La curva del aprendizaje

noviembre 27, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El debate para llegar a una metodología educativa que permita un efectivo proceso de adquisición de conocimientos en los niños y jóvenes es un asunto que preocupa también a otros países, como El Salvador, donde la sociedad, igual que en Honduras, enfrenta los retrocesos y los pocos avances obtenidos. Tenemos que medir nuestra intención de enfrentar el problema con países que también están conscientes que su sistema educativo requiere nuevas herramientas que ayuden a maestros y padres de familia a trabajar por un modelo educativo que nos haga salir del subdesarrollo.



Especialistas en educación en El Salvador anunciaron estos días una nueva metodología educativa que permitirá medir como se va cumpliendo el proceso de adquisición de conocimientos en el alumno, sus avances y retrocesos en la medida que crece. Esta herramienta ha sido bautizada con el nombre de «La Curva Progresiva del Aprendizaje», plasmada en un libro titulado «La Curva Pediátrica» que servirá a los docentes en ejercicio, padres de familia y estudiantes de carreras vinculadas a la educación, para que puedan disponer de nuevos conocimientos que ayudarán a los estudiantes.

La Secretaría de Educación de nuestro país debería analizar esta obra diseñada en el campo de la Psicopedagogía, con un enfoque neuroevolutivo, basado en las teorías del pediatra y pedagogo Mel Levine, publicadas en su libro “Mentes diferentes, aprendizajes diferentes”. Levine, quien fue profesor de la Universidad de Harvard, trabajó sobre problemas del aprendizaje midiendo variables de crecimiento en talla y peso. Según los investigadores salvadoreños basados en las experiencias del Profesor Levine de Harvard, creen que debe haber una curva de aprendizaje, es decir lo que debe saber un niño en primer grado, en segundo, en tercero, y así sucesivamente, de manera que se pueda medir el progreso en la curva, para que se mantenga el cognitivo emocional y que el niño no crezca con déficit.

Esta herramienta creada por los educadores salvadoreños es interesante, no significa que sea la única pero puede resultar de mucha utilidad respecto a un tema que se planteó desde que existían los métodos educativos anteriores, cuando se discutió la forma que los maestros desarrollaban los contenidos de los planes de estudio. En la práctica de educación normal, previo a obtener el título de maestro de educación primaria, nuestros tutores nos explicaron que los maestros tienen técnicas didácticas para enseñar, pero la mayoría de los maestros tienen dudas y mucha debilidad en conocer como aprende el niño, como es su funcionamiento cerebral y cómo evoluciona el cerebro.

La Curva de Aprendizaje que ya es un texto puesto al servicio de los docentes en El Salvador puede ser útil en el sistema educativo hondureño, que por los momentos camina por la periferia, atendiendo remiendos de carpintería, entretenido en hacer concursos para seleccionar los docentes que se requieren para ocupar plazas en el sistema, con el gran inconveniente que el 80 por cientos de 22 mil maestros aspirantes, demostró no tener capacidad para responder la mayor parte de un cuestionario de 50 preguntas de cultura general.

Los mismos dirigentes magisteriales ridiculizan el debate cuando para favorecer a sus agremiados dicen que hay que reducir el rigor de la prueba, bajando la nota de calificación a un porcentaje menor, que en otros países estima los niveles regulares, es decir un 65% como una calificación baja, que en otros tiempos se decía que era una nota para pasar de “arrastras” o raspando.

En la medida que el sistema educativo se vuelve dadivoso y acepta notas de 65% para aprobar asignaturas y hasta para optar a plazas de trabajo en el sistema, el país cae en las esferas del conformismo y del facilismo que son los baluartes en que se apoya la mediocridad. Con una educación sin rigor no hay posibilidad de egresar profesionales que sean altamente competitivos. De nuevo tenemos que remitirnos al sector educativo privada, especialmente al ramo de las escuelas bilingües donde el concepto es distinto al sistema público, sobre todo en algunas escuelas bilingües que siguen el patrón de la educación de Estados Unidos.

Hay que hacer acopio de todas las herramientas educativas que estén a nuestro alcance para salvar la educación, lo cual no será posible con el actual sistema, porque las autoridades educativas continuarán haciendo lo mismo, cometiendo los mismos errores que han empantanado la educación hondureña. El punto de inflexión es aceptar el descenso del sistema educativo, que a la vez debe ser el punto de partida para transformar el sistema.

Pero para esto, insistimos, para tener un nuevo modelo educativo, se requiere de manera urgente el Pacto Nacional por la Educación.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 27 de noviembre de 2019.