La institucionalidad de las FFAA

febrero 25, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las grandes naciones que la historia recoge con mayúscula, hicieron posible que su devenir histórico estuviera asegurado sustentado por una institución militar organizada, regida por la norma constitucional y dirigida por hombres de carácter institucional y no guiados por sus instintos personales. Albert Einstein, que sin duda fue la personalidad científica más importante del siglo XX, muy reconocido por su condición pacifista, no obstante haber sido el padre de la terrible bomba atómica, escribió un pensamiento plasmado en sus memorias que dice: “no se con que armas se luchará en una tercera guerra mundial, pero en una posible cuarta guerra mundial se luchará con palos y piedras”. Por supuesto que la materia bélica no era el fuerte de Einstein, porque su gran experiencia estaba en la Física y las Matemáticas, y sin embargo, en el análisis filosófico de su expresión se puede colegir la importancia de una cultura por la defensa nacional, que lleva, no como muchos creen solo a defender la integridad del territorio de la Patria, sino a prevenir conflictos bélicos internos y externos, y los que mayormente están interesados en la defensa nacional son los militares, quienes están formados en el fortalecimiento de esa cultura de defensa que hoy trasciende al campo de la cultura de la seguridad.



Por lo tanto, los ejércitos de estas épocas han dejado de ser un símbolo para constituirse en plataformas reales que sostienen los pilares de la democracia, que son ambas culturas: defensa nacional y seguridad. Por fortuna para Honduras, la institucionalidad de las Fuerzas Armadas está más sólida que nunca, tenemos unas Fuerzas Armadas que garantizan la defensa y seguridad de los hondureños, al proteger las fronteras y la integridad de nuestro territorio, y desarrollar misiones en donde desempeñan tareas cruciales como es el combate al narcotráfico y el crimen organizado. Un trabajo que, como garante del Estado de Derecho, está obligada a realizar la institución militar, y gracias al cual la sociedad hondureña puede disfrutar de sus derechos y libertades.

La Constitución tiene establecido que el Presidente de la República es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras, y es el que bajo su criterio debe seleccionar los oficiales idóneos para el desempeño de los altos mandos de la institución militar, y en esto prevalece el factor confianza, que como es natural, es un derecho que ejerce el ciudadano presidente no por asuntos personales, sino tomando en cuenta el interés nacional. El interés político que puede afectar a la institución procede más de sectores externos, no afines ni al gobierno ni a la democracia, sino obedientes a ordenes extranjeros muy visibles que impulsan ideologías antidemocráticas, que trabajan intensamente por desestabilizar al país y comienzan por dañar la estabilidad de las FFAA, por ser una de las instituciones más sólidas de la nación hondureña.

La renuncia ocasional de un alto mando militar no refleja ni significa que haya resquebrajamiento en la unidad de las FFAA, es un hecho aislado motivado por una razón de aspiraciones personales del oficial, que cree que sus méritos no fueron reconocidos para ser el número uno de las FFAA, y que choca con la regla disciplinaria de las FFAA de respetar la decisión del más alto mando, pero no quiere decir que por no haberlo seleccionado a él, las FFAA están al borde del colapso. Entre los militares la disciplina es factor clave, y quien no se sujeta a ella es porque no aprendió la filosofía militar de obedecer las decisiones del alto mando, entonces, puede ser cualquier persona, menos militar.

Una crisis real, que si vivieron las FFAA fue en el 2009, cuando en la población hondureña cundía la incertidumbre sobre la posición que adoptaría la institución militar respecto a acompañar o no, el proyecto socialista de la cuarta urna de Mel Zelaya. Al final aquel alto mando decidió lo que tenía que hacer en función de salvaguardar el sistema democrático hondureño, no sin antes afrontar aspectos eminentemente legales, de manera que ante la nación hondureña y el mundo entero, quedara establecido cual era la base legal de la actuación de las FFAA.

Los sectores de izquierda, que no ocultan su interés por afectar y destruir a las FFAA, son los que buscan manipular a la opinión pública en contra de los militares, afortunadamente la inmensa mayoría de la población hondureña tiene una claridad meridiana sobre la función de las FFAA, y se lo manifiesta a la institución con el respeto y admiración en cada oportunidad.

No hay un ápice de confusión respecto al último acontecimiento en las FFAA, por el malestar de un oficial la credibilidad de la institución no sufre ninguna mella; las FFAA siguen siendo una pieza clave en la defensa de nuestro sistema democrático, porque gracias a su desempeño patriótico es que los hondureños continuamos viviendo en un sistema donde prevalece la defensa de las libertades públicas, libertades que han desaparecido en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 25 de febrero de 2019.