La inseguridad: el problema más delicado

julio 24, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La forma como el gobierno está afrontando el problema de la inseguridad amerita que los hondureños nos armemos de toda la prudencia que el caso demanda, al referirnos a las acciones que desarrollan los cuerpos de seguridad para enfrentar a los grupos delictivos. Ni los políticos, ni los ciudadanos en general tenemos los conocimientos especializados que nos permitan criticar o sugerir a las autoridades qué debe hacerse para combatir la inseguridad.



La seguridad es la política de Estado más compleja y difícil que le toca desarrollar a cualquier gobierno, sobre todo cuando un país que ha sido afectado por la descomposición social durante muchos años busca imponer el orden mediante la aplicación de la ley a las personas y agrupaciones que se organizan para vivir al margen del orden jurídico, realizando actividades ilícitas de todo tipo.

El gobierno ha establecido centros penales con el margen de seguridad que se requiere para confinar a aquellos elementos que se han pulido en el cometimiento del delito, pero todavía no son lo suficiente para privar de libertad a una población antisocial numerosa, que ha logrado acumulación de recursos mediante el delito de extorsión y tráfico de drogas, lo que les permite armarse lo suficiente para estar a la altura de enfrentar a las autoridades. A eso se debe que cuando se ejecutan operativos de captura, la respuesta de estos grupos antisociales es la que se da en los enfrentamientos bélicos.

El gobernante hondureño ha reiterado este día que no hay tregua para estas agrupaciones, lo cual es una reafirmación que una de las gestiones gubernamentales que está en primera línea es combatir la inseguridad mediante la persecución y captura de estos elementos. De la sociedad debe haber mucha prudencia cuando el gobierno y autoridades están actuando. Es asunto de mucha responsabilidad ciudadana no interferir con críticas fuera de lugar y con observaciones que surgen de la ignorancia bizantina del que cree que, por gozar de una libertad irrestricta como la que tenemos en Honduras, puede opinar de todo, incluso de aquello de lo que no sabe absolutamente nada.

El gobierno no puede hablar de los planes concretos para enfrentar la inseguridad, pero a la vista está que con las acciones que está ejecutando a diario, se están logrando resultados contundentes y sin embargo el problema es de tal dimensión que la problemática todavía necesita mucho trabajo y tiempo para resolverla. Pero justo es decirlo, el gobierno en ningún momento se ha quedado de brazos cruzados, porque ha hecho una promesa para restablecer la tranquilidad en la nación, devolver la seguridad a la población y mitigar el sufrimiento de las víctimas de la delincuencia, lo cual requiere un esfuerzo extraordinario de las autoridades para cortar todo nexo de comunicación y actuación de los líderes de estas agrupaciones antisociales desde las cárceles hasta los barrios y colonias.

El que desde el exterior se quiera introducir drogas a los centros penales de máxima seguridad, usando a mujeres que se prestan para llevar en sus partes íntimas los estupefacientes, es una señal que la actividad ilícita ha sido reducida en gran medida, porque hasta hace poco el negocio del narcomenudeo dentro de las prisiones era una actividad muy expandida en la población penitenciaria y desde allí se extendía a las ciudades.

Queda por combatir el delito de la extorsión que mantiene agobiados a muchos negocios y pequeños empresarios, muchos de los cuales han debido cerrar al no poder enfrentar los pagos que se les exigen. Ha habido un gran esfuerzo de parte del gobierno y las autoridades para restablecer la seguridad y la tranquilidad, todavía no se consigue del todo, pero por las acciones que se realizan a diario, donde se observa que hay una visión para dejar atrás la precaria situación de inseguridad, hay esperanzas de que todos los esfuerzos que se realizan lograrán llevar la seguridad a la ciudadanía, al tiempo que las autoridades podrán retomar el control de todos los territorios de las ciudades donde la tranquilidad de los vecindarios fue gravemente alterada.

Se impone la responsabilidad política y ciudadana, de tener una lectura correcta de lo que está haciendo el gobierno y las autoridades policiales en el campo de la seguridad, para visualizar lo que nos corresponde a todos los habitantes, porque en este caso tan delicado de la inseguridad a veces ayudamos más guardando la prudencia no diciendo disparates, que dejando escapar una verborrea infortunada, como la que acostumbran a disparar algunos politiqueros de oficio que les por criticar todo lo que se hace.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 24 de julio de 2019.

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