La gran batalla

agosto 5, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Honduras está convertida en un gran campo de batalla, algo inédito pero nada insólito, por desgracia es una guerra no convencional, muy parecida a las guerras que se han librado y se continúan librando en Colombia, México y Alemania, contra el negocio del tráfico de drogas. Hoy somos el centro de atención, desde el momento en que Honduras concertó con el gobierno de EEUU un acuerdo de extradición que permite a ese país pedir a las personas que se han involucrado en el tráfico de drogas y crimen organizado, para ser juzgadas conforme a las leyes en los tribunales estadounidenses.



Como ha sucedido en los países mencionados, está no será una guerra de corto plazo, sino de muy largo tiempo, en el que los hondureños debemos estar preparados para enfrentar con la mayor cautela posible, las consecuencias que ya se están dando y las que vendrán en el futuro, porque este tipo de guerra es una liza de fuego cruzado donde se dispara de todas formas. Lo que debemos de tener presente los hondureños es la serenidad necesaria para distinguir muy bien a los que le hacen la guerra al narcotráfico y los que le hacen la corte, por distintas razones.

Las declaraciones que han ofrecido varios de los capos hondureños que se han entregado, unos, y otros que han sido extraditados previa captura, constituyen una especie de festín para los fiscales de EEUU, que como en todos los países, los fiscales son verdaderos sabuesos que andan a la caza de los causantes de cualquier delito para ponerlos a la orden de la justicia. Tomar la declaración de una persona sindicada de un delito grave como el narcotráfico, para un fiscal en EEUU representa la oportunidad de escalar las cúspides para colmar aspiraciones profesionales y políticas.

El que las declaraciones de los capos hondureños que implican a varias personalidades políticas de nuestro país, se procesen en los tribunales de EEUU, excluye a las instituciones hondureñas que se quedan convertidas en espectadores de ese acontecer. Y siendo que el tratado de extradición entre nuestro país y EEUU, es un convenio de doble vía, es imperativo que tanto el Ministerio Público a través del Fiscal General, como la PGR y el Poder Judicial, demanden de las instituciones similares de EEUU el derecho a conocer los expedientes de los casos donde se implican a los ex presidentes Mel Zelaya y Pepe Lobo, y al Presidente JOH.

El momento demanda que los hondureños actuemos con la serenidad que todo el país debe mantener, porque lo que está en juego no es simplemente el destino de los ex presidentes Zelaya y Lobo, y del presidente Hernández, en juego y en gran situación de riesgo está Honduras en medio de esta gran batalla que se libra contra un terrible espectro antisocial donde reina el crimen organizado. Más que pedir la cabeza de estas personas, porque de eso se encargará la justicia, lo que debemos hacer es procurar a toda costa no perder la cabeza más apreciada que es Honduras, que sin lugar a dudas, puede ser la gran víctima en este campo de batalla donde las autoridades actuales se enfrentan a un mundo oscuro, fortalecido con una inmensidad de recursos que proceden de los negocios ilícitos.

Esta guerra no convencional está en desarrollo, las autoridades hondureñas desde el 2014 decidieron afrontarla a fondo, y lo han hecho con todas las consecuencias personales y políticas. No es correcto, ni es justo, ni conveniente, politizar las acciones en el campo de la seguridad, se le juega sucio a Honduras cuando se aprovechan las coyunturas que se filtran desde los escenarios de la Fiscalía de EEUU para debilitar a las autoridades hondureñas que están asumiendo la tarea más delicada en la historia de nuestro país.

No estamos en capacidad para señalar a culpables ni declarar inocentes entre quienes han gobernado en el pasado y nos gobiernan hoy, aunque a la vista está quienes, investidos de autoridad, plantaron cara a los negocios ilícitos y quienes les hicieron la corte y les dieron la venia a los comerciantes de las actividades criminales. Quienes pueden y quienes no pueden esgrimir que hay venganza de los criminales en su contra.

Lo que si debe proceder, es que el Ministerio Público, la PGR y el Poder Judicial hondureños deben imponerse por la vía del suplicatorio judicial, pidiendo arrastrar los expedientes de las personalidades mencionadas al conocimiento de las instituciones hondureñas. El acuerdo de extradición es de doble vía, las instituciones hondureñas deben conocer los expedientes de los ex presidentes Zelaya y Lobo, igual que el del Presidente JOH, para dejar de hacer el papel de organismos espectadores de todos estos casos que incumben al interés de la nación hondureña.

Esta es la gran liza, es sin duda la gran batalla de este siglo, se está jugando el futuro de Honduras que está amenazado por el  poderío del mundo criminal. Nos toca discernir correctamente en que bando debemos estar, y es obvio que los hondureños bien nacidos estamos y estaremos en todo momento apoyando las acciones que se libran por hacer que Honduras sobreviva en esta guerra contra el orden criminal.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 5 de agosto de 2019.