La dignidad mal defendida

septiembre 22, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

He pasado la mayor parte de mi vida periodística escuchando a muchas personas hablando hasta por los codos, diciendo que defienden la dignidad de Honduras, y la verdad, fundada además en la realidad, es que todas ellas han demostrado que son buenas para tergiversar la dignidad en perjuicio de gente humilde que ve como los políticos, en sus ambiciones de alcanzar el poder, juegan y pisotean su dignidad. En honor a la verdad, la dignidad es mancillada por la tergiversación de la realidad y por el uso indebido de la libertad que hay en los países donde prevalece la democracia.



Cuando se dice que las autoridades venden la dignidad del país al conceder autorizaciones para que operen las zonas de empleo, hay que preguntarles a los que se oponen a este modelo si no se dan cuenta que son ellos los que atentan contra la dignidad de miles de compatriotas que ansían obtener un trabajo con una remuneración adecuada y digna. Los que se oponen a las medidas que tienden a atraer inversionistas que tienen capacidad de generar empleo masivo atentan contra la dignidad de todas las personas que necesitan un puesto de trabajo para ganarse la vida. Todos los que se pronuncian contra estas nuevas formas de generación de empleo atentan contra los pilares básicos de la verdad y la justicia.

En realidad, cualquier modelo empresarial que propenda a crear muchos puestos de trabajo en Honduras, siempre que no entre en el campo de hacer negocios ilícitos, debe ser bienvenido, porque estando como está la situación a nivel mundial, Honduras no se puede dar el lujo de imponerle a los inversionistas en lo que deben invertir. Cuando los opositores a las zonas de empleo cuestionan este modelo porque dicen que atentan contra la dignidad de Honduras, son ellos los que atentan contra la verdad y contra la dignidad de las miles de personas que ansían un puesto de trabajo en forma desesperada.

El empresariado hondureño hace lo que está a su alcance por crecer y generar más empleo, pero el tamaño de nuestra economía no corresponde y las empresas no pueden crecer más allá de lo que el mercado les permite. Toda la inversión que necesitamos para crecer en materia de empleo tiene que venir del exterior, es obvio que el inversionista estudia las condiciones del país, y escoge las áreas donde invertir y los modelos a desarrollar. Si el mundo de los negocios consistiera en que un puñado de políticos opositores trace las reglas del juego a los inversionistas extranjeros, sería imposible atraer inversión.

El resultado sería que Honduras estaría colocada en el mapa de los países donde es imposible invertir por no existir la libertad de empresa y la libertad de inversión, conceptos ambos que son pilares básicos requeridos por los grandes inversionistas que tienen sus planes concretos para colocar sus inversiones. Las zonas de empleo no atentan contra la dignidad del país como lo argumentan ciertos políticos hondureños de la oposición, la prueba es que hay zonas de empleo en Cuba y Venezuela, países que igual que Honduras urge de la inversión extranjera.

No se puede mentir tan descaradamente desde las distintas posiciones atacando un modelo que de cierta forma ya opera en Honduras, incluso en el escenario académico superior del país: más bien habría que decir que por la dignidad de los miles de desempleados no se ha hecho todo lo que debería hacerse para atraer la inversión extranjera, que es la que puede generar todos los empleos que se necesitan y que el empresariado hondureño ya no tiene capacidad de generar.

En resumen, aparte de la falta de planificación que ha habido en todos los gobiernos anteriores, que demostraron tener poca voluntad política para adoptar las medidas necesarias para generar empleo, hay que anotar la capacidad de tergiversar que tienen ciertos políticos opositores que en su vida jamás han generado un puesto de trabajo, y cuya mayor capacidad es adormecer a la opinión pública para que se les permita decir todas las barbaridades posibles para oponerse a las empresas que bajo el modelo de zonas de empleo son las que tienen capacidad económica para montar sus aparatos de producción en Honduras y generar miles de puestos de trabajo.

La industria de la maquila hondureña, que en sus inicios fue objeto de un torpedeo inmisericorde por políticos opositores, hoy es el mejor ejemplo de generación de empleo masivo en nuestro país. Igual ocurrirá con las zonas de empleo cuando dentro de unos años demuestren que no han tocado un solo ápice de la dignidad hondureña, lejos de eso, habrán rescatado la dignidad de miles de hondureños al darles la oportunidad de tener un empleo dignamente remunerado.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 22 de septiembre de 2021.

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