La historia marcha en Honduras

enero 24, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cuando en Honduras la historia camina a paso rápido, uno tiene que pellizcarse para comprobar si estamos despiertos o si lo que vemos que está pasando, sobre todo si es algo positivo para nuestro país, de verdad está ocurriendo y que no lo estamos soñando. El hecho de que en el Congreso Nacional se comenzaron a aprobar reformas electorales importantes para consolidar el sistema democrático es algo digno de celebrarlo, porque se trata de asuntos que son producto de acuerdos entre los sectores políticos representativos de nuestra nación. Estos acuerdos se han logrado en el término de un año, y todo comenzó con el diálogo político nacional que fructificó en el seno del Congreso Nacional, que es donde al final se le da vida jurídica a todo aquello en lo que convergen los sectores políticos.



El papel del Congreso Nacional es encomiable, logró en corto tiempo que estos acuerdos que originalmente se empezaron a tejer en el marco del diálogo, llegaran a convertirse en disposiciones que reforman aspectos electorales contenidos en la Constitución de la República. El nacimiento del Concejo Nacional Electoral, en sustitución del Tribunal Supremo Electoral, y el Tribunal de Justicia Electoral, es un acontecimiento histórico por ser un logro institucional producto del consenso entre los sectores políticos, algo complicado en Honduras, donde cada sector en todo este tiempo se ha creído una especie de reino de la verdad, o cuando menos de su verdad.

Lograr que se sentaran a dialogar fue un gran comienzo de madurez, como lo dijimos en su momento. Tener el mérito de lograr que los políticos se sentaran a conversar en lugar de estar en la calle, enardecidos por cualquier cosa, fue el inicio de una nueva etapa en la historia política. Pero, la segunda parte de esta etapa, le ha correspondido al Congreso Nacional, donde su presidente Mauricio Oliva, ha sido un conductor hábil, con capacidad para sentar en la mesa de diálogo a los más consecuentes con los más intransigentes. Y con la parsimonia y la paciencia de los viejos consejeros romanos, hizo que timbucos y calandracas, dejaran el canasto de la confrontación fuera del Congreso, y se pusieran de acuerdo para lograr dos reformas fundamentales.

Las personas que han criticado este gran paso haciendo muecas negativas, diciendo que el Congreso se quedó corto al dejar para después la segunda vuelta y la reelección, responden a la tradicional actitud del cortoplacismo que caracteriza a aquellos hondureños que como nunca han hecho nada en su vida, cuando les toca actuar creen que hay que darle vuelta hasta al calcetín para sentir que lo han logrado todo.

El Congreso Nacional aprobó dos organismos que son fundamentales para garantizar un futuro electoral lo suficientemente transparente, y la estructura jurídica de ambos, se hizo con la suficiente sabiduría para no crear situaciones conflictivas en lo sucesivo. En la forma en que fueron concebidos ambos, están llamados a garantizar procesos electorales transparentes y confiables. La construcción jurídica del Tribunal de Justicia Electoral se enmarca en el ordenamiento jurídico del Estado hondureño, sobre el cual solo está la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, máximo tribunal de justicia.

Las personas que poco entienden o desconocen el funcionamiento del ordenamiento jurídico dicen que para qué se crea un Tribunal de Justicia Electoral, si al final la Sala de lo Constitucional puede admitir y resolver recursos sobre asuntos políticos electorales. Esto es así, porque en la pirámide jurídica, todas las instancias donde se resuelven las diversas situaciones, solo tienen un organismo superior, que es el gran tribunal de alzada, la Corte Suprema de Justicia, y en ella la Sala Constitucional es el máximo tribunal, sobre el cual no hay nadie más.

Un tribunal electoral que resultara superior a la Sala Constitucional es inadmisible; de haberlo provocaría conflictos que resultarían interminables y harían del país que lo tuviera, una especie de infierno. En cuanto al Concejo Nacional Electoral, al perder la condición de tribunal, sus miembros serán concejales que deberán estar preparados para administrar los eventos electorales de una forma pulcra y eficiente. Cualquier reclamo por actuación indebida del Concejo Electoral, deberá ser dirimido ante el Tribunal de Justicia Electoral, y sobre este, estará la Sala Constitucional, la cúspide del Poder Judicial, para resolver como tribunal de alzada.

Pero como bien se ha dicho por reconocidos miembros de la sociedad civil, las reformas no terminan con este gran paso, esto apenas es el inicio de una carrera histórica que nos llevará hacia más cambios en materia electoral, donde la bancada liberal ha propuesto que la segunda vuelta y la reelección, sean materia de un plebiscito para que sea el pueblo hondureño el que determine.

Comer ansias en asuntos tan delicados solo cabe en mentes negativas, lo que se ha hecho en el Congreso es lo juicioso que se hace cuando la seriedad y la seguridad del país cuentan más que la exasperación personal.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 24 de enero de 2019.

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