La gran obstinación

junio 15, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Puede que muchos hondureños no estuvieron atentos a los reportes internacionales en  los momentos más dramáticos que se vivieron en los hospitales de Italia y España, cuando se produjo el colapso en los centros hospitalarios de ambos países por el coronavirus. Aquellos instantes fueron profundamente dramáticos, los médicos italianos y españoles estuvieron atribulados durante más de una semana en que no sabían que hacer, porque los materiales en los hospitales escasearon, el oxígeno fue insuficiente, el número de contagiados superó con creces la capacidad de aquellos grandes hospitales, los médicos y enfermeras  no se daban abasto para atender a las personas enfermas que eran llevadas en situación extrema, nos parecía increíble que dos países desarrollados atravesaran por semejante crisis. Sin embargo, los testimonios de médicos y enfermeras en aquellos hospitales de Italia y España confirmaban el drama, y varios médicos en semejante situación caótica se vieron obligados a aplicar el llamado «Código de Guerra», seleccionando a los pacientes con condiciones para sobrevivir, mientras dejaban a los ancianos a su suerte. ¿Fueron morales o inmorales las decisiones de los médicos italianos y españoles? ¿La escasez de los materiales, el oxígeno y todo lo demás fue culpa de los gobiernos de Italia y España? Ni una cosa ni la otra, la pandemia se presentó como una tromba viral, nadie la esperaba con semejante poder de contagiosidad, ni los chinos que fueron los responsables de soltar el virus en uno de sus laboratorios han sabido qué hacer para frenar el coronavirus, y aunque han pregonado falsas victorias, cada vez se retractan anunciando nuevos rebrotes.



Que los hospitales hondureños estén al borde del colapso, pese a los esfuerzos que han hecho las autoridades del gobierno para contener una oleada de contagio, es consecuencia de la actitud de muchos compatriotas que no han sabido escuchar las recomendaciones para cuidarse o que por su bajo nivel educativo han minimizado el riesgo al no tener capacidad para interpretar la necesidad de usar la mascarilla, de mantener la distancia física y lavarse las manos con jabón o con gel alcohol.

Estando en el momento en que, pareciera que nos acercamos al pico de la pandemia, cuando la zona central y el Valle de Sula hierven de contagiados, conociendo las experiencias de Italia y España, nuestros hospitales vivirán iguales experiencias que los italianos y los españoles, nada más que repasando los vídeos que están en YouTube, el personal sanitario hondureño puede alimentarse en esas experiencias para saber cómo enfrentarlas sin dejarse vencer por la atribulación. La semana pasada un elemento del cuerpo sanitario del Hospital Escuela lanzó a las redes un mensaje contentivo de maldiciones, aparentemente se ve que esa persona no vio ni ha visto las experiencias de Italia y España. Allá ningún médico ni enfermera lanzó maldiciones ni echó culpas, sus llamados eran dirigidos a las personas para que evitaran contagiarse porque en los hospitales ya no podían dar más atenciones.

Y esto es algo que vimos con mucho cuidado, en ningún país europeo se politizó la crisis de la pandemia como se ha estado haciendo aquí en Honduras, donde los pequeños sectores de oposición han orquestado una batería con fulgor rojo, propio para incendiar el ambiente. Y lo simpático es que a este sector de oposición se ha montado una parte del Colegio Médico que se ha alejado de su misión humanista de curar a los enfermos por el prurito de torpedear al gobierno para hacerlo ver mal. Para el futuro esto pasará como una anécdota estúpida que puede trocarse desde ahora, como en la vieja película de «Lo que el viento se llevó», como todo aquello que se deja de hacer o se hace mal pero que por fortuna el tiempo lo borra. De estos médicos que en esta crisis dieron un paso al lado, no sin antes echar su torpedo para entorpecer el trabajo de los que se han mantenido firmes en la lucha contra la pandemia, de repente alguien escribirá una crónica dándoles el sitial de héroes, porque así suele suceder porque nadie como la gente de izquierda para trastocar la verdad.

San Agustín dijo que ni siquiera a DIOS le es dado hacer lo que fue que no haya sido, es decir, la destrucción del trabajo que ha estado haciendo un personal del Hospital Escuela y en los demás hospitales no es algo que lo pueda destruir el histrionismo malintencionado de otro miembro del personal hospitalario, que en lugar de sumarse con entrega al trabajo que indudablemente es duro y sacrificado en los hospitales, se lanza a la candileja para pronunciar una arenga negativa, preñada del afán destructivo para desfigurar por completo el trabajo de los demás agentes sanitarios, que igual que sus colegas italianos y españoles saben que deberán tomar decisiones llegado el momento del colapso, que todavía no ha llegado, pero que podría llegar si el número de contagiados sigue creciendo por el descuido de las personas.

En cierto personal sanitario, donde ha cuajado el sectarismo político de izquierda, la gran obsesión es siempre torpedear al gobierno de turno con el que no comparten migas, que otra cosa muy diferente sería para ellos si al frente del gobierno estuviera Mel Zelaya o cualquier otro de izquierda. Pero todos sabemos que lo que está pasando en los hospitales no es un trabajo fácil para doctores, enfermeras ni para otro personal que igual que los demás arriesga la vida. El público que recibe en sus teléfonos a través de las redes, que se pintan para difundir estos mensajes que trastocan la verdad, debe saber que el trabajo que se está haciendo en estos días en los hospitales no es un experimento de laboratorio, ya hay tratamientos nuevos que han sido probados con buenos resultados porque han logrado reducir los niveles de mortalidad, pero que médicos como el director del HHEE y la presidente del CMH se oponen a que se utilicen porque dicen que no tienen el aval de la OMS y la FDA, dos organismos anquilosados que han jugado un papel tristemente célebre en esta pandemia.

La obsesión de esta clase de médicos y cierto tipo de personal es enfermiza, por fortuna habemos muchas personas que vimos el drama de Italia y España, dos países desarrollados que fueron puestos de rodillas por la pandemia y que no quisiéramos que la pesadilla que vivieron italianos y españoles se repitiera en Honduras, pero que por lo que estamos viendo es algo inminente por la testarudez de muchos compatriotas que parecieran querer contagiarse al no usar mascarilla ni guardar la distancia en  las aglomeraciones.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 15 de junio de 2020.

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