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La desleal oposición

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Es deber de todo buen ciudadano situarse de perfil ante los problemas que nos afectan a todos, pero pasarse todo el tiempo, como lo hacen los opositores, poniendo en duda la legitimidad del gobierno, es caer en el chantaje politiquero que sirve para generar antipatías y arrancar votos para el futuro, pero esto no es leal para el país ni es beneficioso para la población. Los sectores de oposición no pueden estar dedicados las 24 horas del día desconociendo las tareas de Estado que se están realizando en función de país, porque adoptar una posición cerril de esta manera es caer en el plano de la deslealtad contra Honduras.

En cualquier otra parte del mundo comenzar el año viendo los anuncios de los ambiciosos planes de inversión en el sector educativo, sería suficiente motivo de júbilo en la población, y cuando más, exigir un debate abierto para escudriñar las acciones y actividades que anuncian los funcionarios de gobierno para mejorar la infraestructura, la contrataciones de varios miles de docentes, la transformación de las escuelas normales y la reafirmación del cumplimiento de los 200 días de clase, como grandes objetivos del sistema educativo en el 2019.

Igual anuncio hemos visto en el sistema de Salud, donde el gobierno ha puesto en manos de una comisión interventora y una nueva titular del ramo, los destinos de la salud pública que enfrentan el caro propósito de procurar una atención más eficiente y de mayor calidad a la salud de nuestra población. El gobierno se ha lanzado con estos dos ataques a fondo sobre los ejes fundamentales de la vida de la nación: educación y salud, con sendas inversiones, con lo cual sale de la rutina tradicional de dejar los problemas más graves que están en ambos campos, a expensas de los milagros, para luego lamentarse de los pocos y muy pobres resultados.

Ha habido dos cambios de ministro, no estamos seguros si las sustituciones eran necesarias, porque ni el nuevo ministro de Educación, como la nueva titular de Salud superan las trayectorias de sus antecesores. Marcial Solís conoce muy bien el tema educativo, aunque su debilidad radicó en apoltronarse en su escritorio que le ha de haber resultado muy cómodo, porque no le vimos activarse en las esferas mediáticas, que es donde se vende ante la opinión pública el trabajo que realiza la cartera, de lo contrario, no solo en el público sino en la misma Casa Presidencial queda la imagen que el ministro pasa dormido o entretenido en otros cosas.

En Salud Pública es donde nos queda la ingrata duda si el cambio que se hizo no fue la mejor decisión, porque la calidad y capacidad  profesional del ministro Octavio Sánchez estaba fuera de toda duda, y sinceramente no creemos que la nueva titular fuera una alternativa superior para encargarle la cartera. Sin embargo, como las instituciones son las permanentes y los titulares son pasajeros, otorgamos el beneficio de la comprensión para creer que los nuevos ministros entienden bien que así como sus antecesores fueron removidos, ellos pueden ser destituidos en el primer momento que demuestren sus incapacidades profesionales.

El actuar del gobierno al nomas comenzar el año, anunciando inversiones multimillonarias en salud y educación, es algo que debería obligarnos a los hondureños, comenzando por quienes ejercemos el oficio de escrutadores populares como observadores del quehacer nacional, a traer al debate, a la discusión pública, las dos grandes acciones gubernamentales. Y los sectores de oposición, sobre todo, deberían interesarse aunque fuera con espíritu crítico en ambas acciones del gobierno, en Salud y Educación, porque ambos ramos son los dos problemas que más afectan al país y a los habitantes hondureños. Está claro que la oposición no le debe lealtad al gobierno, pero en honor a los intereses generales del país, y aunque solo fuera por hacerle ver a la población que como opositores no solo sirven para estar hablando de política, sino para hablar de la salud y la educación de los hondureños, ya deberían estar pidiendo o buscando espacio en los medios de comunicación para referirse a las dos iniciativas mayúsculas con que ha iniciado el año el Gobierno de la República.

Una buena oposición es aquella que vigila el uso del ejercicio administrativo, sobre todo para juzgar las iniciativas del gobierno para atender los grandes problemas de la nación, y de paso abrir otras alternativas, que es una función clave de una oposición constructiva. Pero esto no es lo que hacen los sectores hondureños de oposición, que se llevan todo el tiempo haciendo politiquería barata, preocupados en una sola dirección, tratando de arrasar cualquier iniciativa gubernamental, desde las meramente instrumentales hasta las fundamentales para la salvaguardia de la democracia.

En esa batalla por recomponer la arboladura de una alianza que los lleve al poder, a los opositores hondureños les vale un comino hablar o no hablar de Educación y Salud, los dos ejes fundamentales del país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 7 de enero de 2019.