La crisis del virus nos concierne a todos

marzo 11, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La responsabilidad de los diferentes actores públicos, privados y ciudadanía en general, resulta imprescindible para sortear la crisis que crea el coronavirus, comenzando por contener la ola de pánico que se desata en el momento que las autoridades reconocen los primeros casos de personas contagiadas por el virus. No solo el gobierno, la clase política gobernante y el sector empresarial están obligados a mantener la mayor serenidad posible y la diligencia que se requiere en el cuidado de observar las medidas de higiene; estamos obligados todos los ciudadanos porque la crisis nos concierne a todos en todo sentido, propiamente en lo que se refiere a la salud, pero también en lo económico y en lo social.



Apenas se han dado a conocer los primeros casos y las escenas que se han visto este día en áreas comerciales como los supermercados de Tegucigalpa y San Pedro Sula, donde centenares de clientes acudían en masa para aprovisionarse de productos de primera necesidad, es una muestra de cómo la insensatez va de la mano con el miedo.

A diferencia de como aconteció en China, donde el régimen totalitario dirigido por el Partido Comunista cuenta con los instrumentos necesarios y la obediencia obligatoria de la población china para mantener a raya la insensatez y reprimir el miedo, en nuestros países donde las sociedades son democráticas y las personas actúan con libertad, no hay forma de impedir que la gente se desboque sobre los centros comerciales creyendo que al confirmarse los primeros contagiados es el acabose de todos y la terminación del país.

Poner en jaque el abastecimiento de ciudades grandes como Tegucigalpa y SPS donde hay centenares de supermercados y miles de expendios de diversos productos alimenticios, juega en favor a estimular la inescrupulosidad comercial, porque algunos tenderos y supermercados suelen no respetar los precios, mucho menos garantizar los descuentos que anuncian, lejos de eso se aprovechan de la situación encareciendo los productos. Los empresarios y agentes comerciales de tiendas y supermercados tienen la ineludible obligación de neutralizar la histeria con un oportuno mensaje de tranquilidad que devolverá el sosiego que se necesita en estos momentos.

Es este sosiego, que apartándose de los oportunismos coyunturales, constituye la mayor contribución que cada actor de la sociedad hondureña debe aportar, asumiendo con rigor su respectiva obligación en la crisis, en la que cada sector de la sociedad debe hacer lo suyo como parte del compromiso cívico con la nación hondureña, con la que tenemos derechos, deberes y obligaciones legales y morales.

El coronavirus no puede ser enfrentado ni superado por el pánico, por lo pronto ya estamos viendo en acción al aparato del sistema nacional de salud, que pareciera estar preparado para hacer frente al brote de una epidemia nueva, en la que los grupos de riesgo están muy bien identificados y cuya tasa de mortalidad es relativamente baja según los informes científicos emitidos por la OMS, que es el organismo con toda la autoridad científica para informarnos a través de sus instrucciones e indicaciones, de manera que no debemos cometer el error de atender cualquier consejo que aparece en las redes sociales, que a la cuenta de pocos minutos se comprueba su falsedad. Al coronavirus no lo podemos matar a cañonazos, pero uniendo voluntades lo podremos contrarrestar, no dejando solas a las autoridades de salud, por fortuna hemos visto reaccionar al unísono a lo más granado del liderazgo nacional encabezado por el Presidente de la República JOH, igual que el Presidente del Congreso Nacional que tomó la iniciativa para que la cámara tome medidas para facilitar los precios de los elementos necesarios para combatir el virus, luego la UNAH ha respondido tomando medidas diversas para sumar a la comunidad universitaria para frenar la propagación, mientras que a los medios de comunicación nos corresponde asumir nuestra tarea de informar sobre la crisis con la mayor sensatez profesional, no divulgando especulaciones que brotan por montón en las redes sociales donde encuentran cabida los especuladores criminales que se pintan para propalar mentiras disfrazadas con los andrajos de la verdad.

Los hondureños, aunque vivimos en medio de epidemias graves como el dengue que ha provocado miles de muertes, debemos aprender de una pandemia nueva como el coronavirus que ha despertado mucho miedo por su alto poder contagioso aunque su mortalidad es muy baja en comparación con el dengue, debemos saber que ninguna peste es capaz de parar el mundo, y que más que el propio coronavirus es la epidemia del miedo la que debemos enfrentar con la responsabilidad individual de cada ciudadano para no permitir que Honduras se paralice. Nuestra gente debe saber que en los supermercados hay mercadería de sobra para muchos meses, quizás para el año entero y por lo tanto no debemos favorecer el oportunismo comercial que se aprovecha para encarecer los productos.

Tenemos la obligación todos los hondureños de contener al coronavirus, comenzando por vencer la epidemia del miedo que hace más daño que el mismo virus.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 11 de marzo de 2020.