La importancia del Presupuesto Nacional

diciembre 14, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El Presupuesto Nacional de la República es el instrumento clave para que el país pueda cumplir en forma clara y precisa la política económica que permite que el gobierno alcance todos los objetivos que procuran el bienestar de la población hondureña. El presupuesto en pocas palabras, es la estructura financiera elaborada por el gobierno para que lo apruebe el Congreso Nacional, sobre la cual descansa la base económica que necesita el país para cumplir con todas las obligaciones con la población, así como para desarrollar los planes de gobierno que buscan el desarrollo del país.



El Presupuesto Nacional es, por lo tanto, el instrumento económico fundamental para hacer que el gobierno pueda destinar correctamente los recursos que perciben las arcas del tesoro de manera ordenada en todos los asuntos planeados en los diversos programas de Estado, que tienen que ver con el pago de salarios en las distintas instituciones del país, así como los recursos destinados a atender las distintas necesidades en los rubros fundamentales que procuran el bienestar de los hondureños, en salud, educación, seguridad, defensa de la soberanía y programas sociales.

Un país donde el gobierno no estructura el Presupuesto Nacional es como un barco en zozobra, es un arca abierta donde todos pueden meter la mano, hasta el más justo de los funcionarios, para hacer de las suyas a través del enriquecimiento rápido. El Congreso Nacional aprobó anoche el Presupuesto Nacional, como corresponde a una administración responsable, lo cual depende que la Secretaría de Finanzas del gobierno lo presente en el tiempo que estipula la ley, sin jugar con las disquisiciones políticas que hemos visto en Honduras en tiempo pasado cuando en la forma más irresponsable, como nunca se había visto, el gobierno del entonces presidente Zelaya se negó a enviar el presupuesto al Congreso, como una represalia contra el Poder Legislativo por no corresponderle a sus pretensiones políticas continuistas.

Un país sin un presupuesto nacional es un desastre nacional porque los recursos que son mantenidos en las arcas del Estado quedan a disposición del Presidente, una sola persona, como se estila en los gobiernos autoritarios y regímenes totalitarios, que últimamente abundan en diferentes partes del planeta. En este sentido, cuando un presidente se arroga la facultad de disponer a su albedrío de los recursos del país, porque no se rige por un presupuesto nacional aprobado legalmente, se cae en el desmantelamiento del esquema organizativo de la República, que deja de funcionar como país para convertirse en una hacienda particular del gobernante que incurre en esta barbaridad.

Honduras estuvo en esa situación durante dos años, en el 2008 y en el 2009, tiempo en el cual Honduras vivió dos años sin presupuesto, naufragando en el más puro modelo de populismo, a tientas y a locas como dice el refrán, porque Mel Zelaya creyó que con ese capricho le demostraba al Congreso Nacional que quien mandaba era él, y que sin presupuesto nacional nadie se movería y que el mismo Congreso no tendría dinero ni para comprar café, azúcar y galletas. Una ingratitud que acompañada de la más crasa ignorancia, tuvo a Honduras a la deriva, durante dos años que deben  ser auditado por los organismos fiscalizadores del Estado, por el Ministerio Público y por todas aquellas organizaciones que están ansiosas por revisar aquellos asuntos donde impero el manoseo, la arbitrariedad y el mal manejo de fondos públicos.

El gobierno que no presenta el Presupuesto de la República en el tiempo señalado por la ley, incurre en el delito contra la economía nacional, delito que no es beneficiado por la prescripción, de manera que en cualquier tiempo posterior puede ser objeto del arqueo de los organismos fiscalizadores, para saber cómo fueron usados los fondos del Estado en todo el tiempo que el gobierno manejó a su antojo los recursos nacionales.

Es extraño como en Honduras todo ese aparataje de fiscalización que radica en el Ministerio Público y demás instancias del Estado, incluyendo ONGs que manifiestan un interés bastante exacerbado en la lucha contra la corrupción, no quieran percatarse, quien sabe porqué razones y motivos, que fue lo que aconteció en aquel desdichado período de casi dos años en que Honduras estuvo sin la brújula financiera que es el Presupuesto de la República. La MACCIH, que llegó para sumarse al aparataje fiscalizador, tampoco ha mostrado interés en revisar ese período oscuro de casi dos años en que el gobierno de Zelaya estuvo gobernando a Honduras como si fuera su hacienda particular.

En aquel año 2009, en el gobierno interino de seis meses, en el último semestre, la licenciada Gabriela Núñez intentó corregir el desaguisado heredado por Mel Zelaya, elaborando el presupuesto para reordenar a Honduras en lo que quedaba del año. Después de ese triste agujero en que metió al país el gobierno de Mel Zelaya, los gobiernos que le sucedieron han venido cumpliendo a cabalidad con el deber constitucional de elaborar el prepuesto para que Honduras marche de manera ordenada. Esperando que nunca más tengamos otro gobierno tan disparatado como aquel que manejó las finanzas públicas como si fuera la caja particular del gobernante.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 14 de diciembre de 2018.

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