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Abrirán primera escuela de genios en Honduras

La educación que necesitamos

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El nuevo ministro de Educación, Marcial Solís, ha informado hoy sobre el Plan Nacional de Educación, con el que el gobierno se propone en su segundo período buscar una mejoría ostensible en el sistema educativo hondureño. Este es un reto que se anuncia en todos los gobiernos, y es poco lo que se ha avanzado, porque algunos presidentes han cometido el error de quererle poner su sello personal al sistema educativo, lo cual es un absurdo, porque la educación no debe responder a la mentalidad de un gobernante sino a las necesidades del país, que en cualquier parte del mundo requiere un sistema educativo que prepare el recurso humano para propulsar el desarrollo.

Un sistema educativo moderno no debe tener ningún parecido a los antiguos modelos cuando la escuela y los colegios preparaban a los alumnos con la mentalidad escolástica, ahora un sistema educativo debe funcionar para enfrentar los retos laborales del futuro, de manera que toda inversión educativa que haga Honduras debe enfocarse en invertir los recursos en una educación que prepare a nuestros niños y jóvenes en el desarrollo de habilidades que complementen el vertiginoso avance de la tecnología. Esto es lo que recomiendan los expertos de los países industrializados, donde hace muchos años pasaron por esta experiencia.

El economista investigador del BID, Julián Messina, sostiene que la clave es tener un sistema educativo donde el niño y el joven aprendan mejor y para lograrlo se requiere de políticas públicas para el desarrollo de habilidades. Hay que tener absoluta claridad que la tecnología genera nuevos empleos y oportunidades, el asunto es preparar a los futuros profesionales dotándolos de una educación que los haga más efectivos como trabajadores. La educación está obligada a trabajar en la formación de habilidades, lo que hay que clarificar es cuáles habilidades se necesitan para nuestros jóvenes, aunque habrá que predecir que cualquier cosa que desarrolle hábilmente un joven debe hacerlo mucho mejor que como lo haga un robot.

Hay que desarrollar en los nuevos profesionales la “diestricidad” es decir, la capacidad fina para hacer cosas con las manos, con creatividad o sea el ingenio para dar nuevas ideas, y con habilidades socioemocionales que permitan trabajar en equipo para entender lo que otra persona necesita en un momento dado. Estos son los rasgos del perfil del trabajador del futuro, desde luego contemplando los conocimientos matemáticos y de lenguaje como los aspectos básicos para que los niños y jóvenes estén listos para aprender más y mejor. Esta es la nueva educación señores, ya no hay que pensar en la educación en que nos formamos hace 50 y 60 años.

Aunque los países centroamericanos, entre los cuales está Honduras y varios países del Caribe, destinan en promedio casi el mismo porcentaje de su PIB en educación y capacitación técnica que algunos países más desarrollados, los resultados que obtenemos son inferiores porque nuestras políticas públicas caminan dando palos de ciego, al buscar resultados inmediatos sin apegarse al factor rigurosidad que es lo que determina los resultados efectivos. El asunto en educación no solo es gastar, el reto es gastar priorizando políticas que son efectivas, que arrojan impactos positivos en aprendizaje y habilidades.

Hace un par de semanas, una buena funcionaria educativa salvadoreña, la Dra. Darlyn Meza, con la que compartimos experiencia en el programa educación comunitaria que dirigió el Dr. Armando Euceda, nos decía que los países centroamericanos deben repensar como preparar a sus niños y jóvenes para los empleos del futuro, lo cual debe ser una de las primeras medidas a ejecutar al momento de trabajar en un plan nacional educativo.

En primer lugar, nos decía la Dra. Meza, hay que revisar las evidencias de los programas educativos actuales: ¿dónde nos tienen ubicados ahora?, ¿cómo están nuestros niños?, ¿saben escribir y leer mejor que antes? Se nos ocurre pensar de acuerdo a lo que nos expresa Darlyn Meza, que debemos identificar del total de nuestros programas educativos, cuáles son los tres más efectivos y que cuestan menos.

Lo cierto es que, por experiencia propia lo sabemos, en cada etapa o ciclo de nuestras vidas, hay que aprender habilidades. Pero algo tenemos claro desde que estudiamos magisterio, es entre los tres y los 18 años cuando los estudiantes son competencia del Estado a través de las políticas públicas. Entonces, como Estado somos todos, tenemos que pensar bien como dice nuestra amiga Darlyn Meza, la manera cómo enseñamos a nuestros niños y jóvenes.

El plan de educación debe contemplar que la educación hondureña debe preparar ahora a nuestros niños y jóvenes con una educación que sea para ellos una verdadera batería de oportunidades. Y hay que proteger las zonas escolares, evitando que elementos antisociales se introduzcan de manera perversa para introducir a nuestros niños y jóvenes en el mundo de las drogas.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 7 de febrero de 2018.