La ENEE: sinónimo de descalabro

enero 16, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La situación financiera de la ENEE, que ha sido la de un permanente descalabro, es una amenaza real contra la economía hondureña en general, no solo por su constante déficit económico y operacional, sino por el volumen de riesgo que arrastra en caso de que llegara al extremo grave de paralizarse. El fracaso de la ENEE puso en evidencia la sentencia pronunciada por muchos expertos, respecto a que una empresa tan sensible y tan importante como ésta, en manos del Estado está expuesta al riesgo permanente por el mal de la politización llevada a la administración pública.



No ha habido interés en los gobiernos para tomar las decisiones que ameritaba la ENEE, que hasta hace unos años era una empresa que se sostenía en base a su operación que, administrada con ciertos niveles de eficiencia, por lo menos gravitaba con cierta capacidad para enfrentar sus obligaciones y necesidades. La ENEE empezó su declive administrativo en la gestión del gobierno de Manuel Zelaya, por las medidas populistas adoptadas, al subsidiar los combustibles y las tarifas eléctricas. El golpe de este lucro cesante que significó subsidiar los combustibles y la factura eléctrica fue una descarga fulminante que puso en rojo la economía de la ENEE, situación de la que nunca pudo recuperarse.

En síntesis, el gobierno populista de Manuel Zelaya, como lo hacen los gobiernos del mismo corte ideológico como Venezuela, disparó la deuda interna, lo cual pegó fuerte en forma directa en la estatal ENEE, que requiere de los carburantes y que vive del pago de la factura de los usuarios del servicio. Desde aquellos años, 2007, 2008, la empresa quedó sobregirada en más de 5,500 millones de lempiras, que pudieron parchar con bonos que en el fondo no tenían respaldo para quienes los compraran. Es decir, fue una operación fraudulenta, porque no se puede vender como título valor algo que no tiene conque respaldarse cuando el tenedor requiera ejecutarlo para recuperar su dinero.

Del 2006 al 2009 la deuda interna de la ENEE ascendió meteóricamente a consecuencia de las medidas populistas de Zelaya, llegando a más de 13,700 millones de lempiras, en una operación que ha sido una maraña entre las distintas deudas acumuladas por la ENEE entre ellas los miles de millones de lempiras adeudados a las empresas generadoras térmicas, que ante la ineficiencia de la ENEE, han sido una especie de mal necesario, porque asumiendo un altísimo riesgo han estado suministrando energía recibiendo pagos parciales de la estatal.

El descalabro actual de la ENEE tiene su punto de partida en las medidas populistas adoptadas en el gobierno de Mel Zelaya, en donde no solo se dieron subsidios a los carburantes y a las tarifas, sino que por un populismo exacerbado no se procedió al ajuste de tarifas que para entonces era algo inevitable para no llevar a la ENEE a la situación de descalabro en que se encuentra. Rescatar esta empresa requiere un trabajo de Hércules, porque no de otra forma se podrá desmontar la crisis que tiene a la empresa al borde un peligroso colapso que puede poner de rodillas a toda la nación.

A estas alturas cualquier interrogante que lleve a preguntarse qué debe hacer el gobierno para evitarse el colapso final de la ENEE, sale sobrando, porque lo que se debe hacer es algo que debió de hacerse hace años, que es enfrentar el saldo de la deuda que ha crecido por efecto de los costos financieros. Ya se sabe el origen y los responsables del descalabro, producto de las medidas populistas en el gobierno de Zelaya, lo que queda es enfrentar los costos de esa mala administración y después, esperar que el Ministerio Público deduzca las responsabilidades a los culpables de llevar a la ENEE a acumular una millonaria deuda, que en su mayoría fue contraída con las empresas térmicas.

Hay un entrevero en este descalabro, en donde el gobierno al ser aval de los contratos con las empresas térmicas asumió las deudas ante la incapacidad de la ENEE, deudas que han sido honradas a cuenta gotas. El resultado de este daño a la economía nacional estriba en el hecho de haber diferido el ajuste a las tarifas de la energía, lo que no se hizo a tiempo, sino que se agravó subsidiando los carburantes y de paso a la tarifas de la corriente, populismo que le ganó popularidad a Mel Zelaya a costa de hundir a la ENEE y exponer al país a un cuasi estado de quiebra por el descalabro de la estatal que atiende el suministro de energía.

Rescatar la ENEE es un trabajo de Hércules, que no puede hacer el gobierno por sí solo, por lo que requiere el apoyo del sistema financiero hondureño. El asunto es quién avalará la suma de más 6,000 millones de lempiras que podrían prestar los bancos, porque la ENEE tiene un respaldo que no llega ni a los 2,000 millones de lempiras y el gobierno ya está argollado como aval de los préstamos anteriores.

El gobierno de JOH se ha caracterizado por su fortaleza de tomar decisiones difíciles, la duda surge en este caso respecto a si su capacidad de endeudamiento le ajusta para endeudarse más para rescatar a la ENEE.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 16 de enero de 2019.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *