La democracia hondureña avanza

marzo 14, 2017

Tegucigalpa, Honduras

La celebración de las elecciones primarias el domingo pasado,  en la forma normal y sin ningún  evento que pudiera ensombrecerlas, es un nuevo avance de nuestra democracia que nos expone en el mundo entero con un  gran mensaje positivo. Los observadores internacionales han expresado su admiración por la forma como los ciudadanos hondureños acudieron  a las urnas para elegir a los candidatos que en noviembre deberán someterse al escrutinio del electorado para poder continuar en sus cargos, los que buscan la reelección, y para optar por primera vez a uno, aquellos que comienzan a incursionar en la vida pública.



Entre todas las elecciones primarias, los que hemos estado trabajando en coberturas y observación nacional, desde 1980 hasta hoy, estas fueron  las elecciones más tranquilas que  han  contado con una diversa asistencia de la concurrencia electoral, mientras en unas urnas hubo  una masiva participación, en otras la asistencia fue  regular y en pocas urnas votó un escaso electorado, pero en términos generales se puede hablar de una masiva concurrencia de los ciudadanos, por lo que cabe perfectamente  calificar como una verdadera fiesta electoral las elecciones primarias celebradas el domingo.

El mensaje que el domingo  se envió a la comunidad internacional es que los hondureños estamos aprendiendo a hacer bien las cosas, cumpliendo los requisitos de ley, por lo que cada vez nos hacemos  merecedores a que se nos califique como una nación que avanza en procura de ubicarnos en el ranking de países respetables,  por ser a la vez   respetuosos de la ley y de sus instituciones. Porque,  el buen suceso con que se desarrollaron  las elecciones primarias,  se debe en buena medida por el desempeño efectivo y eficiente de las instituciones, comenzando por el Tribunal Supremo Electoral, cuyo desempeño estuvo a la altura profesional de los magistrados que estuvieron apegados al tiempo y forma desde el inicio  hasta el final de las elecciones. De manera que  a las dos horas de cerradas las urnas el pueblo hondureño ya tenía una idea absolutamente clara de quienes eran los ganadores.

El Partido Nacional ha dado una demostración contundente que es la institución más preparada y organizada con ánimo de triunfo. Eso es categórico e inobjetable.  No solo porque está en el manejo del poder, que indudablemente da enormes ventajas, pero justo es reconocer que los nacionalistas están trabajando como nunca como una verdadera maquinaria en la que no hay la menor pieza que pueda dejar traslucir el más pequeño ruido o desperfecto. Su líder consolidado, con los resultados del domingo  es JOH, que de manera indiscutible ejerce una voz de mando que se hace sentir en el nacionalismo. En este partido nadie la saca los pies del plato a JO,  porque queda “out”.  Aunque,  aspirar por la vía de la reelección,  pudiera tener sus desventajas para JO, pero el resultado del domingo  ratifica que el nacionalismo está decidido a respaldarlo hasta el final.

A los opositores, Partido Liberal y Libre, esta realidad los debe hacer entender que en noviembre estarán enfrentando al político más sagaz de los últimos tiempos, practicante de una estrategia que comienza por conocer bien a los opositores, mientras mantiene bien controlado el corral interno, sin permitir que ninguna de sus gallinas le dé por querer volar con sus propias alas.

El triunfo de Xiomara Castro era algo anunciado y esperado, los votos que obtuvo Xiomara son los ejercidos por militantes de  la Alianza Libre-Pac-Pinu, lo cual indica que la sumatoria de Xiomara es producto de votantes de los tres partidos unidos, que por el resultado exhibe su flaqueza, y demuestra que es una alianza fláccida, que no suma gran cosa como para pretender derrotar a JOH.

Los que han dado la gran sorpresa son los liberales, donde estaba por verse hasta donde había crecido el novel precandidato Luis Zelaya, que en sus cortos seis meses de brega política ha despuntado como un aspirante que concita el interés de liberales y no liberales, es decir, de los indecisos, que no comparten la tesis de la reelección, pero que tampoco se entusiasman por ninguno de los candidatos tradicionales. Es allí donde Luis Zelaya empezó el domingo  a recibir muestras de respaldo en las urnas.

Queda ahora esperar como se integra el Congreso Nacional, que por los primeros resultados podemos colegir que será un parlamento variopinto, multiforme, mezclado y diverso,  una vez que se celebren las elecciones generales de noviembre, donde los nacionalistas deberán enfrentar a un partido Liberal con un nuevo liderazgo rejuvenecido y crecido en entusiasmo, mientras que, Libre relegado a una tercera posición quedará  más disminuido  en las elecciones de noviembre, al no contar con los votos del PAC, cuando le caiga el veinte a Nasrala, una vez que se convenza que su candidatura por la Alianza, está como ir de la Luna a Marte.

Con un JO consolidado y con un liberalismo inflamado por el entusiasmo que le inyecta  un líder joven,  que despunta a convertirse en un fenómeno político,  el  ex presidente Manuel Zelaya lanza manotadas de ahogado,  queriendo  atraer a Luis Zelaya, ofreciéndole  otra cacareada alianza, que como la anterior, tampoco no  tiene  ni pies ni cabeza. Mel Zelaya ya consumió a Salvador Nasralla, quien sigue aguardando como la ingenua novia de pueblo, que Mel  lo declare candidato de la alianza Libre- Pac, como se hacía antiguamente con los ungidos, algo que no ocurrirá,  porque la gente de Libre quiere a Xiomara o a Mel como candidato, jamás a Nasralla.  Como se puede apreciar, en esta trasnochada intención, el gran perdedor será   Salvador Nasralla.

Y habiendo escuchado al candidato liberal Luis Zelaya, estamos seguros que no se dejará enrolar en una aventura rocambolesca, propia de los circos de barriada,  al estilo de Mel, porque el ex rector se perfila como el gran adversario de JO en las elecciones generales.

Como hemos venido anticipando, en noviembre  tendremos de nuevo al bi partidismo en el escenario, a liberales y nacionalistas, codeándose las elecciones. A nuestro criterio, esto es lo más saludable para nuestra  democracia hondureña, por el bien de la estabilidad de Honduras.  Así son las cosas y así se las hemos contado martes 14 de marzo de 2017.

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