La Honduras silvestre

marzo 23, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



Estos días ha estado en nuestro país el señor Nigel Marven, un personaje de la televisión cultural europea, que visita lo sitios más espléndidos de la naturaleza donde capta las más singulares escenas que ofrece la vida silvestre, donde el señor Marven se encuentra con las especies más singulares de la fauna, porque la clave de su trabajo televisivo es mostrar las caras más naturales de las serpientes, y algunos animales que son el atractivo de sus televidentes. Que un personaje como Nigel Marven venga a Honduras, para nosotros debe ser motivo de alegría, porque confirma lo que los hondureños sabemos pero que no somos capaces de airearlo por todos los medios posibles que hoy permiten los diferentes canales de comunicación, gracias a la tecnología moderna.

Lo único que no compartimos con estas divulgaciones internacionales sobre las riquezas naturales de nuestro país, es que se nos endilgue una traducción que no nos favorece, cuando titula la serie con el inapropiado nombre de “Honduras Salvaje”, pudiendo ser más beneficioso para nuestro país que se nos titule como LA HONDURAS SILVESTRE, porque efectivamente somos un país con una exuberancia natural que todavía se conserva en medio de una depredación que nos afecta por la mano destructora de los mismos hondureños. No obstante, la inconciencia de nuestros compatriotas, Honduras se mantiene en la mayor parte de su extensión territorial como un país silvestre, que atrae a personas como Nigel Marven, que vienen a hacer su trabajo y a divertirse en el hábitat natural de la vida silvestre hondureña.

Las divulgaciones en los espacios del señor Marven contribuyen a que miles de personas en el mundo se interesen en venir a conocer más de cerca a Honduras, y aquí es donde las autoridades juegan un papel fundamental para hacer del turismo una actividad económica que contribuya a la atenuación de la pobreza. El gobierno de Hernández está apostándole al turismo, y lo reafirma cuando eleva el IHT al rango de Ministerio, con Emilio Silvestri a la cabeza, y para hacer la transición un acto trascendental, ha escogido los paradisíacos Cayos Cochinos para reformular la estructura turística del gobierno.

El turismo es un motor de comercio y prosperidad en muchos países del mundo, porque tiene la virtud de enfocar la creación de riqueza en las personas necesitadas de ingresos, por lo que, para ellos que el gobierno impulse la actividad turística es una extraordinaria oportunidad para mejorar sus condiciones de vida. Muchos países captan divisas a través del turismo, creando empleo directo e indirecto, lo hemos podido comprobar en nuestro país cuando hemos estado en Copán Ruinas, en Roatán, en las Cuevas de Talgua, en el Golfo de Fonseca, en Puerto Cortés, Tela, Trujillo y La Ceiba. En estos lugares las llegadas internacionales de cruceros han venido aumentando año a año, con lo cual el turismo ha adquirido para sus habitantes una importancia como forma de ganarse la vida.

En nuestro caso como país en desarrollo el turismo es una opción de crecimiento económico viable y sostenible, no solo como fuente de entrada de divisas, sino porque estos ingresos se revierten en diferentes grupos de las comunidades, por lo que el gobierno debe hacer un supremo esfuerzo por promocionar nuestros sitios naturales más excitantes, no solo en el exterior, sino entre los mismos hondureños que muchas veces pecamos por nuestra insensibilidad de apreciar nuestras bellezas naturales para irnos al extranjero a ver mucha belleza en cemento y pavimentos.

Con el impulso que se le está dando al turismo, el gobierno contribuye a generar empleo, beneficiando a sectores pobres que no tienen otra fuente de trabajo que no sea el turismo. De esta manera el turismo se gestiona atenuando la pobreza por medio de pequeñas y medianas empresas turísticas que suministran bienes y servicios a los turistas, logrando un impacto positivo al obtener ingresos para el sustento.

El turismo hondureño debe consolidarse promocionando nuestros destinos turísticos tradicionales como las Ruinas de Copán, las Islas de la Bahía, el hermoso Lago de Yojoa, las numerosas cuevas naturales que hay en los cerros y montañas, y los diversos sitios enclavados en la foresta nacional donde hay preciosas caídas de agua, multitud de especies de aves de colorido plumaje, y muchos lugares donde hay plantas y árboles de las más raras clasificaciones.

Habiendo en muchos países una población turística ávida de ver una vida silvestre tan esplendorosa como la hondureña, nuestro país debe tener en el turismo la respuesta a la reducción de la pobreza, porque a través de él hay toda una cadena de suministro diversificado que favorece a la agricultura, la artesanía, el transporte y otros servicios. Sin contar que hay otros gastos adicionales que hacen los turistas que benefician al prestador de servicios turísticos.

Si el gobierno quiere acelerar los motores de la economía, no debe dudar que para lograrlo debe  potenciar en mayor medida el turismo, por donde podrá canalizar un porcentaje más alto de las personas desfavorecidas para que obtengan ingresos que les cambiarán la vida. Dedicarse al turismo para muchos compatriotas ha representado una diferencia significativa, al haber encontrado una actividad lucrativa. Por lo demás, debemos estar muy agradecidos con Nigel Marven, por venir a promocionar nuestras bellezas naturales, solo que estaríamos doblemente agradecidos si en lugar de ponernos el título de Honduras Salvaje, mejor que nos llame Honduras Silvestre. Porque lo de salvaje nos podría ubicar en la gama de países donde todavía andan en taparrabos y existen los caníbales.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 23 de marzo de 2018.

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