¡La criminalidad ya no preocupa a los hondureños! (VIDEO)

mayo 19, 2018



A los hondureños ya nos nos preocupa la inseguridad. Más bien, nos afligen otro tipo de flagelos, aunque menos violentos, pero no menos graves. No son nuevos, pero ahora están por todas partes. Se trata del desempleo y la pobreza.

REDACCIÓN



Los resultados registrados por el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional contribuyen a que la sociedad pueda respirar mejores aires, conforme a que los indicadores de violencia criminal continúan decreciendo en favor del clima de tranquilidad que anhelamos los hondureños. Las encuestas que escudriñan el clima social así lo han verificado, sin que esto signifique que se le ha ganado la batalla a la criminalidad. Pero lo cierto es que la delincuencia común ha ido mermando y lo que si continúa es la confrontación de grupos antisociales y criminales que por disputas de territorio para los negocios ilícitos se eliminan unos a otros.

Sin embargo, otro tipo de flagelos, aunque menos violentos, pero no menos graves, son los que ahora más preocupan a los hondureños. No son nuevos, pero ahora están por todas partes. Se trata del desempleo y la pobreza, ambos relacionados entre sí, porque al no haber empleo, las familias se sumen en una situación de carencia. Un estudio de opinión pública realizado por Gallup Latinoamérica a principios de mayo establece que un 42% de su base encuestada afirmó que la situación económica de su familia en comparación con el año pasado está peor hoy día.

Las pobres condiciones de vida han motivado en gran parte la emigración de compatriotas rumbo a Estados Unidos, quienes están dispuestos a jugarse la vida en el largo y peligroso trayecto con tal de mejorar sus actuales condiciones de vida, ya de por si paupérrimas. De acuerdo con datos del Observatorio de las Migraciones Internacionales en Honduras, cada año emigran entre 65 mil y 100 mil hondureños en busca del llamado «sueño americano», motivado por la falta de empleo y oportunidades para generar ingresos aquí mismo en su país. Cabe destacar que las mujeres y los menores se constituyen como los grupos más visibles durante la travesía.

El año pasado, la cifra diarios de migrantes catrachos con rumbo a Estados Unidos era de 128. Sin embargo, ya en 2018, unos 300 hondureños emprenden a diario la ruta que tiene como destino la gran nación del norte, según registros de la Pastoral de Movilidad Humana en Honduras. Mientras tanto, entre 2015 y 2017, del Triángulo Norte de América Central salieron más 175,000 unidades familiares. Organizaciones como el PMA y Oxfam identificaron que gran parte de esos migrantes provenían de varias zonas del corredor seco, con una marcada inseguridad alimentaria y con un consumo “inaceptablemente bajo” de alimentos. A esos datos debemos sumarle que más 2 millones de hondureños están desempleados y subempleados, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas.

Es importante tener en cuenta que aunque la violencia y la criminalidad llevaron al país a una situación límite entre los años 2010 y 2015, con registros de 86 homicidios por cada 100 mil habitantes, los hondureños han dejado atrás ese miedo y han recuperado los espacios para desarrollarse y para la sana convivencia, en gran parte por el trabajo de seguridad realizado, pero el alto costo de la vida y la falta de oportunidades les agobian incluso más. Los esfuerzos deben ahora conducirse a generar bienestar, de forma efectiva y sostenida. A pesar de los pesares, un tercio de los encuestados cree que su situación mejorará de este año al otro. Hay que tener fe que así sucederá…

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