La importancia de los servicios públicos

agosto 27, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En el Estado debe haber una trilogía que corresponde ejecutar al gobierno y sus organismos para satisfacer el bienestar de los ciudadanos, en donde el servidor público debe jugar un papel basado en la eficacia y la transparencia, con la conciencia de  que al asumir el desempeño de una función pública es para satisfacer a la población que paga por esos servicios. Pero en Honduras, desafortunadamente, ha habido una tradición de los empleados y servidores públicos de no corresponder a esa obligación. Lejos de eso, hay muchos de ellos que llegan a ocupar un puesto en uno de esos organismos, pensando que son los nuevos dueños de la plaza y que no están obligados a responder con eficacia.



Todos los servicios públicos en Honduras son deficientes: el suministro de agua potable es de los peores del mundo, el servicio de energía eléctrica, además de deficiente,  es descomunal por la tarifa abusiva, y el servicio telefónico de HONDUTEL cada día va de mal en peor. El denominador común que multiplica la deficiencia en estos tres servicios es que son manejados por el Estado y está requete comprobado que en esta tarea el Estado a través del gobierno, no es ni buen administrador ni tiene capacidad gerencial para brindar servicios públicos con atención y eficiencia.

El mal endémico de empresas como el SANAA, la ENEE y HONDUTEL, es que están casi al mando de poderosos sindicatos que determinan en gran parte el manejo de los presupuestos, que casi están diseñados para responder a las exigencias laborales que  plantean las contrataciones colectivas. Y sin embargo hay excepciones a esta regla negativa que obligan a reconocer cuando una institución trabaja bien, haciendo la diferencia y todo se debe a una buena gestión gerencial.

El RAP, régimen de aportaciones, entró en los últimos tiempos en una reestructuración admirable, que ha borrado  la imagen de las anteriores administraciones, que hicieron del RAP una institución elefante que creaba problemas en lugar de resolverlos. Era tan negativo el funcionamiento del RAP que un candidato presidencial mantuvo entre sus promesas de campaña el cierre del ente por considerar que no respondía a las funciones para la que fue creado. Afortunadamente el candidato, una vez asumida la Presidencia, descartó la promesa y en estos últimos años el RAP pasó a manos eficientes que han venido realizando una gestión transparente, con ánimo de resolver problemas y hacer de esta empresa un ente que además abre oportunidades a los afiliados.

Comenzó el año anterior devolviendo los excedentes cuando por primera vez los afiliados vieron que su dinero en el RAP era productivo, y además el RAP los convirtió en sujetos de crédito con intereses muy favorables. En este renacer del RAP se ha mezclado una nueva gerencia que trabaja con eficiencia con el apoyo integral de representantes dinámicos del sector privado, de tal manera que todos los afiliados, activos y no activos, pueden confiar que sus aportaciones les rinden frutos y beneficios en calidad de oportunidades financieras para atender necesidades básicas como vivienda.

Así como está funcionando el RAP deberían hacerlo  los demás entes de servicio público; incluso el Seguro Social debería aprender de esta gestión eficiente que hoy ponemos de ejemplo, porque al igual que el SANAA, la ENEE y HONDUTEL, el Seguro Social naufraga en la ineficacia, que fue lo que le hizo caer en el tobogán de la corrupción, del que aún no logra recuperarse.

Tomando como ejemplo esta nueva dinámica que está demostrando el RAP, el congreso nacional debería crear una ley de servicio público integral y eficiente, en la que se establezca como obligatoriedad fundamental de los  empleados de  estos entes, que actúen  con esmero, buena atención, prontitud y cortesía a los ciudadanos, que al final de cuentas somos quienes pagamos sus salarios al usar los servicios públicos. Esta nueva ley obligaría a los empleados de estos  entes de servicio público,  a ayudarle al usuario a buscar una solución cuando tengan  problemas por cobros alterados, como está sucediendo con las facturas de energía eléctrica. Incluso que contemple la destitución inmediata del empleado de cualquiera de estos entes, que se niegue a atender los reclamos de los usuarios.

Los ciudadanos estamos cansados del maltrato que recibimos del SANAA que cobra tarifa promediada sin suministrar el agua, de la ENEE que también cobra tarifa promediada en detrimento de empresas y público en general, y de HONDUTEL, que no podrá levantar cabeza por la displicencia de su gestión.

El objetivo de esta ley de servicio público integral y eficiente deberá ser la erradicación de la deficiencia, y la falta de transparencia en todas aquellas instituciones creadas para contribuir a mejorar el bienestar de la ciudadanía.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 27 de agosto de 2019.