La culpa no es del Estado

agosto 29, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Nos resistimos a creer que algunas acciones que realizan los operadores de justicia, si bien son obligatorias en el seguimiento para aplicar la ley y hacer justicia, algunas veces se hacen sin meditar las consecuencias perjudiciales por el momento que se realizan. Si bien los hondureños estamos ansiosos de ver los resultados de la lucha contra la corrupción, hay instantes que el buen sentido común aconseja que debe dársele un respiro tranquilizador al país, porque Honduras también tiene el perfecto derecho a disfrutar de acontecimientos que le dan brillo, porque son hechos que la hacen sentir que, en medio de tantas atribulaciones, somos una nación que ocupa un lugar en el mundo y que no siempre estará con la cabeza agachada y humillada.



Ayer se celebraba la instalación del dialogo político nacional, de cuyo buen resultado dependerá que nuestro país inicie una nueva era para convertirse en otro país, diferente, lanzado a una curva de progreso y desarrollo, en la que una vez encarrilado, no habrá nadie que nos detenga. Estábamos disfrutando de ese grandioso evento como fue la instalación del dialogo político nacional, cuando empezaron a escucharse las noticias que la ATIC, en la continuidad de la Operación Pandora, le caía a las sedes de los partidos Nacional y Liberal, para asegurar los inmuebles donde funcionan las oficinas de ambos partidos.

El resultado de estos operativos empañó la instalación del diálogo nacional, porque los operadores, la ATIC, la UFECIC y el Ministerio Público, a lo mejor sin pensarlo, o a lo mejor pensándolo, decidieron que en la precisa hora en que se instalaba el diálogo nacional era el indicado para asegurar los bienes de los dos partidos históricos. Vaya puntería la de estos señores operadores, si querían aguarle la fiesta a Honduras, que apenas tiene pocos momentos para erguirse como un país que también tiene buenos acontecimientos, siéntanse satisfechos porque de alguna manera lo lograron.

¿Cómo no pensaron los señores operadores, que los aseguramientos podían realizarlos uno o dos días después? Porque los edificios del PN y del PL no se moverían de donde están, ni hay manera que alguien se los pudiera llevar. Cuando se quiere provocarle daño al país, no solo es asunto de que se le roben los dineros públicos, también se le hace daño a Honduras inculpándola por algo que como país no tiene la culpa por los agravios que han cometido personas metidas a la función y a la vida pública.

Una institución de derecho público no delinque, como no delinque el Estado, los responsables de las faltas y delitos son los funcionarios y dirigentes, que como sujetos jurídicos se saltan las trancas de la ley para transgredirlas. Ni el Partido Liberal ni el Partido Nacional son culpables de los actos delictivos de sus dirigentes y militantes. Ambos partidos son instituciones de derecho público; quienes asumen cargos de dirección en los órganos de los partidos, y cometen faltas y delitos, son los que deben responder ante la ley y los tribunales. No debe confundirse el cebo con la manteca, venimos insistiendo que en la lucha contra la corrupción es una aberración peligrosa actuar con una obsesión furibunda sin guardar la prudencia que amerita el momento histórico que vivimos.

Está bien que lleven al banquillo a los dirigentes políticos que han actuado de manera incorrecta usando dineros que han percibido del Estado para usarlos en menesteres personales, pero las instituciones políticas, que solo son personas jurídicas, no pueden cargar con las acciones de sus miembros.

Los inmuebles de ambos partidos fueron adquiridos hace muchas décadas y sobre ellos los dirigentes no tienen ningún derecho, más que usar sus aposentos para funcionar como dirigentes y autoridades en un momento dado. Ninguna de las casas de los partidos políticos está para responder por los actos de los dirigentes. Es aberrante que se piense que por algún delito que comete un dirigente, se puede asegurar los inmuebles donde funcionan los partidos.

Los operadores de justicia también están obligados a guardar prudencia, y no quisiéramos pensar que en ellos hay mentes trasnochadas que tienen el festinado propósito de dañar a los partidos, que como instituciones de derecho público son las grandes plataformas en las que se sostiene la democracia hondureña. La buena o mala actuación de los dirigentes políticos no es culpa ni de los partidos, mucho menos es culpa del Estado.

Todos debemos respeto al Estado, especialmente cuando es un deber guardar toda consideración posible, en aquellos momentos especiales cuando Honduras se viste de gala por vivir una ceremonia cívica de gran nivel como es el inicio de un diálogo político nacional, que puede llevarnos a una nueva era de armonía y desarrollo. Echarle agua sucia a Honduras en esos momentos tiene mucho de miseria humana.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 29 de agosto de 2018.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *