La Corte y la dignidad de los magistrados

noviembre 16, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El escrutamiento general de que son objeto los aspirantes a magistrados de la Corte Suprema de Justicia, resulta ser una especie de ajusticiamiento moral, porque además de revisarles su expediente profesional se les somete a exámenes como si no bastara que acrediten con sus correspondientes títulos académicos que son profesionales del Derecho, egresados de las aulas universitarias tras cursar la carrera de leyes y cumplir con todos los demás requisitos. Y qué decir del aspecto personal, donde a los aspirantes se les esculca hasta la ropa interior.



Los actuales magistrados también tuvieron que pasar por esa espesa cortina de investigaciones, y también fueron objeto de los vituperios y las más ingratas descalificaciones por los adversarios políticos radicales, hasta el día en que enfrentaron su gran prueba de fuego, con la que tenían que demostrarle a la nación que al asumir el cargo de magistrados su compromiso era cumplir con la Constitución y ser leal a la Patria.

Un magistrado del Poder Judicial al integrar el pleno de la Corte Suprema de Justicia es una especie de paladín de la ley, aunque algunos de sus fallos sean objeto de cuestionamientos mas que todo por la ignorancia de la ley, que no es una materia de conocimiento general, porque hay quienes creen que son abogados porque les da por interpretar la ley con un criterio particular, pero al no conocer los rigores del Derecho llegan a creer que las leyes son artículos de hule, que se pueden estirar para donde uno quiera.

El jurista español Fernando Fernán decía en su compendio de filosofía del Derecho que «tenemos que cumplir las leyes aunque las ignoremos, pero si quienes se supone que tienen la virtud de la autoría de muchas leyes, que son los diputados de los parlamentos, son los primeros en desconocerlas y pisotearlas ¿qué se puede esperar de los peones de albañilería, de algunos profesionales y unos cuantos comerciantes? Habría que pensar que cuando menos los abogados del país son los llamados a sacar del mar de confusiones a los que retuercen las leyes por ignorancia o de manera intencional.

Hoy se está celebrando el juicio contra JOH en la Corte del Distrito Sur de New York, un proceso que por los primeros indicios que se han visto y los cargos graves que encara el expresidente, será largo y por lo visto enfrentara en el curso a los mismos estamentos de seguridad de aquel país, debido a que JOH trabajo con algunos de ellos en el combate al narcotráfico, pero otros lo acusan de haberse involucrado en la actividad ilícita de manera directa. Los fiscales han presentado las pruebas acusatorias y la parte defensora de Hernández por su parte tiene el beneficio de presentar mociones y peticiones desde hoy hasta la fecha en que comience el juicio que será en abril del próximo año.

Mientras en Honduras los actuales magistrados de la Corte Suprema esperan el fin de su periodo con su conciencia tranquila. No fueron pocos los maliciosos que anticipaban que la Corte Suprema actual no le daría curso a la extradición de JOH, dado el compromiso de algunos magistrados con el expresidente Hernández. Sin embargo, a la hora de pronunciarse los magistrados dieron una lección a todos los que dudaban de su compromiso con la Constitución y Honduras. Si el mismo JOH pensaba que podía contar con el apoyo de los magistrados por haber sido electos en una administración nacionalista, es posible que no tomo en cuenta el apego a la ética de los actuales magistrados, que cumplieron con su compromiso con la Constitución, con la justicia y con Honduras.

A estos mismos magistrados les toca resolver los recursos de inconstitucionalidad sobre la ilegalidad de la actual junta directiva del Congreso Nacional, por haber sido impuesta en medio de un ambiente de arbitrariedad donde prevaleció la violencia y la fuerza bruta. Sera la última prueba de fuego para los actuales magistrados, de ellos dependerá que Honduras salga del estercolero en que estamos por tener una junta directiva del Congreso Nacional impuesta de una manera arbitraria y violenta, y podamos alcanzar de nuevo el techo de la legalidad una vez que la directiva del Congreso Nacional sea electa conforme el marco legal contemplado en la Constitución de la República.

Pero si los actuales magistrados decidieran no abandonar la comodidad y el confort de la tranquilidad, prefiriendo dejarnos barruntados en el estercolero, la cuota histórica que deberán pagar una vez que retornen al nivel de simples ciudadanos, es el de ser responsables de no haber salvado la seguridad jurídica de Honduras, que quedaría crucificada por el grupo de asesinos de la Constitución, que la trituraron en el momento que sin compasión alguna impusieron con lujo de arbitrariedad a una directiva que no fue electa conforme la Constitución, sino impuesta de la manera más arbitraria que nunca se había visto en toda la historia del hemiciclo hondureño.

Esta es la última prueba de fuego que deberán pasar los actuales magistrados de la Corte Suprema Justicia. Si actúan con conciencia, nadie podrá escupirles la cara, pero si prefieren hacerse de la vista gorda, sobre ellos caerá una losa pesada que los sepultara por haber permitido como legal una monstruosidad que nos expone ante el mundo como un país donde la inseguridad jurídica comienza en el parlamento donde se hacen las leyes.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 16 de noviembre de 2022.

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