que es culpa de ese inmenso aparato que se llama redes sociales, no pertenece al régimen de libertad de prensa, porque no engrandece el papel de los periodistas, por el contrario, amenaza la libertad de expresión desde muchos frentes, porque al final de cuentas puede incitar a los gobiernos de corte autoritario a imponer mordaza a través de censuras como ocurrió en Cuba y está ocurriendo en Venezuela y Nicaragua.

Ese modelo de periodismo que alimenta la morbosidad ha ganado espacios en muchas personas que quieren que los periodistas ejerzan el papel de perros rabiosos para que, sin ningún tipo de autoregulación den rienda suelta a una tendencia que irrespeta a todo mundo, porque como las redes sociales no están reguladas por ninguna autoridad, desde ellas se pasa de la simple denuncia a la difamación y la calumnia.

Así que el periodismo serio actualmente tiene doble trabajo, no solo cumplir con su deber se apegarse a las leyes cuando se cumple la misión informativa sino que tiene la obligación y necesidad de luchar contra la desinformación que se propaga en las redes sociales que infortunadamente complace de manera especial a los que se inspiran en el chisme y en la calumnia.

En las horas más duras de la pandemia los medios serios hemos realizado una misión que parecía imposible, pero hemos logrado hacer el trabajo en forma responsable, sin rehuir al riesgo, tomando todas las precauciones hemos mantenido debidamente informada a la población, sin exageraciones y sin ocultar lo que está aconteciendo. Nos hemos auxiliado de los médicos valientes para interpretar en forma debida la situación, así como hemos tenido que llamar la atención a alguno de ellos que ha asumido un exceso de protagonismo, que hoy le cuesta una citación judicial para mostrar pruebas de una aseveración que si no ampara con documentos le puede costar que un juez lo obligue a retractarse de manera pública.

Es triste constatarlo pero la libertad de prensa está contagiada por el tráfico de  falsedades que hoy circulan en las redes sociales, por eso creemos que la mayor amenaza no proviene de ninguna autoridad, el virus más grave que ha contagiado a la sociedad hondureña es el morbo con que actúan personas que no tienen mentalidad periodística, sino de perros rabiosos que atacan a cualquiera con la finalidad de rematarlo a puras falsedades.

Los directores de medios de comunicación y los periodistas serios, tenemos la obligación de defender y preservar la libertad de expresión haciendo un periodismo que sea garante esencial de las libertades, alejado del fanatismo ideológico y de los guiones demagógicos. Porque hay algo que debe entender el público, el falso periodismo a través de redes sociales pretende lograr paulatinamente el adormecimiento de los medios serios, para imponer la nueva normalidad de la calumnia y la difamación. Los hondureños no deben engañarse, porque si las redes sociales llegaran a anular el periodismo serio, llegaríamos al extremo de vivir en una sociedad dominada por el fanatismo, donde en vez de prensa lo que habría es un sometimiento a la mentira y a la falsedad.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 25 de mayo de 2021.

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