La dignidad perdida

febrero 18, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La dignidad no solo se pierde cuando se abandona la defensa de los principios, o cuando no se lucha por defender el que se cree que es nuestro derecho, se pierde también la dignidad cuando se enloda el nombre del país creyendo que con eso se le hace daño a un gobierno o se descalifica a un político. La dignidad también se pierde cuando, no por ignorancia, sino por avaricia o por ambiciones mercantiles, se tergiversa el principio empresarial trillado de que a todo hay que sacarle «millaje» porque hacer todo aquello que no significa ganancia no es de inteligentes. Esta semana hemos visto un acto, que desde todo punto de vista es deleznable, protagonizado por directivos de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés, una de las dos cámaras más influyentes y poderosas junto a la Cámara de Comercio de la capital. Si no hubiéramos visto el desalojo de los enseres del triaje que venía funcionando en Expocentro, una de las instalaciones de la Cámara de Cortés, no lo hubiéramos creído, pero al ver la reacción del personal de salud, comprobamos que aquello era real, la poderosa Cámara de Comercio de Cortés echaba, así como lo oyen, echaba de Expocentro un importante triaje donde se atendían diariamente a centenares de habitantes del Valle de Sula, que acudían a hacerse las pruebas del COVID-19 o a recibir los primeros tratamientos.



Hemos pasado muchos años de nuestra vida periodística defendiendo la dignidad de las personas, de las empresas y de Honduras en general, contra todos aquellos que han querido atentar contra su dignidad. Como miembros de la empresa privada, hemos resaltado la importancia de las cámaras de comercio, muy por encima del mismo consejo empresarial, partiendo de que es en las cámaras donde está la genuina representación del empresariado hondureño. Y las dos más importantes cámaras de comercio del país han venido creciendo en función de sus actos, a tal grado que las personas que las dirigen adquieren tal notoriedad que llegan a creerse «líderes nacionales» hasta para catapultarse a la Presidencia de la República y a otros altos cargos públicos.

Pero cuando los dirigentes empresariales pierden la  esencial naturaleza humana como es la solidaridad con los semejantes, se entierran en abismos insospechados, para caer en la indignidad que es la degradación que atenta contra los pilares básicos de la sociedad como son el amor, la justicia, la caridad, la solidaridad y de paso hasta la verdad. Esta degradación social conlleva a una deshonra, porque quien no tiene capacidad mental y espiritual para apreciar el momento difícil que vive Honduras en estos tiempos de pandemia es porque está desconectado de la felicidad natural creyendo que el dinero y más dinero es lo que hace la felicidad.

El resultado de esta acción de la Cámara de Comercio de Cortés, al desalojar al triaje de Salud Pública que venía funcionando en Expocentro, es por la falta de conciencia humana y social de sus actuales dirigentes, que no pueden ignorar que el servicio del triaje en Expocentro no beneficia al gobierno, sino a miles de personas que habitan en el Valle de Sula, donde radica al emporio comercial e industrial más importante de Honduras. Desafortunadamente el Valle de Sula es uno de los centros poblacionales donde la pandemia ha explotado por la indiferencia temeraria de un gran sector de la población que se resiste a cumplir las tres medidas básicas biosanitarias, por lo que la labor de los triajes es fundamental en primer lugar para que los más conscientes se practiquen las pruebas de detección y los que experimentan los primeros síntomas puedan empezar a recibir los primeros tratamientos.

El papel de los triajes en esta pandemia sigue siendo muy importante, por lo que los dirigentes de la Cámara de Comercio de Cortés, lejos de esmerarse en el cobro millonario por el local de Expocentro, en un gesto solidariamente cristiano y humano hubieran aportado el local sin cobro alguno como un gesto humano que sería aplaudido y plenamente reconocido por la nación entera. Valga decir que en el Valle de Sula, otros sectores como las empresas maquiladoras han tenido gestos encomiables en esta pandemia en apoyo a las autoridades de salud, como lo hemos constatado con nuestros reporteros.

Negarle a los habitantes del Valle de Sula contar con un triaje instalado en Expocentro, donde miles de personas acudían para hacerse las pruebas, es un acto vil, lleno de egoísmo, que desdice la calidad humana de los dirigentes de esa cámara, porque al primar en ellos el interés económico por encima del interés humano de cooperar con la salud de los sampedranos, han caído en la peor degradación que es aquella que desconoce el amor al prójimo, que desconoce la vocación por el voluntariado y exhibe a la luz del sol la falta de responsabilidad social. Seguro que con esta acción tan desafortunada de la Cámara de Comercio de Cortes, los empresarios sampedranos conscientes que la integran, estarán avergonzados al perder el derecho moral de pregonar la cacareada responsabilidad social, de la que tanto se ufanan.

Les queda a los dirigentes de la Cámara de Cortés tomar el camino de la rectificación, reinstalando el triaje en Expocentro sin ningún costo, por lo menos hasta que bajen los índices de propagación del Coronavirus. Si así lo hicieren, estaremos obligados a darles un reconocimiento público, porque rectificar es de sabios. Pero si se hunden en la persistencia de la inclemente actitud de DINERO O NADA, ellos mismos se habrán puesto la soga para ir derechito a los fuegos del infierno.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 18 de febrero 2021.

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