La democracia o el caos

noviembre 24, 2017

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Dice el filósofo Guy Sorman que la democracia y las libertades que derivan de las elecciones son como el aire que respiramos, son naturales hasta el momento en que nos ahogamos cuando se nos priva de ellas. Es decir, no hay nada más insensato que querer vivir no dándose cuenta de lo valioso que son la democracia y las libertades. Aunque hay quienes dicen que son amantes de la democracia, en la práctica trabajan por llevarla al despeñadero con sus acciones políticas, y lo demuestran con el único mérito que exhiben, que es el de querer destruir la plataforma democrática, mostrándose como admiradores de regímenes de vocación autoritaria como es el gobierno chavista de Nicolás Maduro.



Este domingo próximo, los hondureños debemos concurrir a las urnas para elegir nuevas autoridades, Presidente de la República, diputados al Congreso Nacional y alcaldes de 298 municipios. Los resultados de estas elecciones serán la expresión del pueblo hondureño, que en un ambiente de plena libertad ejercerá su derecho a elegir. Y en este concepto queremos reflexionar nuestro mensaje de esta noche, porque el voto es el arma cívica más poderosa que tiene el ciudadano para hacerse sentir. Abstenerse de votar es una desventura que tiene el efecto de hundir a un país, porque cuando hay personas que se escudan en el agujero de la disconformidad, aduciendo que no vale la pena votar, sin querer le conceden a los menos indicados para gobernarnos, el privilegio de asumir el destino de nuestras vidas.

Cuando esto sucede, los ciudadanos quedamos prisioneros de desgobiernos que llegan al poder por el sufragio de unas minorías que viven empeñadas en rescribir una historia llena de despropósitos, al poner al país en manos de políticos trasnochados, que han emergido de esa ola oprobiosa de populismo que hace delirar a líderes incompetentes que han llevado hacia el declive a países que antes eran naciones llenas de esperanza como Cuba y Venezuela, y que hoy están hundidas en la pobreza.

Los cubanos y los venezolanos son prisioneros de gobiernos dictatoriales, caracterizados por el oprobio con que tratan a las personas, y sin duda, ambos países se alejaron de las libertades y la democracia en el momento que los dictadores de ambos países, eliminaron el derecho al sufragio universal, con lo cual se alejaron del estado de derecho, imponiendo normas totalitarias, caracterizadas por una auténtica represión, donde el primer paso que dan las personas para expresarse libremente, les significa la cárcel de manera arbitraria.

Los hondureños llevamos más de 35 años de ejercicio democrático y pese a que pudiera parecernos un largo tiempo, todavía es un período bastante corto en que apenas empezamos a cruzar el umbral para dejar atrás los peligros y las amenazas que cada vez surgen buscando destruir nuestro sistema democrático, encarnados en partidos que no ocultan su pelaje anarquista y su vocación antidemocrática, y que pretenden apoderarse de la conducción del país para transformarlo en un eslabón del trasnochado proyecto socialismo del siglo XXI.

El Partido Libertad y Refundación es el que enarbola esa bandera, donde el culto al hombre fuerte busca la atracción de las personas practicando el populismo más demagógico, que promete darle todo a la gente a cambio de nada, en que el líder además de ser el salvador político es el redentor económico, el padrino que todo se los conseguirá para que vivan felices sin tener que aportar ningún esfuerzo a la nación.

Afortunadamente, la inmensa mayoría de la nación hondureña no simpatiza con esta práctica política, que si bien tiene seguidores, en las últimas elecciones quedó demostrado que la mayoría de hondureños tiene mayor empatía por los partidos democráticos. Y aunque alrededor de LIBRE hicieran causa común pequeños sectores de políticos oportunistas, apoyando la candidatura anárquica de un individuo que se comporta conforme su origen, unas veces como un califa y otras como un verdadero talibán, la democracia hondureña, que solo es débil en apariencia, también esta vez saldrá avante, fortalecida con los dos grandes partidos institucionales democráticos, el Partido Liberal y el Partido Nacional.

Porque, de nuevo este domingo, la suerte electoral hondureña estará disputada por los candidatos de los grandes partidos democráticos: JOH del PN y Luis Zelaya del PL. Y esto será así, porque los hondureños en su mayoría no sienten fascinación ni se dejan cautivar por la idea de quedar sometidos a regímenes totalitarios como los de Cuba y Venezuela, en los que impera la fuerza bruta y la represión, que son las enfermedades antidemocráticas que no le permiten a las personas vivir en libertad.

Por el rechazo a las ideas totalitarias es que los hondureños votaremos mayoritariamente este domingo por uno u otro de los candidatos de los partidos democráticos, por lo que anticipamos que la elección del domingo estará entre el candidato liberal Luis Zelaya y el candidato nacionalista JOH, que busca vía reelección su segundo período. Por uno de estos candidatos votará la mayoría de los hondureños este domingo, porque igual que Enmanuel Kant pensaba hace 250 años, los hondureños sabemos que “la libertad no es un derecho adquirido, sino que es algo por lo que debemos luchar”. Entre la democracia y el caos, los hondureños votaremos este domingo por la democracia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 24 de noviembre de 2017.

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