La epidemia y la mofa

marzo 4, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La humanidad es muy complicada a la hora de hacer balances, sobre todo en momentos difíciles, especialmente en estos tiempos de internet y de redes sociales cuando ha crecido la cultura de la mofa y la infamia, en que miles de mentes calenturientas y diabólicas trafican por esos canales con la desorientación, y la desinformación. Y lo hacen con el estilo de la burla graceja, no para bajar la preocupación y la crispación que provoca la amenaza de la epidemia, sino, según los gracejos, para reírse de todos aquellos que le prestamos atención y seriedad a los anuncios que hacen los organismos de salud, tanto internacionales como nacionales.



A veces quisiéramos dejarnos llevar por esa corriente que todo lo ve a través del cristal de la despreocupación donde todo se mira tranquilo y sin ninguna amenaza. Pero no es lo correcto ni lo conveniente, como tampoco lo es sumirse en la desesperación; el momento impone mucha tener tranquilidad y atención, impone serenidad, pero sin bajar la guardia que nos lleve a desentendernos de la amenaza.

Sin embargo, no se puede pensar con los pies, porque aunque los pies son autónomos de la cabeza no piensan, es el cerebro el que elabora los pensamientos para actuar y al que debemos alimentar con las instrucciones que aconsejan que hacer en tiempos de epidemia. Lo peor que puede hacer la gente es burlarse de la amenaza, porque en ese estado de relajamiento la gente se puede olvidar de atender las instrucciones y los consejos que es preciso seguir al pie de la letra para evitar el contagio del coronavirus. Una danza de mofas para crearle una aureola de incredulidad a la epidemia solo abona al incremento del peligro que contrae este mal.

El internet y las redes sociales pueden ayudar pero a la vez pueden hacer mucho daño cuando transmiten toda clase de chanzas con las que pretenden hacer ver al coronavirus como otro invento más de los gobiernos y de los países que podrían estarse aprovechando, magnificando el peligro de la epidemia para obtener grandes sumas de dinero. Llegar a estos extremos es lo más insensato porque el panorama mundial por el avance del virus cada vez es más preocupante cuando vemos la gran cantidad de países que reportan numerosos contagios y entre estos, varias víctimas mortales.

Frente a los burlescos que aprovechan cualquier espacio para hacer mofa del momento difícil que viven más de 60 países en el mundo, están otros sectores que invocan el milagro divino para que en sus países el coronavirus no les aparezca. Este otro extremo tampoco trabaja en la forma correcta, porque no se puede enfrentar la amenaza de la epidemia con la letanía “líbranos de esta epidemia Dios mío”, porque los que creemos en el poder divino sabemos que no podemos esperar milagros cuando lo que corresponde a la fe se sustenta con trabajo y actitud.

«Ayúdate que Dios te ayudará» reza el proverbio cristiano, y en efecto, si afrontamos la epidemia con un trabajo intenso que nos involucre en forma unificada a los hondureños,  sin distingos de ninguna clase, atendiendo y siguiendo las instrucciones sanitarias de las autoridades de salud, estaremos más preparados y más fuertes para hacerle frente a la epidemia.

No es mofándose de la epidemia como la controlaremos, ni haciendo chanza con memes y mensajes distorsionadores desafortunados en las redes sociales como le ayudaremos a nuestra población a prepararse mejor para cuando llegue el momento en que toque reaccionar si se diera el caso de que surjan los primeros contagiados.

No habrá mano poderosa que nos saque del momento difícil, seremos los hondureños, si llegado el momento crucial que aparezcan los primeros contagiados, los que tendremos la responsabilidad de evitar que el número de infectados pudiera llegar a abultarse. No estamos hablando con espíritu pesimista, nos atenemos a las proyecciones que la OMS ha lanzado cuando dice que es inevitable la expansión del coronavirus en todo el planeta. La realidad es latente: el coronavirus salió de China, pero a estas alturas está apareciendo en casi todo el mundo. Y Honduras es parte del mundo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 4 de marzo de 2020.

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