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Gobierno pagó más de L.10 millones en deudas de la ENEE

La ENEE: una crónica gastada

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La calamitosa situación financiera de la ENEE es una crónica muy gastada durante tantas décadas en que se sabía que esta empresa estaba al borde de la quiebra sin que un gobierno se atreviera a reconocerlo para empezar la tarea de su recuperación, que ya desde entonces se tenía como un deber impostergable. La ENEE comenzó a caminar mal en el momento que los gobernantes cometieron la falta imperdonable de politizar los cargos administrativos fundamentales, en donde fueron colocados verdaderos ignorantes de la tarea.

Cuando el Estado decidió asumir el control administrativo de los entes de servicio público como la ENEE, el SANAA y HONDUTEL, se cometió el gravísimo error en que caen los gobiernos socialistas, caracterizados por su espíritu destructivo de los bienes públicos, porque los gobiernos, dada su composición orgánica que es de naturaleza esencialmente política, no tienen sentido de responsabilidad para administrar empresas. El resultado fue que todas esas empresas al caer en manos de los gobiernos, naufragaron en el fracaso en que hoy se encuentran. Una vez que los gobiernos se pusieron al frente de estos entes públicos, los sindicatos terminaron de arruinarlas con las jugosas contrataciones colectivas que lograban de las administraciones a cargo de políticos que jugaron al proselitismo con esos bienes públicos.

La suerte que han corrido HONDUTEL, el SANAA y la ENEE tiene el mismo origen, aunque de las tres empresas nacionales, la ENEE es la más sensible por ser el ramo de energía eléctrica el que mueve la economía del país, porque sin corriente eléctrica no hay economía de país que funcione. La ENEE está hoy en tal situación desastrosa, que hablar de su cuasi-quiebra equivale a hablar de la misma quiebra general del país. Hacer una crónica de la debacle de esta empresa resulta un hecho prolijo, aunque es inevitable mencionar con nombres y apellidos a los irresponsables que desde hace varias décadas empezaron a administrar con las extremidades inferiores esta empresa vital.

Lamentar el derrame de la leche no resuelve nada, pero como en toda leche derramada que es imposible recoger, tenía que llegar el momento en que un gobierno decidiera actuar con responsabilidad, sabiendo que, aunque resulta un trago amargo, su recuperación implica tomar una serie de medidas donde los principales sacrificados son los usuarios del servicio. Además, hay que decir que, en la medida que los gerentes de la ENEE con sus respectivas juntas directivas, empezaron a aprobar la compra de energía generada con combustibles, dada la situación tan cambiante en el precio de los carburantes, sin modificar las tarifas del servicio, se condenó a la ENEE cual si fuera una inmensa bola de nieve, a rodar por una cuesta abajo de pérdidas de la que nunca pudo salir, mientras cada día se agiganta por los costos del dinero.

Hoy la ENEE es presa por las deudas que mantiene con las empresas generadoras de corriente, que, hay que decirlo con franqueza, fueron las que le sacaron las castañas del fuego, al no tener la ENEE el capital propio para crecer y construir mayores fuentes de energía renovable. Nos quedamos con la represa El Cajón como única fuente surtidora principal, mientras la economía crecía demandando más energía para sostener el ritmo de crecimiento.

La situación de lipidia en que se ha mantenido la ENEE es insostenible porque pone en riesgo toda la situación financiera de Honduras, al grado tal que es impensable declarar una quiebra de esta empresa porque al hacerlo Honduras sería arrastrada con una serie de consecuencias que pondrían al país en un estado de insolvencia. Lo que está haciendo el gobierno de Hernández Alvarado es algo que debieron hacer décadas atrás gobiernos anteriores, pero que no se atrevieron a hacerlo para no enfrentar el costo político que implica el manejo de nuevas tarifas.

Para dar este paso, el gobierno ha contado con el respaldo de la empresa privada y especialmente del sistema financiero hondureño, los bancos, que no han dudado en dar un paso al frente asumiendo su cuota para poner el monto indispensable que conlleva el pago adeudado por la energía consumida. Este es un paso trascendental que da el gobierno, con un inevitable costo político, pero que no se podía seguir postergando, so pena de poner a Honduras a pocos pasos de un colapso financiero.

Habrá que pedir que el gobierno y los entes fiscalizadores le den a la nación hondureña toda la información que contenga los nombres de los autores del desmadre financiero de la ENEE durante todo el tiempo en que fue mal administrada, para que a partir de este paso la empresa estatal camine por la senda de la transparencia que solo será posible con un manejo administrativo responsable. La ENEE no admite locuras como aquella que se dio en el gobierno de Mel Zelaya cuando sin tener la mínima noción de manejar una empresa en situación tan delicada, él mismo se autonombró gerente de la empresa, para terminar de darle el tiro de gracia. Pero, además hay otras malas andaduras que fueron las que dieron al traste con la ENEE. Será inevitable darlas a conocer al pueblo hondureño, que al final será el que deberá meter la espalda para ayudarle al gobierno a recuperar la empresa más importante para la economía del país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 10 de octubre de 2018.