La ENEE: la llave intocable

octubre 12, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



Desde hace mucho tiempo los gobiernos sabían que la ENEE era la empresa clave de la economía nacional, como también sabían que la marcha de esta empresa iba hacia un destino incierto por la mala conducción gerencial pero nadie hacía nada, por el  infortunio de la permisividad que tanto daño le ha hecho a Honduras. Podemos citar innumerables fechas en que apenas se conceptualizaba la gravedad financiera de la estatal eléctrica, pero no se pasaba de los análisis a la toma de decisiones, porque hacerlo implicaba asumir costos políticos.

La ENEE era una llave intocable, una llave que si bien  generaba mucho dinero, era más lo que dejaba escapar por los desaciertos y entuertos que ninguna administración se atrevía a ponerles coto, sabiendo que cada vez la empresa se sumía en pérdida sobre pérdida, dejando de ser rentable, para convertirse en un cadáver financiero. En la ENEE faltó la toma de decisiones oportunas y correctas, porque cada gerente de estas últimas dos décadas solo llegaba a devengar el salario más las prebendas respectivas, acomodándose a que el período asignado se le acabara para dejarle el turno al sustituto.

Siendo la ENEE una especie de llave intocable, esperaba que le llegara el momento que algún día un gobierno con capacidad de tomar decisiones, tomara la institución, como cuando se toma al toro por los cuernos, para plantearle un nuevo norte, que implicara enfrentar la crisis financiera desde las raíces. Ya no es asunto de darle a la ENEE una nueva cara, porque la empresa como tal  es un modelo gastado y en esa situación lo que procede es sustituirlo. Refundar el sistema eléctrico, como lo denomina el gobierno, es lo que en el lenguaje popular se llama “darle vuelta al calcetín”, ni más ni menos significa la cancelación de la ENEE como rectora del sistema eléctrica, para pasar a una forma de gestión, que no implique la creación de otro aparato burocrático porque eso sería mantener el problema con un cambio de nombre.

La creación de un nuevo modelo eléctrico en Honduras requiere de una reforma integral del sector eléctrico en el que deberá haber una serie de cambios estructurales que incluyen a las empresas generadoras de energía, encontrar la forma eficiente que reduzca las pérdidas de la empresa, que se mejore la calidad de servicio que sigue siendo muy deficiente y causante de graves perjuicios a los usuarios. Porque una empresa que está atenta a aplicar de manera rigurosa la facturación, pero que no responde a la demanda de los usuarios ante las numerosas fallas del servicio, está destinada al fracaso.

Refundar el sistema eléctrico hondureño implica enterrar el viejo modelo que manejó por tanto tiempo la ENEE, es dar un paso al frente para emerger con un nuevo sistema, que tendrá el apoyo de los hondureños en la medida que sepa responder a la demanda de los sectores usuarios que son la mayoría del aparato productivo de la nación. No queriendo decir con esto que los usuarios normales no sean importantes, pero se da una realidad que nadie puede desconocer. Hay una cuantiosa sustracción de energía, robo de corriente en lenguaje castizo, en forma masiva en ciertas colonias donde la autoridad es impotente para entrar a impedirlo. Pero también roban corriente en sectores residenciales, donde viven personajes políticos, como se descubrió en el reciente pasado, que toman los pegues en forma directa, eludiendo la colocación del contador.

Y hay desperdicio de energía a manera del subsidio que han acostumbrado algunas autoridades, al regalar el alumbrado a colonias y barrios entero, con la justificación de que estando habitadas por gente de escasos recursos, se merecen la energía regalada. Y eso no se justifica, se pueden otorgar tarifas preferenciales a esos sectores, pero no regalar la energía, porque todos debemos pagar el justiprecio por un servicio vital como es la corriente eléctrica.

Para refundar el sistema eléctrico hay que comenzar por crear un modelo que esté revestido de transparencia y manejado con la honradez que el caso amerita, y sinceramente vemos que soñar con un nuevo modelo manejado por funcionarios públicos es como pedirle peras al olmo.

Es inevitable pasar el sistema eléctrico a manos privadas, aunque esta decisión tenga la resistencia de los grupos de izquierda que son los que sistemáticamente se oponen a la privatización de los servicios públicos. Seguir con un sistema eléctrico manejado como en los viejos tiempos, a cargo de funcionarios públicos cuyo nombramiento procede de las esferas políticas, sería  mantenernos en el status quo, sin esperanzas de tener algún día un modelo eléctrico saludable tanto en lo financiero como en la prestación de un servicio eficiente.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 12 de octubre de 2018.

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