La educación a examen de Estado

julio 17, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



Hay pilares ante los cuales el Estado no se puede desentender, en razón de que, cuando la educación camina mal es señal inequívoca que todos los esfuerzos que hagan las autoridades por impulsar las demás actividades, tendrán un mínimo de incidencia en el progreso que anhelamos. El país será una hoguera social cuando el sistema educativo anda mal, como lo ha reflejado el informe del desempeño educativo 2017. No hay expectativas de esperanza para Honduras con el deplorable estado educativo que tenemos, por lo tanto, es imprescindible abordar este gravísimo problema, como uno de los asuntos fundamentales, y no de manera superficial y a la ligera, para olvidarlo mañana, como si fuera algo intrascendente.

Llegar al desastre educativo en que estamos es el costo de haber cometido errores garrafales, y la culpa no es solo de las autoridades sino de la sociedad y de los entes cooperantes, siendo uno de los más lamentables la disparatada decisión de aprobar y promover a los estudiantes al siguiente curso, sin haber obtenido la nota elemental en base a las respuestas acertadas, con la excusa pueril de que era mejor tener los alumnos en el aula y no en la calle. Una barrabasada de ese tamaño, liberó a los alumnos del requisito “rigor” que solo se supera pasando las pruebas que examinan los conocimientos del estudiante.

El rasgo principal de la educación es determinar cuánto han aprendido los estudiantes en la escuela y en el colegio, y esto solo se comprueba por medio de los test o exámenes, para lo cual hay un promedio de calificación que aprueba o aplaza al estudiante. Saltarse esta tranca fue una soberana estupidez que le generó un costo a la nación, porque toda esa generación beneficiada con semejante gracia, que a su vez fue una desgracia, llegó a niveles superiores con una carencia de conocimientos por la ausencia del rigor, en el momento que la Secretaría de Educación que rectoraba el señor Marlon Escoto, anunció que por sugerencia internacional a los niños había que promoverlos al siguiente grado, aunque no hubieran aprobado con la calificación mínima establecida en el sistema educativo.

¿Qué hacer para corregir entuertos como este? Viendo la estrepitosa caída que ha tenido el sistema educativo, nos parece que es apremiante organizar un Observatorio de la Educación, integrado por las universidades públicas y privadas, cuyo trabajo será crear un mecanismo para proceder a llevar una revisión permanente de la marcha del sistema educativo.

El país tiene serios problemas de inseguridad y esta parte el gobierno de Hernández la está tratando con mucha dedicación, pero si no se atiende el origen de la inseguridad, que radica en los bajos niveles de educación, el Estado estará descuidando la causa del problema.

Un Observatorio de la Educación integrado por las universidades públicas y privadas es la solución para vigilar la marcha del sistema educativo, porque el asunto no solo es de inversión, es tanto o más de garantizar como se transmiten los conocimientos a los alumnos. Ayer decíamos que los alumnos no pueden decidir con claridad sus preferencias ni sus prioridades en educación. En educación hay que actuar con un sentido paternalista y eso no significa regresar a los tiempos primitivos. Hay que ser paternalistas porque los menores no tienen capacidad para escoger la mejor forma para estudiar y asimilar conocimientos.

Los niños y los jóvenes no pueden actuar como jueces apropiados de su propio interés, los intereses de los niños y los jóvenes deben ser protegidos por al Estado, por la sociedad, por todos los sectores que, como los padres de familia, somos agentes de la educación.

Para sacar a Honduras del marasmo educativo en que se ha convertido el sistema, hay que hacer toda una larga cadena de esfuerzos para no dejar pasar más tiempo dejando que el bache en que caído la educación se siga haciendo más profundo. Proponemos públicamente que la UPNFM y la UNAH con la participación de las universidades privadas, convoquen cuanto antes a la integración de un Observatorio de la Educación, que puede partir del informe del desempeño educativo del 2017, que presenta los datos más recientes del estado en que se encuentra el sistema educativo hondureño.

No hay más tiempo que perder, porque Honduras no solo está atrapada en el inmovilismo educativo con resultados tan pobres en el alumnado, sino que está en la zona de descenso en los rankings de países con la mayor pobreza educativa del planeta. Las universidades están obligadas a liderar el Observatorio porque del producto que reciben de las escuelas y colegios, siendo que les llega tan mal preparado, correrán el riesgo de egresar las peores horneadas de profesionales. La consecuencia final: un país en manos de profesionales mediocres será peor de lo que ahora es.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 17 de julio de 2018.

 

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