La institucionalidad se consolida

mayo 31, 2018


TEGUCIGALPA, HONDURAS



La fortaleza de la institucionalidad de un país se consolida cuando las instituciones responden al cumplimiento de la ley entre ellas mismas, de manera que al actuar en base a la ley hacen funcionar a la perfección el llamado sistema de pesos y contrapesos. El hecho que la Corte Suprema de Justicia declarara la improcedencia de un recurso de inconstitucionalidad contra la MACCIH es un mensaje refulgente dirigido al mundo entero que las instituciones hondureñas no están oxidadas, y que funcionan de manera efectiva.

La duda surgió respecto a la legalidad del convenio suscrito entre el Ministerio Público de Honduras y la OEA, para que este organismo mediante una misión especial apoyara a las instituciones, potenciándolas en la lucha contra la corrupción y la impunidad. La Corte Suprema de Justicia, a través de la Sala Constitucional, resolvió en sentencia que el convenio se enmarcó en las leyes, porque fue aprobado por el Congreso Nacional, publicado en el diario oficial La Gaceta, y el Fiscal General actuó dentro de las facultades que le otorga la Constitución de la República. Lo que la Sala Constitucional estableció en su sentencia, fue una ratificación de constitucionalidad en favor de la MACCIH, o sea que al final, este organismo sale ganando al obtener una reiteración de su legítima funcionalidad.

Ahora bien, todo este asunto de la supuesta inconstitucionalidad de la MACCIH surgió en esa marejada de noticias falsas que circulan por los medios desconocidos que cobran vida en las redes sociales sin que alguien responsable asuma el crédito de la autoría. Estamos viviendo la era de los famosos “fake news” que más que globos sonda, son noticias falsas inventadas deliberadamente por sujetos malintencionados con el propósito avieso de crear inestabilidad política y social. No hubo en el seno del Congreso Nacional ninguna iniciativa tendiente a crear las condiciones para eliminar la MACCIH, tampoco hay pruebas que algún diputado o diputados estuvieran detrás de la supuesta intención de suprimir la MACCIH. Lo que hubo en efecto fue la interposición del recurso por un profesional del derecho, sin que se atribuyera la representación de algún legislador.

En el país hay toda una conspiración contra el Estado de Derecho, declarada en forma abierta por un lado y subrepticiamente por otro lado. De manera subterránea se está buscando torpedear a la democracia con una chorrera de noticias falsas a través de los “fake news”, en los que se atribuyen hechos y situaciones alejadas de la realidad como algo cierto. Y en forma abierta lo estamos viendo en la carrera desalmada que han iniciado un grupo que pretende convocar a una constituyente para redactar una nueva Constitución, que sea originaria e incluyente, según los propulsores. El último impulso lo vimos ayer cuando un grupo de abogados que pertenecen a una maestría de derecho de la UNAH, pronunciándose a favor de una nueva Constitución, a invitación de la comisión del Congreso creada para vigilar la constitucionalidad. Fíjense ustedes que fachas de comisión, se supone que su objetivo es proteger la constitucionalidad pero hace lo contrario al propiciar que elementos que a diario se manifiestan en contra de la Constitución y el sistema democrático sean los que se pronuncien por suprimir nuestra Constitución.

El populismo tiene varias técnicas para propiciar un verdadero golpe de Estado, y una de ellas que mejor les ha funcionado es la estrategia de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el objetivo exprofeso de eliminar cualquier Constitución democrática por una Constitución de contenido autoritario que permita a los líderes que profesan ideas totalitarias perpetuarse en el poder. Como ejemplos tenemos el régimen chavista de Venezuela, el régimen sandinista de Nicaragua, el régimen de Evo Morales en Bolivia y por el mismo camino anda República Dominicana, todos siguiendo el viejo ejemplo de la Cuba de los hermanos Fidel y Raúl Castro.

Lo más sorprendente es que la propia deriva del Congreso Nacional, un parlamento democrático presidido por un demócrata comprobado, a través del diputado Jorge Cálix de LIBRE pretenda burlar la vigilancia de los sectores democráticos, mediante una trama infantil, en la que apareció haciendo el papel de imparcial, preguntando de manera simplista si lo que procede es reformar la Constitución o sustituirla por otra, que no es más que lo que siempre ha querido LIBRE: una Constitución para refundar a Honduras, eufemismo barato con el que encubren su malévola intención de convertir a  Honduras en un país socialista.

Para eso viven LIBRE y Mel Zelaya. Pero ¿preguntémonos? ¿creen ustedes que esta gente de LIBRE se ha detenido a pensar en el bien común de los hondureños? Realmente Honduras necesita una nueva Constitución que sea incluyente? Una Constitución como la que pretenden LIBRE y sus pensadores académicos adeptos al autoritarismo, solo serviría para destrozar la democracia, acabando con el juego democrático de las alternancias.

Cada día los chavistas hondureños de LIBRE se parecen más a los chavistas de Nicolás Maduro. Quieren hacer ver nuestra Constitución como un mamotreto, y no se dan cuenta que los demócratas hondureños tenemos bien columbrado el parto de los montes que nos quieren endosar, una Constitución monstruosa como Frankenstein.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 31 de mayo de 2018.

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