La Constitución no es el problema

diciembre 6, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En el diálogo político que viene auspiciando la ONU, hay un estribillo que suena a disco rayado y que está dando la impresión que los representantes de Salvador Nasralla y de LIBRE, lo están usando como paraguas para cuando destapen su verdadera intención que es no llegar a ningún acuerdo que sea razonable para Honduras. Están poniendo por delante como problema a la Constitución de la República, desconociendo el valor que tiene nuestra carta magna. El representante de Nasralla, señor Tony García, reitera que si no hay amnistía el diálogo no tendrá futuro, o sea que condición sine qua non es dejar en libertad a aquellas personas partidarias de la desaparecida Alianza, de la cual Nasralla fue el candidato, y que atentaron de la forma más salvaje contra negocios y comercios, asaltándolos, atracándolos e incendiándolos. En estricto castellano, lo que pide el representante de Nasralla es impunidad para todos estas personas que cometieron el grave delito con implicación criminal como es el asalto a la propiedad privada, causando daños con alevosía e intención criminal.



Estos mismos sectores son los críticos más feroces contra la impunidad, y ahora son ellos los que se parten el pecho peleando por dejar en la impunidad acciones delictivas y criminales causadas por personas seguidoras de su candidato Salvador Nasralla. Lo de ellos es un alegato por el perdón a acciones delictivas, lo cual es una vergüenza para un partido político que se escuda en la bandera de la anticorrupción. Y van más allá, sumándose a la convocatoria de una constituyente, haciendo comparsa con LIBRE, que desde que nació solo vive para culpar de todo a la Constitución, con la cantaleta de refundar a Honduras por medio de una constituyente para instaurarnos en un sistema socialista siguiendo el guión del socialismo del siglo XXI.

La Constitución no es el problema, todo lo contrario, la Constitución es el muro de contención para proteger la libertad y los derechos de los hondureños frente a la amenaza de cualquier sistema autoritario o totalitario que se nos quiera imponer. Por estos días se está celebrando en España el 40 aniversario de la Constitución española en momentos que aquella nación se encuentra bajo la amenaza de movimientos separatistas que buscan dividir a España para atomizarla en pequeñas ínsulas que dejarían a una España fragmentada y debilitada.

Siempre es la izquierda y la extrema izquierda las que impulsan este tipo de acciones desestabilizadoras, pero hasta el día de hoy, las instituciones españolas, gracias a su integridad, han resistido esta avalancha, defendiendo la plataforma democrática. En el caso de nuestro país podemos decir lo mismo, solo los sectores que pretenden destruir la democracia llevando a Honduras a un sistema autoritario son los que descargan su furia irracional contra nuestra Constitución. La Constitución no apadrina ni posiciones totalitarias ni posiciones conservadoras, la Constitución de Honduras no es el problema de nuestro país, más bien la Constitución tiene la solución a todos los problemas del país. Son los políticos que al asumir la conducción del país no han hecho lo que indica la Constitución para aprovechar debidamente la inmensidad de recursos que tenemos, que son más que suficientes para garantizar el desarrollo de Honduras.

Si el diálogo nacional se desboca hacia el extremo de patrocinar la convocatoria de una Constituyente, porque así lo están orientando los partidos de izquierda, el resto de los hondureños estaremos en la obligación de salir de nuestro confort para evitar que se de este zarpazo a la democracia.

La nación hondureña ha aprendido a vivir para defenderse y cuando las circunstancias lo han demandado, como en el 2009, el pueblo hondureño estuvo presto a defender la democracia, acudiendo al rescate de la Patria, cuando dirigentes oportunistas se pusieron del lado de los que patrocinaban una invasión para instaurar en Honduras un régimen totalitario en el marco del socialismo del siglo XXI.

El cuestionamiento que los izquierdistas hacen a nuestra Constitución, achacándole todos los males del país, es de lo más falso, absurdo e incoherente que hemos visto. Honduras camina cuando los gobernantes hacen lo debido, que es todo aquello que beneficia a los ciudadanos, y se estanca, cuando los gobernantes se dedican a patrocinar proyectos políticos como el de la cuarta urna, que buscaba instaurar en Honduras otra tiranía arbitraria, como la chavista en Venezuela y como la que Daniel Ortega ha implantado en Nicaragua.

Quisiéramos que la moderación del diálogo político no orientara un resultado inconveniente para la democracia hondureña, que el moderador no permita que nuestra democracia quede arrinconada por la intemperancia de los bravucones y trasnochados que no ocultan su intención de hacer de Honduras otra tiranía arbitraria como la castrista, la chavista y la orteguista.

No queremos en Honduras una tiranía arbitraria, la libertad es un deber y cuando no se defiende la toman por asalto los jinetes de las tiranías. La cicatriz del 2009 todavía está abierta, pero igual, los hondureños estamos prestos y decididos a defender la democracia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 6 de diciembre de 2018.

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