La grandiosa lealtad hondureña

diciembre 8, 2017

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Un pueblo que está formado por pobladores leales a las causas nobles tiene grandes esperanzas de salir adelante, porque la hermandad, la unión, el apoyo, el respaldo, la adhesión, la fraternidad, la identificación y el amor por las buenas causas, terminan por fortalecer su espíritu para consolidarse como nación. Desgraciadamente en la geografía humana también están las personas carentes de sentido caritativo, que son aquellas a las que no les sienta bien extender la mano para volverla amiga del que la necesita. Y sin embargo en Honduras, a pesar de que en la viña del Señor hay de toda clase de gente, los hondureños sin considerarnos seres excepcionales, por naturaleza venimos a la vida con una enorme cuota de fraternidad hacia nuestros semejantes.



Durante 30 años he colaborado como voluntario en la Fundación Teleton, organización plena de amor, que desde un principio trabaja por atender a cuanto compatriota necesita de un tratamiento de rehabilitación. Hace 30 años exactamente, don José Rafael Ferrari me invitó a que le acompañara en la directiva de la Fundación que tendría la gran responsabilidad de obtener los ingresos para construir los primeros centros de rehabilitación, y posteriormente sostenerlos, porque como toda obra a perpetuidad como es un centro de rehabilitación, se requieren los recursos para operar.

El empresario don José Rafael Ferrari ha sido el guía y el gran líder en esta obra, su visión y su grandioso espíritu solidario, le ha garantizado una vida estable a Teleton, de manera que, en medio de los embates de la naturaleza y de situaciones  adversas que surgen en el campo político, Teletón nunca ha flaqueado, y mucho menos tambaleado. Una gran organización, como es Teletón, ha sido posible porque al frente de ella ha estado un gran hondureño, un hombre extraordinario, como es el empresario José Rafael Ferrari, que desde un inicio se entregó con alma vida, y corazón, a la causa más humana y fraterna que se ha dado en nuestro país, en el que hay más de 700 mil compatriotas que padecen algún tipo de discapacidad.

Estos 30 años Teletón los ha coronado con éxitos consecutivos, excepto por alguno en que por los embates naturales, la meta se consiguió con cierta dificultad, no así en la gran mayoría de los eventos donde el ánimo de la población, incitado por los talentos que animan y actúan, el objetivo se obtuvo con creces, al grado que la organización informó siempre que había sido superado. Teletón es algo especial que desde hace 30 años se anida en la mente y el corazón de los hondureños, sin distinción de raza, religión o militancia política, porque al realizarse en la época prenavideña, en que las personas buscamos acogernos al ambiente de hermandad humana, sentimos la necesidad de desprendernos de algo de lo que poseemos, para canalizarlo a una obra que ha demostrado pureza y transparencia en el manejo de las donaciones, con las que se garantiza el tratamiento a niños y adultos, que requieren rehabilitación.

No hay otro evento que ablande el corazón de los compatriotas como lo logra Teleton, un objetivo casi igual o superior a la meta económica, porque por lo menos una vez al año, la población necesita que algo active los imanes que nos atraiga hacia un proyecto de adhesión, en el que todos los hondureños hagamos un pacto sincero por ayudar con diligencia y amabilidad a los compatriotas, que sin un tratamiento de rehabilitación estarían condenados a un estado de postración.

Los tratamientos de Teleton son efectivos, porque el personal especializado en las terapias que ha contratado la organización, son profesionales que además de estar calificados, son personas de bien que se han formado para tratar a los pacientes con sumo interés y afección, de manera que todo hondureño que llega a buscar la atención a los centros de rehabilitación Teleton, sienta que no es un paciente más, que es un ser humano, que necesita rehabilitarse para recuperarse y volver a ser un ser activo y útil a su familia y a la sociedad.

Por todo lo anterior, le digo al pueblo hondureño que con nobleza siempre responde a la buena causa que es Teletón, que la solidez con que ha trabajado la organización ha sido posible gracias al apoyo de todos los hondureños, entre los cuales el sector empresarial continúa siendo un bastión para conseguir la meta. Mereciendo especial mención el talento humano que ha animado y actuado para hacer de cada Teletón una verdadera fiesta de amor, por lo que el del 2017 no es una excepción, por el contrario, esta vez Teletón será un oasis refrescante que durante dos días, sábado y domingo de 8 de la mañana a cuatro la tarde, servirá para refrescar el sentimiento de los hondureños que ha estado acalenturado por las pasiones políticas.

Gracias a los hondureños por corresponder a la causa de Teletón. Y un agradecimiento imperecedero al extraordinario ciudadano don José Rafael Ferrari, por estar dedicado con alma, vida y corazón, desde hace 30 años, a hacer de Teleton, el más grande proyecto de amor y servicio a los hondureños.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 8 de diciembre de 2017.

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