La Constitución que ha salvado a Honduras

enero 11, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Juan Ramón Martínez en su columna en La Tribuna del viernes, que debería ser leída por todos los hondureños, hizo una relación correcta desde 1980 hasta 1982, período en el que Honduras se reinstauró en la vida institucional con la redacción de nuestra Constitución vigente, que instituyó el Estado de Derecho que se había perdido durante la sucesión de gobiernos de facto que surgieron desde el 3 de octubre de 1963. Hemos transcurrido 37 años y aunque con algunos altibajos hay suficientes razones para afirmar categóricamente que esta Constitución de 1982 ha salvado a Honduras, a pesar de varios choques de trenes que se han producido por la testarudez y las ambiciones personales de malos políticos que han demostrado no ser buenos hondureños.



Los maquinistas fueron los constituyentes de 1980 que tardaron dos años para darnos una carta magna que con sabiduría legislativa evitaron el descarrilamiento del gran ferrocarril que es Honduras, que pese a todos los contratiempos que le han creado los malos políticos, no se ha detenido en su marcha y cada vez avanza por diferentes estaciones hasta llegar a la principal y más importante que es el desarrollo del país.

Desde aquel no tan lejano 1982, Honduras vino caminando en el marco de esta Constitución, apartándose de las indecisiones que prevalecieron en las personas que tenían el mando del país, en un tiempo en que la dignidad se había fugado, igual que la entereza y el coraje, y fue entonces cuando los grandes males sociales que hoy han explotado con fuerza para agravar la vida de los hondureños, empezaron a incubarse, en medio de una gobernanza anacrónica que miraba el comienzo de esos males y que, haciéndose de la vista gorda, los dejaba pasar, permitiendo que los autores hicieran y crecieran a sus anchas.

Literalmente hablando, la Constitución de 1982, era el último cartucho, que duró dos años en elaborarse, en una Constituyente integrada por los dos grandes partidos históricos, que han sido baluartes en la plataforma democrática para garantizarnos a los hondureños gobiernos que trabajaran por el interés general de Honduras, comenzando por asegurar la unidad del ordenamiento jurídico, de manera que nuestro país se convirtiera en una nación con prioridades y jerarquías, que es lo que nos ha convertido en una sociedad democrática, con algunas imperfecciones, pero lo suficientemente vigorosa para constituir una nación democrática.

Lo primero y más grandioso que ha mantenido la Constitución de 1982 es garantizar la convivencia entre los diferentes sectores de la nación hondureña, que pensamos distinto, que profesamos varias creencias religiosas, que tenemos sentimientos encontrados por asuntos políticos, deportivos y sociales, pero que hemos podido vivir en forma civilizada bajo el orden constitucional democrático establecido en el marco de esta Constitución del 82. Y esto, aunque pareciera ser algo abstracto, es lo más concreto que nos pudo suceder como nación.

Primero, porque el pueblo hondureño ha caminado con sensatez durante estos 37 años, a pesar de que en el 2009 surgió un movimiento político orquestado desde América del sur, conocido como “Socialismo del siglo XXI” que amenazaba con entronizarse en Honduras para destruir nuestro sistema democrático. Y sin embargo, gracias a nuestra Constitución del 82, algunas veces vilipendiada sin más razón que la sinrazón de individuos y personas inescrupulosas que quisieran ponernos en la órbita de los países gobernados por sistemas autoritarios y totalitarios, los hondureños nos hemos asegurado una vida dentro dela vía jurídica, gracias a que la Constitución del 82 blinda a las instituciones que son la base fundamental para que Honduras siga viviendo en democracia.

Los enemigos de Honduras que existen dentro y fuera del país son los que se han dado a criticarla, la critican porque es una Constitución sólida y vigorosa, que durante 37 años nos ha garantizado un camino directo y que ha protegido lo que más nos interesa a los hondureños, que es el interés general. La Constitución del 82, desde que entró en vigencia instituyó el Estado de Derecho que nos permitió reinstaurarnos en la vida institucional, pero sobre todo produjo un efecto entre los hondureños que nos hizo perder el miedo a cualquier amenaza dictatorial.

Porque si algo ha pasado en la vida institucional, es porque los hondureños así lo hemos consentido, pero gracias a la Constitución no hemos permitido que ningún elemento foráneo, a través de hondureños desleales, venga a imponernos un modelo o sistema que haga de Honduras una nación ruinosa como Cuba o Venezuela.

De cara al futuro inmediato, y después de 37 años de vida constitucional, los hondureños debemos vivir agradecidos con esta Constitución del 82, que nos ha permitido vivir en democracia, en un país independiente, con mucho espacio para garantizar la cohesión nacional. En fin, debemos ser agradecidos con esta Constitución por ser el instrumento jurídico más útil para los hondureños en estos 37 años.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 11 de enero de 2019.