La importancia de COPECO

noviembre 2, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La Comisión Permanente de Contingencias COPECO es un organismo de emergencia de suma necesidad en todo país, especialmente en el nuestro que está ubicado en la llamada «ruta de los huracanes», que es el camino que siguen los fenómenos ciclónicos que nacen en las zonas más ardientes del desierto del Sahara, de donde se levantan  inicialmente siendo masas de aire caliente que se nutren de agua al pasar sobre el Océano Atlántico convirtiéndose en tormentas que, por el movimiento del planeta, bordean el cono sur del continente a la altura de las Guayanas y las Antillas Menores, que es el punto de partida donde estos eventos empiezan a crecer y aumentar su velocidad con vientos y captación de agua.



Los expertos en meteorología confiesan que nunca saben la dimensión que puede alcanzar una tormenta, porque hay circunstancias diversas que inciden, pero entre más deambula la tormenta en aguas cálidas, más se alimenta de agua hasta incrementar su poderío. Ni siquiera se puede decir que el cambio climático es el responsable para que surjan los vientos ciclónicos, porque estos datan desde que el planeta existe. El mapa meteorológico del Museo Smithsonian de Washington registra huracanes desde hace 20 mil años, igual que las características del clima de los países del mundo, entre los cuales está el clima de Honduras, que desde ese tiempo tenía idénticas condiciones a las que siguen prevaleciendo en cada una de las regiones de nuestro país.

La creación de COPECO era una necesidad, como organismo debidamente equipado y con personal calificado para enfrentar las contingencias naturales que en su mayoría son imprevistas como las tormentas, huracanes, temblores y terremotos, que no tienen hora ni día para ocurrir, aunque por los avances de la tecnología ahora es posible detectar un huracán, desde que nace como tormenta y gracias al satélite que vigila el estado del tiempo se le puede dar seguimiento para poder tomar todas las precauciones posibles y evitar mayores consecuencias.

En tiempos de huracán es cuando COPECO se justifica, porque aunque estamos curtidos de fallas geológicas y muy próximos a la cadena volcánica, los eventos que más nos afectan son los huracanes. De allí que quien ocupe la cabecera de este organismo debe ser un experto que haya estudiado y se haya formado en el campo de las contingencias naturales. Como mínimo quien presida COPECO debe tener formación meteorológica y conocimientos en el campo sísmico, además haber compartido las experiencias que han vivido otros países para nutrirse de ellas.

En materia de huracanes, en Honduras hay suficiente experiencia para hablar de estos fenómenos pero es la UNAH donde ahora hay una unidad que forma y capacita personal para situaciones de contingencia; además en los cuerpos de Bomberos preparan a los apagafuegos no solo para sofocar incendios sino para actuar en otras situaciones de emergencia. En esta materia debería haber un ranking escalonado para ir formando oficiales con rango acreditado en el campo de las contingencias.

En COPECO no es conveniente improvisar. Porque, qué hará en estos momentos el actual dirigente del organismo cuya trayectoria ha estado ligada al campo musical, donde el único fuego que puede haber visto es el de las discotecas donde la gente fuma a lo salvaje, más para enfermarse que para divertirse y el agua que ha pasado ante sus ojos son las lluvias comunes. ¿Qué edad tenía el director de COPECO en 1998 cuando nos azotó el huracán Mitch?

Un huracán de categoría 4 como el ETA es muy peligroso por sus vientos que alcanzan un impacto potencialmente desastroso. Según la escala Saffir Simpson, las tormentas son peligrosas por la escala de la velocidad de sus vientos, que incluyen lluvias torrenciales y marejadas ciclónicas que dejan pérdidas económicas enormes y de vidas humanas. Los meteorólogos afirman que si Eta se mantiene en la categoría 4, pueden durar algunos días debido a que por esta época nos llegan los frentes fríos del Polo Norte, que se constituyen en una barrera para los huracanes, obligándolos a estacionarse en determinada posición. Esta situación ocurrió hace 22 años cuando el huracán Mitch que llevaba una ruta de paso por la zona insular, fue bloqueado por un frente frío que lo mantuvo estacionario por tres días en el territorio hondureño, dejándonos una inmensa cantidad de lluvias que destrozaron el aparato productivo nacional.

Conocer la materia meteorológica y en general el contexto de los desastres naturales requiere que la cabecera de COPECO sea ocupada por un profesional formado en el estudio, análisis y en las diferentes formas de enfrentar las situaciones que surgen por las contingencias. Un inexperto en estas materias en momentos como el que nos aprestamos a vivir servirá de muy poco, por lo menos deberá tener la sagacidad de contar con la asesoría de los que conocen la materia: los bomberos, militares y personas que hayan estudiado y se hayan formado en el campo de las contingencias.

De lo contrario, no sabrá qué hacer o puede cometer muchos errores, tantos que agravarían las consecuencias que provoque el huracán.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 2 de noviembre de 2020.

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