La educación debe ser prioridad para Honduras

febrero 1, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Este día, la Secretaría de Educación dio por inaugurado el año escolar 2021, en medio del ambiente de incertidumbre por el pico que ha alcanzado la pandemia del coronavirus en todos los países del planeta, donde el debate sobre la impartición de conocimientos ha motivado una variedad de opiniones contrapuestas, entre los expertos que exigen educación presencial en las aulas y los que piden que la educación se imparta de manera virtual.



Como no podía faltar la discusión sobre el tema en nuestro país, hoy vimos un interesante debate en el Foro del Canal 10, entre autoridades educativas, expertos en la materia y dirigentes magisteriales, y vemos que estamos en Honduras igual que en Canadá, EEUU y Europa. No hay uniformidad sobre la forma como se impartirá la enseñanza en medio de esta pandemia, y al haber en nuestro país apenas un 35% de conectividad en internet, es imposible pensar que la solución del problema educativo está en las clases virtuales, porque estas apenas representan una tercera parte de la solución quedando la inmensa mayoría de la población infantil y juvenil sin cobertura por la falta de conectividad.

El asunto es que no podemos quedarnos de brazos cruzados, solo entretenidos con el proceso electoral mientras relegamos  con indiferencia el problema educativo. La educación debe estar entre los planes y deberes del gobierno como prioridad número uno, porque si solo nos conformamos con conceptualizar el problema, sin tomar acciones que conduzcan a tratar el tema educativo como asunto de prioridad número uno, nos exponemos a hacer de la educación el fracaso del fracaso.

Pero, el problema educativo  no solo compete al gobierno ni al gremio magisterial, siendo que la educación es prioridad número uno, nos involucra a todos los hondureños aportar una cuota de esfuerzo y participación por buscar un modelo que permita a nuestros niños y jóvenes recibir los insumos del saber. El COVID-19 es una rémora inoportuna que surgió en el planeta para poner a prueba a la humanidad. Y en este espectro planetario está Honduras, soportando igual que los demás países el peso de todos los problemas, entre los cuales está buscar una solución para que los niños y jóvenes reciban la instrucción del saber. Nos hemos referido al debate que sostienen los líderes magisteriales canadienses con sus autoridades y ahora en el mismo plano están los profesores estadounidenses, entre los cuales hay criterios opuestos sobre impartir las clases presenciales o por la vía virtual. Y no hay un acuerdo consolidado por uno u otro modelo, hay una estira y encoge en Canadá y EEUU. Y más o menos la situación es parecida en Europa.

El asunto está en que la pandemia como se ha propagado con fuerza en nuevas oleadas después de las fiestas de Navidad, tiene a todos los países sumidos en un dilema, con la preocupación como denominador común, porque hasta ahora nadie tiene la solución que pueda servir de guía a los demás países para resolver el problema de la impartición de clases. Dinamarca y Finlandia, que cambiaron de modelo de enseñanza hace algunos años están más tranquilos porque los niños y jóvenes reciben clases en sus casas, con la ventaja de tener una conectividad ciento por ciento eficiente, y un alto nivel en los padres de familia, lo que no se tiene en los países de América, y por supuesto con un déficit mayor en países como Honduras.

A nuestro juicio nos parece que tenemos que buscar salidas usando varios criterios, porque si hay un 35% de la población con conectividad, ese porcentaje tiene resuelto el problema en una buena parte, con el restante 65% hay que tener soluciones alternas. Los medios de comunicación pueden jugar un papel sustitutivo siempre y cuando las autoridades educativas cuenten con el respaldo del gremio magisterial para que los niños y jóvenes aprovechen al máximo los espacios. El asunto no es solo dar los programas a los medios para que estos los transmitan. Esto requiere implementar todo un sistema en que los maestros juegan el papel más importante. Porque las autoridades educativas pueden echar a andar un plan conjuntamente con los maestros, de manera que los niños reciban los conocimientos de sus respectivos grados en determinados canales o emisoras, pero no servirá de nada si dejan al albedrío de los niños ver o no ver los programas. Los maestros deben establecer la obligatoriedad a los niños, según el grado que cursen, para que vean determinado medio televisivo donde aparecerán los temas educativos de los programas que corresponden a su grado. Advirtiendo que sobre los contenido de los programas se les practicarán las pruebas correspondientes, de las que, los padres deben llevar a las escuelas el desarrollo de las mismas. En un país como el nuestro, una educación sin pruebas no da resultados.

No estamos al nivel de Finlandia o Dinamarca para confiar que bastará que los niños vean los programas en los canales, porque con el libertinaje hogareño que prevalece en la mayoría de las familias, todo el espacio otorgado por los medios será un desperdicio como ha estado ocurriendo. Un modelo educativo a través de los medios electrónicos debe ir acompañado con el factor obligatoriedad, si la Secretaría de Educación lo deja al albedrío de los niños y padres de familia, como dijimos al principio, la educación en Honduras será el fracaso del fracaso por la falta de empeño de las autoridades educativas y maestros.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 1 de febrero de 2021.

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