La independencia y la pandemia

septiembre 15, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Durante toda nuestra existencia ha habido acontecimientos que han provocado variaciones en la celebración de las fiestas de independencia, pero ninguna parecida a la pandemia del COVID-19 que hizo que esta festividad cívica resintiera la presencia masiva de la población que ha hecho de los 15 de Septiembre un acontecimiento que nos marca a los hondureños desde la infancia hasta los años en que nos convertimos en adultos, por ser posiblemente la única fecha de celebración familiar con espíritu patriótico. Esta es otra de las consecuencias de la pandemia que nadie en el mundo sabe con certeza cuánto tiempo durará ni la cantidad de cambios que dejará en la vida de las personas, aunque los filósofos modernos dicen que la gran enseñanza que nos deja el COVID-19 es que la vida ya no volverá a ser lo que fue.



Si hablamos de facturas por pagar, la de no haber tenido los bulliciosos desfiles del 15 de Septiembre es una de ellas, que de verdad su ausencia ha afectado a la población en su mayoría, porque lo que hubo en el Campo de Parada Marte de las FFAA le sirve a la institución castrense para ejercitarse pero no llega al resto de la población, porque no les permite a los padres de familia saborear la alegría de ver a sus hijos desfilar con sus escuelas y colegios, que para un niño y un joven es una experiencia especial que espera año con año. La ausencia del desfile tradicional por la pandemia del COVID-19 sí que produjo un verdadero distanciamiento social, porque por primera vez miles de padres de familia se tuvieron que conformar con la añoranza de los desfiles anteriores. Ni siquiera el intento de virtualizar las celebraciones del año pasado para mantener viva la imagen de las celebraciones pudo llenar el inmenso vacío que fue ocupado por los recuerdos. Ninguna celebración virtual es igual a una celebración presencial y hoy se pudo notar en los hondureños.

La mayoría de los medios mantuvo su programación habitual porque sus directores que son personas experimentadas en la materia, con buena lógica saben que no se puede sustituir algo que ha dejado tanto impacto emocional en las mentes de niños y adultos con actos virtuales reproducidos que pertenecen al pasado. Como no sabemos hasta cuando se extenderá la pandemia, solo DIOS sabe cómo serán las celebraciones del 15 de Septiembre de los años venideros, si se cumplieran los pronósticos de los virólogos más reputados del mundo, de que viene una segunda oleada de la pandemia y que después habrá una seguidilla de pandemias que impedirán que la vida vuelva a ser lo que fue, que no nos permitirá a las personas concentrarnos en grupo y que todo estará marcado por la distancia física, algo que seguramente no preocupa a los japoneses, taiwaneses y coreanos, donde la cultura de vida contempla el hábito de guardar el distanciamiento.

Y como estamos a un año de la celebración del bicentenario de la Independencia, también estamos a tiempo para que los hondureños y demás personas del hemisferio occidental que nos hemos criado con la cultura de la cercanía, del abrazo, del apretón de manos, del beso en la mejilla y sin ninguna clase de temor a las aglomeraciones humanas, tengamos que desarrollar nuevos hábitos de convivencia social, lo cual ameritará verdaderos debates con contenido científico, que implique campañas intensivas de concienciación a través de los medios de comunicación masiva, que hasta el momento nadie se ha preocupado en poner en práctica.

Entre las múltiples razones para tener como indispensable una campaña masiva de medios para establecer en la mentes de las personas la necesidad de «vivir cuidándonos» es precisamente la urgencia social de habituarnos a cumplir las reglas sanitarias conocidas, sabiendo que el virus seguirá en cualquier parte que toquemos y que al menor descuido nos podríamos contagiar. Si en los próximos meses, una vez que las actividades económicas se vayan reactivando, los hondureños demostramos ser capaces de mantenernos activos, cuidándonos, el virus ira reduciéndose poco a poco, porque igual que todos los elementos de su naturaleza si no encuentra el sitio para nutrirse su tendencia será ir a la disminución y en esa medida las consecuencias de la pandemia cada vez serán menores.

Pero estamos hablando de una nueva capacidad, muy difícil para las personas, como es la de adquirir nuevos hábitos, que es lo que determina el progreso de las naciones; para los hondureños será una especie de nueva independencia, que implicará liberarnos de los viejos hábitos que en gran medida son el mejor caldo para que cultivemos toda clase de enfermedades, entre ellas las epidemias y por lo tanto el terreno más fértil para cualquier pandemia, ya sea la actual o las futuras que nos anticipan los virólogos más respetados.

En síntesis, si de independencia hablamos, en los actuales tiempos ninguna es más imperativa que liberarnos de los viejos hábitos que tienen en común el desaseo, la anti-higiene y las pésimas costumbres como no lavarnos las manos, vivir entre la basura, entrar a nuestras casas con el calzado sucio sin reparar lo que arrastramos desde la calle y todos los demás vicios harto conocidos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 15 de septiembre de 2020.

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