La derrota del Partido Nacional

noviembre 30, 2021

Nery Alexis Gaitán

De todos es bien sabido que un Partido se desgasta en el poder. Los doce años de administración nacionalista, le ha pasado una factura muy cara a los seguidores de la estrella solitaria. El pueblo, cansado de tanto acto de corrupción y de inoperancia, le dio masivamente su voto de castigo.



Veamos, la administración de Porfirio Lobo Sosa se caracterizó por no resolver los agudos problemas sociales del momento. El Presidente de la Sonrisa, no le hizo frente a los graves problemas de salud y de seguridad ciudadana, permitiendo que se incrementara el narcotráfico y el crimen organizado. Por su propia boca nos dimos cuenta que sabía de innumerables actos de corrupción, entre ellos, el saqueo del Seguro Social, pero que no quiso decir ni hacer nada al respecto; convirtiéndose así en cómplice y dándole la espalda a la Constitución y las leyes que juró defender.

El primer período de Juan Orlando Hernández, pasó casi sin pena ni gloria; y se inauguró con el descalabro al Seguro Social. Aunque se notaron esfuerzos por bajar los índices de violencia y se continuó legislando sobre la extradición, referente al narcotráfico y el crimen organizado. Los conflictos en salud y educación continuaron.
El segundo período fue desastroso para la administración nacionalista. La reelección fue a todas luces ilegal, lo que inició un rechazo nacional hacia JOH. Asimismo, la vinculación del hermano, Tony Hernández, con el narcotráfico y su posterior condena en Estados Unidos, hizo tambalear la estabilidad del Gobierno. Y en los dos últimos años, con los desastres ocasionados por las tormentas tropicales, que golpearon duramente a nuestro pueblo, el gobierno fue incapaz de socorrer a las víctimas con eficiencia.

Mención aparte merecen los estragos que la pandemia ha estado ocasionando en nuestro país. Donde se han perdido valiosas vidas humanas y la economía ha sufrido considerablemente. Ante esta tragedia, que es de vida o muerte, la respuesta del gobierno fue completamente inoperante. Costó que llegaran las primeras vacunas, que fueron regaladas, y se tardó un mundo en comprar. Lo mismo pasó con la adquisición de insumos y material médico. Pero la gota que derramó el vaso de agua fue la compra fraudulenta de los hospitales móviles. Lo que indignó a la población.

Y la lista de actos de corrupción no se detuvo, y siguieron jugando con la vida de los hondureños. El voto de castigo era evidente ante tantos desaciertos de los nacionalistas.

Así las cosas, hicieron una campaña política mediocre. Ya nadie cree en el cuento del comunismo que come niños. El asesor español que contrataron (¿no hay asesores políticos hondureños de calidad?) orquestó una campaña insulsa y de total desconocimiento de la idiosincrasia de los hondureños. Y no hizo énfasis en resolver los problemas del país.

Además, Tito Asfura no se desligó del Presidente Hernández, por lo que pagó los errores de éste. Además, no puso caras nuevas en los cargos de elección popular, por lo que era evidente que su gobierno sería la continuación de la actual administración; en síntesis, sólo ofreció más de lo mismo. La soberbia, el abuso y el saqueo de las instituciones ha sido la norma en los últimos tiempos de esta administración.

El pueblo, cansado ya de tanto abuso de los políticos en el poder, y sabiendo que no cambiarán, votó por una nueva opción. En realidad no votaron tanto por un partido, sino por el deseo de encontrar otra opción, que les brinde solución a los difíciles problemas sociales que enfrentan; hay que recordar que los pobres son la mayoría de la población.

Ojalá que esta lección que le ha dado el pueblo al Partido Nacional, le sirva para dar paso a la juventud honrada y que desea construir un mejor país. Mientras el Partido siga en manos de los mismos dinosaurios nada les cambiará.

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